Nacional

“Un discurso duro para tiempos duros”

crónica política

Domingo 25 de diciembre de 2011
“La Justicia es igual para todos”. Su Majestad el Rey lo ha dejado muy claro en su tradicional discurso navideño y en el que no ha tenido reparo en abordar la situación en la que se encuentra su yerno, Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Doña Cristina, investigado por supuestos actos delictivos cometidos por la Fundación Nóos durante su presidencia. “Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”. Pero este asunto no ha sido el único abordado por el Monarca, quien también se ha centrado en la “inadmisible tasa de paro” y el terrorismo, en un discurso “duro, para tiempos duros”, afirman analistas políticos consultados por “El Imparcial”.

Se esperaba con expectación la intervención de este año por parte de Don Juan Carlos tras haber apartado al Duque de Palma de su presencia en los actos públicos en los que participe la Familia Real por las presuntas irregularidades cometidas en sus negocios privados. Y al Rey no le ha temblado el pulso, según analistas políticos consultados por este diario, para referirse a esta cuestión. Aunque no ha citado nombres, el mensaje ha quedado muy claro: “Me preocupa enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de alguna de nuestras instituciones”. Clara referencia a la caída de la imagen de la Monarquía en las últimas semanas tras salir a la luz los negocios de su yerno, según las mismas fuentes.

Don Juan Carlos ha expresado su postura negro sobre blanco: “Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos”. De las palabras del Rey se traduce, según los analistas consultados por este diario, que Iñaki Urdangarín tendrá el mismo tratamiento en los juzgados que cualquier ciudadano, “sin ninguna intervención externa que pueda influir en el desarrollo de la investigación y el proceso judicial que actualmente se lleva a cabo sobre la Fundación Nóos que presidió el Duque de Palma”.

No obstante, el Monarca ha querido dejar que comportamientos individuales como los de su yerno y los de distintos políticos juzgados o investigados por la Justicia, léase Francisco Camps o José Blanco, no se pueden generalizar, “so pena de cometer una gran injusticia con la inmensa mayoría de servidores públicos, y también de empresarios o trabajadores del sector privado, que desarrollan su labor de forma ejemplar y honesta. De los contrario, se podría causar un grave daño a instituciones y organizaciones que son necesarias para la vertebración de nuestra sociedad”.

La grave crisis económica y el terrorismo han centrado también buena parte del tradicional discurso navideño, con mensajes importante en ambas cuestiones. Sobre la primera, Don Juan Carlos ha sido tajante al afirmar que la tasa de desempleo que sufrimos es “moralmente inasumible para un país vertebrado, moderno y solidario como el nuestro”. Y ha ido más lejos: “Con una cifra de parados inaceptable, y que lo es todavía más entre los jóvenes que buscan su primer empleo, quiero rendir un hondo homenaje de agradecimiento y admiración a las familias, cuya generosidad y entrega está siendo clave para que nuestro país mantenga los actuales niveles de estabilidad social”.

El Rey se ha comprometido, como Jefe del Estado, a animar a los responsables políticos y a los agentes económicos y sociales a “trabajar sumando voluntades, no restándolas; acercando posiciones, no distanciándolas, buscando avenencias, no rechazándolas” para volver a crear puestos de trabajo y salir de la crisis. Un mensaje, según explican los analistas políticos consultados por este diario, “muy parecido al que lanza el nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy cada vez que tiene ocasión, y en el que pide y propone la unión de todos los españoles y todos los sectores sociales y económicos para sacar a España de la crisis y volver a situarla en el puesto que la corresponde a nivel internacional”.

También parecida la referencia al terrorismo de Don Juan Carlos a la posición anunciada sobre esta cuestión por el nuevo Ejecutivo popular, según las mismas fuentes. Tras denunciar “la intolerable pretensión de los terroristas de conseguir objetivos políticos mediante el uso de la violencia, la amenaza o la extorsión”, lo ha dejado muy claro al afirmar “que ya es tiempo de que los terroristas entreguen sus armas asesinas y desaparezcan para siempre de nuestras vidas”. Los mismos medios consultados por “El Imparcial” destacan que el Rey “no ha hecho una mera mención a la nueva situación creada por la decisión de ETA de abandonar definitivamente la violencia. Simplemente ha ido más lejos, ha pedido su inmediata disolución”.

Las víctimas también han estado presentes en el mensaje real, como todos los años. “Es un momento especial para dedicar un recuerdo emocionado a quienes más han sufrido esta tremenda injusticia, las víctimas del terrorismo. Nuestra sociedad tiene contraída una permanente deuda de gratitud con el sacrificio y el dolor de todas las que perdieron la vida, quedaron mutiladas, fueron extorsionadas o se vieron obligadas a abandonar su tierra”.

El día de Nochebuena sirvió también para que Mariano Rajoy mantuviera su primer contactos con las Fuerzas Armadas tras su nombramiento como presidente del Gobierno, esta vez a través de los militares desplegados en misiones internacionales. Mediante videoconferencia con los responsables de los contingentes en Afganistán, Líbano, Bosnia, Yibuti, Somalia, el Índico y la Antártica ha asegurado que no escatimará “medios ni esfuerzos” para garantizar la seguridad de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas en el desarrollo de sus misiones. Tras recordar a los militares fallecidos en estas misiones ha expresado no sólo su reconocimiento, sino el toda la sociedad española por la labor que nuestros Ejércitos desarrollan no sólo en distintos puntos del planeta, sino también dentro del territorio nacional.

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