Enrique Arnaldo | Jueves 29 de diciembre de 2011
Muchas cosas son vaporosas y muchos personajes, evanescentes, pero para el juntador de letras, la pérdida de Zapatero es un drama. 2011 llevará por siempre la marca de su huida para que derrotaran a otro. Pero sobre todo 2.011 nos deja un inmenso vacío pues nos quedamos hueros de inspiración: Zapatero se retira a Somosaguas de donde saldrá lo menos posible, al menos, hasta que la cosa se calme. ¿Y de qué vamos a hablar a partir de ahora? Porque, convendrán conmigo que, por el momento, Rajoy y su Gobierno no parece que nos vayan a dar demasiados días de gloria a los columnistas. Tampoco está el horno más que para hacer pan candeal pues los truenos de los mercados no dejan de rugir.
En un almuerzo reciente pregunté a un ex-Ministro socialista, de los que aplaudían a rabiar a Zapatero en su momento, que si podía imaginar cómo juzgaría la historia a Zapatero. Antes de que respondiera le adelanté que compartía la opinión de Carlos Herrera de que el peor Presidente de nuestra historia sería probablemente el mejor ex-Presidente. No se sintió ofendido, pero me dijo que con toda seguridad la historia sería mucho más benevolente con él de lo que habían sido sus contemporáneos. Y añadió que había que distinguir el Zapatero de la primera legislatura del de la segunda.
Sutilezas aparte, lo que queda es el legado y éste es patético en todos los órdenes: la economía en la UVI, el desempleo rompiendo récords negativos, la caja de la Seguridad Social “saltada”, la imagen exterior por los suelos, el sistema autonómico haciendo aguas, el reparto competencias repleto de duplicidades, las instituciones en el máximo nivel de desprestigio, y no sigo para no acrecentar la depresión de final de año. Me parece fantástico distinguir del 2.004 al 2.008 y de este año hasta el 20 de noviembre, pero lo que cuenta y por lo que se exige cuenta es por lo que se transmite a los sucesores y éstos han recibido sólo un color de la paleta, el negro.
Con toda certeza, Zapatero se sentirá injustamente tratado. Él lo ha dado todo y son los otros quienes no le han comprendido. Ha dado sus 2.803 días en el Palacio de la Moncloa al servicio de la transformación de España y los recalcitrantes fachas de siempre le han abucheado. Quizás alguna madrugada se despierte apesadumbrado por una pesadilla en la que sus colegas de partido se lanzan un pelele que tiene su cara mientras que un escribano intenta borrar su nombre de la lista de militantes. Cree que, la oposición de la derechona de siempre le ha vilipendiado pero los suyos ya proclaman por las esquinas que no se acuerdan bien de su nombre.
Donde sí seguirá apareciendo su nombre es en la nómina de las Administraciones Públicas. Según nos cuenta un periódico Zapatero cobrará el doble que como Presidente, llegando a unos 160.000 euros. Y sin ir a fichar a ningún lado. Al menos el retiro merece la pena.
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