Economía

Reino Unido no aportará dinero para frenar la crisis de deuda europea

La eurozona aportará 150.000 millones al FMI

Martes 20 de diciembre de 2011
El Gobierno británico ha confirmado este lunes que no hará aportaciones extra al Fondo Monetario Internacional (FMI) para una nueva línea de crédito de 200.000 millones de euros destinada a proteger a la eurozona.

La Unión Europea (UE) aportará 150.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de préstamos bilaterales. Esa cantidad pudo haber llegado a los 200.000, pero la negativa del Reino Unido volvió a truncar los esfuerzos del resto del continente. Aun así, Guido Westerwelle, ministro de Exteriores alemán, recalcó que el país británico es un "socio indispensable".

Después de una teleconferencia de cuatro horas, los responsables de Economía y Finanzas de la UE acordaron este lunes que aportarán 150.000 millones de euros al FMI, a través de préstamos bilaterales. El cortafuegos financiero contra la crisis de deuda podría reforzarse aún más, pero el Reino Unido volvió a obstaculizar los pactos continentales.

Después de haberse convertido en el único de los 27 que se excluyó del acuerdo fiscal de la semana pasada, el Ejecutivo británico también se negó a ayudar al refuerzo. Por tanto, fue imposible alcanzar los 200.000 millones de euros que los dirigentes habían consensuado en la cumbre del 8 y el 9 de diciembre.

Londres "ha indicado que definirá su contribución a principios del próximo año en el marco del G-20", aseguraba el comunicado que se hizo público al término de la reunión. España tendrá que contribuir con 14.800 millones de euros, el 9,91 por ciento del total. Alemania pondrá 41.500 millones (27,67 por ciento), Francia, 31.400 millones (20,94 por ciento), e Italia, 23.480 millones (15,66 por ciento).

Durante la teleconferencia, República Checa, Dinamarca, Polonia y Suecia "han indicado su disposición a participar en el proceso de reforzar los recursos del FMI", pero tampoco concretaron cuáles serán sus aportaciones. Para algunos países de la eurozona, los compromisos asumidos "están sujetos a aprobación parlamentaria", agregaba la declaración.

Los responsables de Economía pidieron a "los miembros del G-20 y otros miembros del FMI financieramente sólidos" que "respalden los esfuerzos para salvaguardar la estabilidad financiera mundial contribuyendo a aumentar los recursos del Fondo". Ellos "reforzarán la capacidad del FMI para cumplir sus responsabilidades sistémicas de ayudar a sus miembros".

Los mandatarios resaltaban en su texto que se trata de algo "especialmente importante, teniendo en cuenta la ralentización económica en curso y las tensiones en los mercados financieros". Además, agregaban que cualquier ayuda del FMI a los países afectados por la crisis de deuda se basará en un programa de recortes fiscales y reformas estructurales.

"Socio indispensable"
A pesar de lo ocurrido, Guido Westerwelle aseguró que Reino Unido es un "socio indispensable" de la UE. El ministro insistió en que quiere un "futuro positivo y próspero" para la City de Londres y en que no existen "planes ocultos" de Alemania: "No hay duda de que queremos que el siguiente paso lo demos unidos los 27 o con Croacia como el país 28".

"Creemos que tenemos un destino común. Creemos que la UE no es solo la respuesta al capítulo más oscuro de nuestra historia, es también un seguro de vida para la globalización porque ningún país, ni siquiera Alemania, Reino Unido o Francia, ni otros países son lo suficientemente grandes y fuertes como para acometer solos los desafíos de la globalización".

Lo dijo en una rueda de prensa conjunta con su homólogo británico, William Hague, en la que agregó: "Mi principal mensaje es para los británicos: podéis contar con nosotros y podemos contar con vosotros". Los medios locales británicos informaron de que la cita de ambos mandatarios se fijó en la cumbre en la que los ingleses se excluyeron del acuerdo de unión fiscal.

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