un grupo de expertos saca conclusiones
Miércoles 21 de diciembre de 2011
El proceso de cambios y transformaciones que está viviendo Marruecos, enmarcado en las revueltas y revoluciones que se suceden en el Mundo Árabe, ha sido el tema elegido por la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla para este fin de trimestre universitario.
A diferencia del pasado, en que había que esperar a que las diversas academias de investigación y las autoridades docentes se pusiesen de acuerdo para incluir en los textos de enseñanza los grandes acontecimientos históricos, hoy el proceso de cambios y la globalización permiten examinar con lupa las grandes transformaciones que se están produciendo bajo nuestros ojos y que suponen experiencias vivas en todos los terrenos del saber: sociológico, político y antropológico.
Bajo el titulo genérico de “La primavera árabe en Marruecos” el arabista Emilio González Ferrín, que dirige el Departamento de Filologías Integradas y el Observatorio mediterráneo, ha reunido un reducido grupo de expertos, españoles y marroquíes, para exponer ante sus alumnos las enseñanzas que pueden sacarse de lo que está sucediendo en Marruecos. Su paso por las Universidades de El Cairo, Amman y Damasco, donde fue profesor invitado, le han permitido tener la visión necesaria para traer hasta Sevilla un proceso histórico que se desarrolla a nuestras puertas y que sin duda tendrá repercusiones en toda la gepolítica mediterránea.
El investigador del CSIC, Thierry Desrues, habló en la primera ponencia sobre “Marruecos en trance: la eterna transición”, un título engañoso si nos fijamos en su carácter irónico. Sin embargo lo que Desrues puso de manifiesto es la complejidad del entramado de poder en Marruecos, la lentitud de las transformaciones internas y los mecanismos de articulación existentes en el país, que están lejos de obedecer a los esquemas clásicos de las naciones democráticas. El proceso de cambios es real, la nueva Constitución es un avance en la vía de la modernización del país y las recientes Elecciones han supuesto una ruptura con el pasado en que dominaba la manipulación de resultados. Pero todo ello se enmarca en una lenta evolución de estructuras de poder arcaicas que aun subsisten.
Enlazando con este tema, el profesor de la Universidad de Rabat, Abdelfattah Ezzine disertó sobre “Sociedad civil y memoria colectiva en Marruecos”. Dos términos que son de actualidad, pero que tienen su propia historia en el mundo árabe y en Marruecos en particular. El académico mostró cómo desde la Independencia de Marruecos en 1956, la sociedad civil ha ido emergiendo lentamente, haciéndose sentir y organizándose desde sus bases. Pero fue sobre todo en los llamados “años de plomo” de la época del reinado de Hassan II, cuando adquirió un auge sin precedentes. La causa, según Ezzine, fue que una gran parte de los militantes políticos pertenecientes a las organizaciones duramente reprimidas por el Majzén, se volcaron en la creación de asociaciones, en la Unión de Estudiantes de Marruecos y en la Unión de Escritores. Posteriormente emergerían asociaciones cultrales, sociales, de desarrollo rural, de mujeres y religiosas. Paralelamente el Majzén fue respondiendo a esta presión de la sociedad creando su propia red de “asociaciones civiles” manipuladas por el Palacio y presididas por Consejeros reales o destacados miembros de la Administración o de los partidos políticos afines al poder. Abdelfattah Ezzine mostró con sólidos argumentos que el Movimiento 20 de Febrero, uno de los símbolos de la primavera árabe en Marruecos, ha sido el producto último de todo un proceso social, cultural, político y económico, que recibe la influencia que le llega del proceso de cambios en el mundo árabe, pero que responde a su propia dinámica histórica.
