Pintora y escritora, Irene Gracia derrocha una capacidad creativa insaciable. Lo demuestra la publicación este año de su última novela El beso del ángel y su participación en la muestra Siete mujeres maestras, en la que comparte espacio expositivo con otras artistas en la Sociedad Cervantina. Sus ganas por experimentar le continúan animando en su búsqueda de la belleza de la verdad.
¿Qué opinión le merece la exposición Siete mujeres maestras?Me encantó la idea de participar en esta exposición por la oportunidad de compartir esta experiencia con otras mujeres, entre las que hay grandes artista, además de por tener la posibilidad de exponer mi obra en la Sociedad Cervantina, donde se imprimió por primera vez
El Quijote. La idea de mostrar mis trabajos en un espacio absolutamente literario fue también determinante. Le agradezco a Jacinta Cremades que contara conmigo.
Su formación de juventud es musical y, sin embargo, ha desarrollado su carrera como pintora y escritora. ¿A qué responde esta capacidad creativa?Pese a que ahora me describo como una escritora pública que pinta en privado, en una primera etapa de mi vida fui lo contrario, es decir, una pintora pública que escribía en secreto. Como ocurría en el Renacimiento, considero que todas las artes son hermanas siamesas por tratarse de expresiones de lo mismo. Ojalá ahora, como en aquella época, el mundo de las artes y del conocimiento estuvieran unidos. Sobre mi formación musical, he de decir que fue mi primera vocación. Cuando en el colegio tocaba jugar en el patio con los compañeros yo, como era una niña tímida, me dedicaba a dar clases de piano, instrumento que comencé a estudiar a una edad muy temprana llegando, incluso, a que me castigaran por estar todo el día entregada haciendo escalas. Pero un verano, con quince años, mis padres se deshicieron del piano. Aquello fue muy traumático, casi como un primer amor que te abandona. Así que, como también me gustaba pintar, me preparé para Bellas Artes. Eso me lleva a insistir en que todas estas disciplinas son representaciones de lo mismo, ya que se basan en una búsqueda de la belleza de la verdad. Lo único que cambia es el oficio.
¿En qué medida su obra se ve enriquecida por sus amistades?Casi todos mis amores y mis amigos son gente que se dedica a lo mismo que yo, o bien su razón de ser tiene que ver con el conocimiento o el arte. Es un estímulo porque aprendo de ellos. Así, ocurre que cuando hacen cosas buenas, me animo a hacerlo yo también. Es un reto apasionante, pero en sentido lúdico, no de rivalidad.
Sus últimos libros exploran el universo fantástico, algo que es posible también apreciar en las obras que ha expuesto en Siete mujeres maestras. ¿Es posible establecer un diálogo entre su obra pictórica y literaria?Mi última novela es una declaración de amor a la danza y las obras que expongo en la Sociedad Cervantina están plenas de movimiento, así que es posible afirmar que busco un equilibrio entre ambas disciplinas. Mis primeras novelas eran realistas, pero tenían un pie en lo espectral. Las últimas, como dices, son fantásticas, aunque tienen un pie en lo real. Tanto en arte como en pintura me gusta indagar en ese territorio fronterizo entre lo real y lo fantástico.
Roberto Bolaño dijo de usted que había sido “toda una revelación” para él. ¿Se ha sentido más valorada como escritora o como pintora?Si te soy sincera, en Barcelona dejé de exponer por el asco que me daba la estupidez que rodeaba al mundo del arte. Por ese mismo motivo, hoy dejaría de publicar libros. En arte y literatura trato de arriesgarme todo lo posible, pero con un respeto absoluto a la técnica. En el ámbito del arte, reconozco que me he topado con más desprecio que en el de la literatura. Pero todo esto cada vez me afecta menos.
¿Importa, entonces, desvincularse de las corrientes comerciales para sentirse pleno como artista?En literatura me escandalizan las corrientes comerciales, pero en pintura lo hace como cuestión de fe. No creo en la mayoría de las cosas que se hacen porque ni me interesa el arte muy académico, que a día de hoy no creo que tenga ningún sentido, ni tampoco todo aquello que se vincule al otro extremo. Los artistas que más me han atraído son los que cuentan con un hondo respeto a la técnica, pero que no dejan de coquetear con la locura, es decir, lo que al fin y al cabo les permite arriesgarse.
¿Qué siente al desprenderse de una obra?En eso hay diferencia entre la literatura y la pintura. Los libros no lo pierdo nunca de vista. En pintura, sin embargo, siento una mezcla de felicidad y vacío, sobre todo si lo que dejo escapar es un trabajo que me ha costado mucho crear.
Información sobre la exposición:Lugar: Sociedad Cervantina (Calle Atocha 87, Madrid)
Horario: de lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 / sábados de 11:00 a 14:00
Abierta
hasta el 1 de febrero.
Cuerpos celestes ITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros
Cuerpos celestes IITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros
La danza de las esferas IÓleo sobre lienzo 97 x 130 cm
Precio: 6.000 euros
La danza de las esferas IIÓleo sobre lienzo 97 x 130 cm
Precio: 6.000 euros
La música de los planetas ITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros
La música de los planetas IITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros
El león de Leonardo ITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros
La Serpiente Láctea ITécnica mixta sobre papel 50 x 70 cm
Precio: 2.000 euros