Opinión

El erario púbico

José Antonio Ruiz | Viernes 06 de enero de 2012
Gobierno de números uno…, del montón. Lo mejor de cada casa. Todos de buena familia, políticamente correctos, formales, aseados, decentes, estudiosos, trabajadores, cumplidores y previsibles, que no es poco en estos tiempos de asueto forzoso y relativismo infundado. Gente, en suma, de fiar, aunque este cronista no es tan incauto como para poner la mano en el fuego como Alfredo por José, el hijo modélico, y Blanco por su primo el de la gasofa.

A lo que voy: no hay color, puestos a comparar con la cuadrilla de frívolos que, salvo alguna honrosa excepción que supo desmarcarse del cuadro general de incompetencia supina, les precedió. Pero ni un solo genio de la lámpara, ni un solo mago del balón, ni un solo encantador de serpientes.
¡Apaga y vámonos! si hasta los científicos del recopín que llevan casi medio siglo buscando el bosón Higgs, la dichosa partícula primigenia del universo conocido, no descartan tener que acabar pidiéndonos un “acto de fe en el suponer”, que diría el antropólogo José Mota, a falta de una demostración indubitada de sus conjeturas por la vía de la evidencia empírica.

Si el acelerador de Ginebra se demuestra inservible, mejor entreguémonos con comedimiento a la ginebra, y batámonos en retirada al “mundo perdido” recién descubierto en la Antártida, donde hace un frío de mil pares de cojones, como bien puede atestiguar en cojones propios Mario Picazo, que ha estrenado año y programa en el Oymyakon siberiano, dando que hablar a envidiosos y pulcros relamidos de lengua bífida porque se ha permitido la licencia de enseñar el culo rebozándose como una croqueta en la nieve en polvo… enamorado.

Por idéntica regla de tres, mejor nos vamos todos a pasar la tarde tan ricamente en el bingo acuático del Canoe, frente al Bernabéu, Castellana abajo, si Montoro y De Guindos, después del tiempo que han tenido para pensárselo -¡ya vale, tíos!-, ahora resulta que se están planteando lanzar la moneda al aire, a cara, cruz o canto, para resolver a suertes, tirando del azar, el dilema que les tiene a mal traer, pues en buena hora todavía no tienen claro si decantarse por Keynes, por Friedman, o tirar por el camino de en medio de las cuentas de la vieja y que sea lo que Dios quiera a golpe compulsivo de corazonada.

Cierto que una cosa no quita a la otra; pero habiendo como había ocasiones para agasajar al Homo socialista antecessor que nos ha abocado a la ruina, cuesta entender el torpe sentido de la inoportunidad que ha llevado al Gobierno del PP a condecorar al saliente del PSOE el mismo día que nos robaba la cartera a los asalariados por el procedimiento nada decoroso de incautarnos media nómina, aunque no tengamos el sueldazo de Rato. Los salteadores de caminos y bolsillos nos han quitado un huevo, y para mí que en una de estas nos dejan castrados de ambos apéndices. Con sólo pensarlo, se me está poniendo la voz como a Farinelli.

Vamos a acabar odiando a Rajoy más que los ciudadanos de la antigua Roma a los publicanos, aunque los fontaneros mediáticos del coronel Gaviota, desde que fuera coronado Emperador, le tengan escondido en el búnker de Moncloa, junto a los botes de leche en polvo americana, las latas de conserva, los salazones, las mascarillas, los chalecos antibalas y el maletín atómico, para que no aparezca como la barba visible del saqueo al contribuyente, por el atajo, a falta de imaginación, de la “presión fiscal” –bonito eufemismo- a pajera abierta.

