Opinión

México en el año 2012: un posible balance

Sábado 07 de enero de 2012


El 1 de julio se celebrarán los siguientes comicios federales; se renovará la titularidad del Ejecutivo Federal, quien es jefe de Estado y a la vez jefe de gobierno, más 500 asientos (la totalidad) en la Cámara Baja y llegarán 128 legisladores que componen la Cámara Alta.

Aunque hay algunas estadísticas, en realidad, hay que empezar de cero cuando el PAN decida, entre tres precandidatos, quién será su contendiente frente, por una parte, al candidato del PRI Enrique Peña Nieto, abogado de bajo perfil y político hecho artificio por algunos de los factores reales de poder, y, por otra, Andrés López Obrador, quien en medio de una gran coalición de partidos de izquierda medianos y pequeños intenta pelear por segunda vez la presidencia de la República.

Hay mucho en juego. Si el próximo presidente no tiene mayoría en las cámaras legislativas tendrá que negociar y si son torpes las partes, el país puede paralizarse en medio de jaloneos. Pero en cambio, si el próximo Ejecutivo Federal llegara a contar con mayoría en el Congreso, puede haber un retroceso al viejo estilo priista, cuando no había un sistema de pesos y contrapesos. Muy probablemente, no habría rendición de cuentas y transparencia en el gasto, como hoy acontece con algunas excepciones, y el presidente de la república convertiría a su partido (del signo que sea) en un apéndice gubernamental.

Falta aún madurez democrática. Después de todo, muchos mexicanos prefieren una democracia imperfecta que una dictadura perfecta, como definió el escritor peruano en 1990 al sistema dominado por el PRI.

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