Opinión

Nada cambia en Siria

Jueves 29 de diciembre de 2011
Siete personas morían ayer en distintas ciudades sirias, como consecuencia de la brutal represión que las tropas gubernamentales siguen llevando a cabo. Una represión que, lejos de atenuarse, sigue produciéndose con total impunidad. De nada han servido las llamadas de atención de Rusia -uno de los principales aliados de Damasco- ni las presiones de la Liga Arabe, cuyos observadores apenas sí salen de sus lujosos hoteles. La inacción -no se sabe si motu proprio o a instancias del gobierno sirio- de estos observadores ha irritado profundamente a la oposición, que ya ha denunciado su total inoperancia.

Hay deserciones en el ejército y la policía, pero en un número poco significativo. Eso equivale a decir que Bashir al Assad sigue teniendo el control del aparato represor, y que nada ha cambiado aún en Siria. El régimen de Damasco acumula tantas promesas de cambio como incumplimientos, a sabiendas de que puede seguir actuando con la máxima impunidad. Si Rusia y la Liga Arabe quieren mantener su credibilidad intacta en todo este asunto, más les vale reconvenir a Siria para que deje de parapetarse tras ellos y no siga masacrando a la población civil.

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