Uno de los temas que permiten a Marruecos erigirse como pionero en el proceso de cambios en la ribera sur del Mediterráneo, es la “reconciliación nacional” puesta en práctica en el reinado de Mohamed VI. Lo que detalló Sandra Rojo, investigadora de la Universidad de Granada. Una reconciliación que ha conseguido restablecer la dignidad de todos los que fueron represaliados en la época de Hassan II, siguiendo las pautas de procesos similares llevados a cabo en otras áreas geopolíticas, como Iberoamérica o Sudáfrica. Sin embargo esta reconciliación se queda corta a los ojos de las propias víctimas de la represión, ya que se ha hecho en base a criterios de impunidad. En ninguna de las sesiones del Foro por la Verdad y la Justicia (FVJ), antecesor de la Instancia de Equidad y Reconciliación (IER), los testigos que prestaron declaración no podían mencionar los nombres de sus torturadores, ni exigir que sean llevados a los Tribunales. Muchos de estos verdugos ya han sido apartados, pero muchos otros siguen en sus puestos de la Administración e incluso han ascendido en la jerarquía del poder. La frustración y el dolor de las víctimas, desde las poblaciones del Rif norteño hasta las arenas del Sahara Occidental, y desde las ciudades costeras del Atlántico hasta las alturas del Atlas, no invalida que la Reconciliación ha sido un gran paso adelante en la sociedad marroquí.
Dos de los ponentes se refirieron particularmente a la situación actual en la región del norte de Marruecos y mas concretamente al Rif. Ángela Suárez de la Universidad Autónoma de Madrid, trató “De la primavera árabe a la primavera beréber”, destacando el papel del movimiento amazigue en las protestas populares. La joven doctora, estudiosa de los movimientos amazigues en todo el norte de África, fue desgranando el proceso de recuperación de la identidad, de organización social y de afirmación de los derechos de las poblaciones del norte de Marruecos. El movimiento amazigue (beréber) es uno de los componentes principales del Movimiento 20 de Febrero, y ha conseguido ya conquistas importantes de presencia y de reconocimiento por parte del poder marroquí.
En cuanto al periodista y expreso político Chakib el Khayari, presidente de la Asociación de Derechos Humanos del Rif, hizo un minucioso relato de la situación de los Derechos Humanos en Marruecos. El Khayari distinguió tres etapas en cuanto a clasificar el tema se refiere: la de la época colonial, la del reinado de Hassan II, y la del reinado del actual monarca Mohamed VI. En las tres, Chakib el Khayari desgranó la sucesión de violaciones de derechos humanos y los ataques a las libertades fundamentales. El Khayari, que denunció la utilización por parte del Ejército español de armas químicas en la Guerra del Rif en los años 20 del siglo pasado en contra de la República que lideraba el emir Abdelkrim el Jatabi, se preguntó el por qué España no empleaba el mismo criterio en cuanto a su responsabilidad histórica con el Sahara Occidental que fue colonia española, y el Rif, que también ocupó y colonizó.
Las violaciones a los derechos humanos se han proseguido en mayor o menor grado en Marruecos desde la Independencia hasta nuestros días, sostuvo El Khayari. La represión a los medios de comunicación, a los periodistas, no es aceptable en un Estado que pretende acatar la declaración Universal de derechos y libertades. Él mismo fue detenido y encarcelado por haber denunciado un asunto de corrupción y de narcotráfico que afectaba a miembros de las Fuerzas Armadas, de la Gendarmería Real y de los servicios de seguridad marroquíes.
“El Majzén sigue prohibiendo la actuación de asociaciones de la sociedad civil, a las que no reconoce, cuando estas cumplen todos los requisitos dictados por la Ley”, denunció El Khayari. Y puso como ejemplo varias ONGs que intervienen sobre derechos humanos, entre ellas dos asociaciones saharauis, que el poder no legaliza porque sospecha que tienen vínculos con el movimiento independentista saharaui del Frente Polisario. “Nosotros, desde la Asociación de Derechos Humanos del Rif, defendemos el derecho de estas asociaciones”, concluyó El Khayari.
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