Cultura

Mercedes Gómez-Pablos: “Los pintores estamos muy abandonados en este momento”

entrevista

Miércoles 09 de abril de 2008
En una ocasión, dijo temer al azul, y que ese color suponía un desafío. Así que se propuso superar ese respeto, hasta que confesó haber "emborrachado" de ese tono que para Yves Klein supuso una verdadera obsesión, hasta que creó su propio azul, el "azul Klein".

Así, en la galería Alfama, que dirigió en su día el famoso crítico Mario Antolín, se pudieron ver los personales tonos azules de Mercedes Gómez-Pablo, proyectados sobre sus temas habituales. El azul convive con el amarillo intensísimo de las hojas de un árbol del boulevard Saint-Germain de Paris, y también en un cielo parisino que recuerda al Delaunay deslumbrado por las torres Eiffel, y al Chagall de los tejados con chimeneas. Las prolongadas estancias de la artista en París contagian muchos de sus lienzos, con referencias concretas a la ciudad de la luz, e interiores de casas que trasladan al ambiente de la capital francesa.

El azul también se contornea en las curvas de una mujeres rotundas, sensuales, de cuerpos en las antípodas de la languidez, que asumen su fisionomía con sano orgullo, conscientes de lo natural de su belleza, como "La femme au chapeau".



La planta baja se dedica a una de las "especialidades" de la pintora, las fachadas de edificios en los que los colores vivos, con vigorosos trazos, crean un potente efecto visual.

A la inauguración acudieron un buen número de amigos y seguidores del trabajo de Gómez-Pablos, como Evaristo Guerra, autor de la Ermita de "cristal" los Remedios, la "Capilla Sixtina" de Vélez-Málaga. Guerra afirmó a EL IMPARCIAL que Mercedes Gómez-Pablos"tiene su colorido propio, aporta su ser y su persona, con lo que logra dotar de felicidad al color". El artista andaluz, residente en Madrid desde hace décadas, se mostró contento de los trabajos de acondicionamiento de los jardines que rodean a la Ermita. "Estamos interesados en invitar a la Reina Doña Sofía para que haga una visita oficial", adelantó.


La artista, junto a uno de sus famosos desnudos

Entre los asistentes, se encontraba el presidente de EL IMPARCIAL, Luis María Anson; el periodista especializado en Pablo Picasso, Antonio D. Olano; el gastrónomo Enrique Mapelli; la actriz Carmen Bernardos y Susana Spadoni, representante de los herederos de Pablo Serrano. Antes de la inauguración, la artista habló para EL IMPARCIAL:

La galería Alfama la recibe en Madrid. ¿Qué vamos a encontrar en sus paredes?
La exposición toca todos temas que he hecho a lo largo de toda mi vida. Hay interiores de casas con objetos extraños que forman parte de mi existencia, hay fachadas, que son ya como mi tarjeta de visita desde que me dieron el primer premio del Museo de Arte Moderno de París, con tan sólo 20 años. Eso me marcó, y desde entonces, me gusta mucho hacerlas. Incluso en los diez años que dediqué a la pintura abstracta seguí pintando fachadas, y lo sigo haciendo.

Otra de sus señas de identidad es el desnudo femenino.
No puedo abandonarlo. No sólo es lo que más me gusta pintar, sino que creo además que es donde se mide un artista. Es difícil de asumir, de crear, disfruto mucho haciéndolos.



Son siempre mujeres. ¿Por alguna razón?
Tiene más pulso, más belleza, más movimiento, más expresividad, que el masculino. Quizá también influya el hecho de que cuando empecé en Bellas Artes, la mayoría de modelos femeninas eran mujeres. En la exposición muestro también cuadros de flores, simplemente. Hice una enorme exposición en un castillo del Loira, en Villandry, conocido en el mundo entero por sus jardines, y expuse durante un año. Pasaron 300.000 personas por allí, más por el castillo que por mis flores (risas), pero desde entonces me gusta mucho trabajar con flores. Por último, aporto una serie de grabados, que llevo trabajando a ritmo lento y con calma, con los que quiero hacer una exposición en el Museo del Grabado de Marbella. He elegido 16, que aparecen en un libro que he preparado junto al que fuera director de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, que es un gran poeta.

Porque usted se reconoce una gran amante de la literatura, ¿no es cierto?
Estoy muy unida al mundo de los poetas, y soy incapaz de pintar por la mañana si no estoy antes un rato leyendo poesía.

¿Qué autores le dan esa motivación?
Huidobro, Miguel Hernández, García Lorca… Eso es lo que me motiva a pintar. Además, vivo la mitad del tiempo en París, y también sigo de cerca a los poetas franceses.



Desde su experiencia en París, ¿cree que en Francia hay un trato más cuidado con los artistas?
Aquí soy bastante crítica. Es una vergüenza que un país como España, que tiene artistas fantásticos, y estamos a la cabeza en talentos, haya dedicado tan poco a la pintura y al arte. En la televisión no se ve nada, mientras que en Francia siempre se emiten programas relacionados con temas culturales. En España, la televisión del Estado la ocupan política, deportes y cotilleos. Es muy triste que el mundo del arte esté abandonado, cuando somos embajadores de España por todo el mundo. ¿Se concede espacio para ellos? Sólo en grandes eventos puntuales como Arco. Además, ha desaparecido la figura del crítico de arte. Los que había antes eran una maravilla, como podía ser José Hierro, crítico y poeta, Mario Antolín, Sánchez Camargo, Faraldo…

Quizá hoy existe más oferta… y más confusión.
Antes había un eco, el crítica iba a ver las exposiciones, y hacía diversas críticas, buenas, o malas, de las galerías de Madrid. Ahora sólo se saca la galería de Soledad Lorenzo o la Malborough. Son muy dignas, y tengo amistad con Soledad Lorenzo, pero se habla poco del resto y es una pena. Los pintores estamos muy abandonados. Quedan pocos críticos, que se cuentan con los dedos de la mano, como García Osuna. Pero el arte no se fomenta y, claro, así no se crea afición.



Dentro de poco cumplirá cincuenta años entregada a la pintura. ¿Cómo le gustaría celebrarlo?
Aún está en el aire, pero no descartaría una gran exposición en Salamanca, donde hay preciosos palacios. He hecho exposiciones muy grandes, como la que llevamos a México, en el Convento del Carmen, en todo el claustro, que es enorme. Soy pintora de gran formato, y tampoco me importaría hacer algo en ese país, donde hay grandísimos pintores y escritores, y al que me siento muy unida, gracias también a la amistad que mantuve con Octavio Paz. Pero antes de eso, preparo una exposición antológica en París, en las plazas de los Vosgos, donde hay una galería de 600 metros cuadrados para la que necesitaré entre 60 y 70 cuadros. Será el 13 de noviembre.

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