Claro que lo mismo Mariano Ave César ha debido pensar que también Mateo el Evangelista fue recaudador de impuestos, y al final hizo un carrerón de mil demonios, al ingresar en el selecto club de los doce apóstoles y aun después pasar a la posteridad convertido en un santo.
Ni secundar a la tal Lomana, que ha hecho un llamamiento a la desobediencia civil tributaria en respuesta al rejonazo que nos acaba de dar el recién estrenado Ejecutivo de derechas, ni quedarnos como lelos dejándonos meter mano a la cartera. Cuesta entender que se haya quedado corto en los recortes y en cambio se haya pasado de frenada con la tecla impositiva.

Con los señores diputados de vacaciones y el Congreso cerrado, todavía no han empezado a tirar del BOE, como quien dice, y está este columnista de tantos llamamientos al sacrificio, la solidaridad, la comprensión y la resignación hasta los mismísimos. Los Peperos, los mismos que se las daban de liberales, lo primero que han hecho es improvisar una emboscada para subir impuestos después de haber perjurado lo contrario, y mentir con la misma desfachatez que lo hicieron los socialistas, que, dicho sea al paso, como mejor están es callados durante una larga cuarentena, con sus noches y sus días, después del pufo que han dejado. Resultado: los ricos son cada vez más ricos, y los pobres somos cada vez más «gilipollas» (El Jueves). Hay cosas que no cambian.

Todos somos funcionarios. Trabajemos o no para la barraca pública, lo mismo da que da lo mismo, pues la mitad de la paga se la embucha el Estado antes de que podamos comprobar el saldo en el cajero automático. Hasta los que somos de Letras (que si nos atenemos a la doctrina Genovesa nos inhabilita con carácter excluyente para ser simultáneamente hombres de Ciencia), creímos entender en su momento que subir los tipos del IRPF en todos sus tramos, a fin de incrementar como fuese la recaudación, colocando el marginal máximo muy por encima del 50%, era un capricho que sólo podían permitirse gobiernos progres. ¡Ay la socialdemocracia! Pasa como con los mini-empleos, que aun estando demostrado que no crean empleo, sino que se limitan a repartir la miseria, van a ser como la purga de Benito.

Si el presidente de la Comunidad autónoma catalana se niega a cerrar su red paralela de embajadas piratas alegando que no está dispuesto a «subsumirse» en España, es que España definitivamente no tiene escarmiento, aunque la charnega Carmina Chacón, a la que le duran menos las convicciones que los novios a Chenoa, presuma ahora de ser más española que Carmen de Mairena, que la irrepetible Carmen Sevilla, o mismamente que Karmele Marchante. Como si la querencia afectiva al terruño se pudiese improvisar organizando su primer acto electoral de arranque de campaña en el “caucus” almeriense de Olula del Río, el pueblo natal de su papá, que no es Iowa, pero todo es ponerse. ¡Ah! Y todavía está por ver que «el PSOE no es la jungla», como asegura Alfredo, dando por hecho que no va a haber necesidad de echar mano del machete.

A todo esto, el independentismo está que brama después de saber por el Instituto Nacional de Estadística que los apellidos más comunes en Cataluña siguen siendo los García, los Martínez y los López.

La España a saldo del relicario es hoy un país de chollo en estado de shock donde sólo parece que conserven intactos sus reflejos los cazagangas de las rebajas que se presentan en la tienda en tanga y taparrabos con tal de arramblar gratis con cualquier trapo.

Es de agradecer que la revista Interviú, consciente de lo mal que pinta esta cuesta de enero tan empinada, haya querido llevar a su primera portada del año a Danna Hamm, una de esas zagalas de buen ver que ha hecho fortuna fácil vendiendo melones.

Conste en acta que el abajo firmante, en contra de su voluntad, se ha hecho oficialmente mayor a ojos de los Reyes de Oriente, pues este año le han privado de La Nancy china por sobrepasar el límite de edad permitido aunque siga siendo un ingenuo necesitado de creer, como Rousseau, que el hombre es bueno por naturaleza. Apañado voy con el CD de grandes éxitos de los Bee Gees. Mal que le pese a Travolta, uno ya no es uno, sino la reencarnación cheli de Tony Manero.