Opinión

Por un Gobierno sin complejos y un país de ciudadanos

Viernes 23 de diciembre de 2011
Ayer juraban su cargo ante el Rey los ministros que compondrán el gabinete de Rajoy. En cuanto a las reacciones, las más esperadas eran las de socialistas y nacionalistas catalanes, a tenor de su especial peso político. Durán Lleida dejaba entrever que le habría gustado una mayor presencia catalana en el Ejecutivo, mientras que Marcelino Iglesias sacaba a relucir el pasado de Luis de Guindos en Lehman Brothers y criticaba que no hubiese paridad en cuanto al cupo de hombres y mujeres. Desde luego, si eso es todo lo que cabe reprochar al nuevo Gobierno, Mariano Rajoy puede darse por satisfecho. No así los ciudadanos: para ellos, la crítica de la oposición es un correctivo importante; por eso, críticas sin sentido y contenido, fundadas en cuotas y otros desatinos, resultan lamentables.

Se trata de elegir en función de capacidades, no de géneros ni de territorialismos -como hasta ahora, dicho sea de paso-. Sin “Aídos” ni “Pajines”, el currículum de los recién nombrados ministros refleja su idoneidad para el cargo que van a desempeñar. El tiempo dirá si lo hacen bien o mal pero, de momento, sus aptitudes están en un currículo profesional solvente. Es en este punto donde el nuevo Presidente debe hacer más hincapié; cosa que no hizo en la respuesta al discurso de CIU en el Parlamento -recuérdese su “temor al centralismo que viene”-, excesivamente tibia. Los nacionalistas deben entender que la inmensa mayoría de la población española considera que vive en un país formado por ciudadanos individuales, libres e iguales, que no en una confederación de territorios, condados y principados.

Toca actuar, llevar a cabo reformas y afrontar una realidad económica preocupante y acuciante. Y toca hacerlo sin complejo alguno. Lo importante son las personas, no los territorios; máxime, si se tiene en cuenta la titánica labor que va a tener que realizar el nuevo Gobierno. Para esa labor debe estar plenamente centrado, sin distracciones absurdas de cuotas de género o territorio; cuestiones éstas que igualmente debería obviar la oposición y dedicarse a su principal menester, que será fiscalizar la acción del Ejecutivo.

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