Opinión

La participación ciudadana frente a la crisis: un gran Tesoro por explotar

Jesús Lizcano | Martes 03 de enero de 2012
Uno de los más urgentes e inmediatos desafíos en España es la necesidad de dinamizar la participación social e impulsar el protagonismo efectivo de los ciudadanos en el devenir de la sociedad. Los ciudadanos no pueden ser meros convidados de piedra y quedar impasibles y paralizados ante el horror de la crisis actual, sino que han de pasar a ser protagonistas en la lucha contra la misma, siendo ésta una tarea colectiva que no puede quedar exclusivamente en manos de políticos y gobernantes, debiendo ser además un proceso totalmente transparente, y de esta manera conocido y compartido colectivamente.

Resulta por ello necesario poner en marcha el motor de la participación social, fomentando la adopción de ideas, las iniciativas de los ciudadanos, y ante todo conocer y hacer pública su opinión sobre los muy distintos aspectos de la realidad social que les atañe. El mejor activo económico de la sociedad española, y que constituye un verdadero Tesoro sin explotar, son los ciudadanos y su enorme potencial de ideas, sugerencias e iniciativas para mejorar progresivamente al devenir de nuestra sociedad.

La realidad es que un gran número de ciudadanos tienen muchas, muchísimas ideas, que nadie les pide, nadie siquiera les pregunta, y por tanto nadie aprovecha, quedándose así con la esperanza frustrada de que sus propuestas -si alguien las hubiera escuchado- pudieran haber resultado socialmente útiles.

Es por ello que es muy importante, y se hace urgente, conocer en estos momentos de forma intensiva la opinión y las posibles propuestas de los ciudadanos en relación con la crisis económica, con el desempleo, con las vías para atajar el déficit público, y ello a través de encuestas amplias, debidamente segmentadas, suficientemente significativas, y cuyos resultados se publiquen de forma abierta y transparente, fomentándose así el debate social, a través del cual los propios ciudadanos puedan ir además aportando sucesivamente nuevas propuestas. Con esta finalidad se deberían realizar de forma urgente dichas macroconsultas, simples en los contenidos, sencillas en su ejecución, y debidamente segmentadas por grandes colectivos con intereses, objetivos y problemas comunes.

Dichas encuestas deberían contar en todo caso con la participación o supervisión de personas o instituciones verdaderamente independientes, y habrían de dirigirse a diferentes colectivos de ciudadanos, entre otros los siguientes: a) Trabajadores desempleados, colectivo que supera actualmente los cinco millones de ciudadanos, para pedirles ideas o posibles nuevas iniciativas para paliar el desempleo, las condiciones y/o límites que estarían dispuestos a aceptar para ser contratados, etc. b) Trabajadores con empleo, para que pudiesen sugerir opciones de consolidación, y en su caso, de lograr posibles sinergias colectivas o mejoras en los empleos. c) Pequeños empresarios y autónomos, quienes generan en nuestro país la inmensa mayor parte de los empleos, de cara a pedirles ideas para aumentar el empleo, lo que necesitarían y/o estarían dispuestos a aceptar para realizar o incrementar las contrataciones, etc. Todas estas opiniones podrían resultar útiles además para las organizaciones sindicales y empresariales, incluso para contrastarlas con las propias encuestas que en su caso pudieran realizar a sus afiliados (datos éstos que en el caso de que existan no conocemos normalmente los ciudadanos).

En esta lucha colectiva contra la crisis económica, y más concretamente contra el déficit público, también se debería conocer la opinión y las propuestas de otro colectivo muy importante, como es el de los Empleados públicos, colectivo que agrupa en España a más de tres millones de ciudadanos. Se deberían fomentar igualmente las ideas y propuestas de estos ciudadanos en torno a cuestiones tales como: a) Ideas e iniciativas para ahorrar Gastos (y en su caso evitar cargas superfluas o despilfarros) en sus actividades dentro de sus centros de trabajo; b) Formas de mejorar y hacer más eficientes las actividades y servicios públicos en los que participan, etc.

En resumen, se hace necesaria y urgente una dinamización de la sociedad a través de la activación de las ideas, la creatividad, y las consiguientes iniciativas de los ciudadanos, y de esta forma llegar a generar unas sinergias sociales tan importantes como decisorias para poder combatir la actual y mayúscula crisis económica, y de paso hacer más desarrollada, madura y participativa la sociedad española.

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