Alieto Guadagni | Domingo 08 de enero de 2012
El PBI de casi todos los países de América Latina y el Caribe siguió creciendo durante el año 2011, con apenas dos excepciones: Trinidad y Tobago (caída del 1,4 por ciento) y Antigua y Barbuda (caída del 2,1 por ciento). En su conjunto toda la región, según las últimas cifras difundidas por la CEPAL, en el 2011 expandió su PBI en 4,3 por ciento, algo menos que en 2010 cuando el crecimiento había trepado al 5,9 por ciento, claro que en este crecimiento mayor del 2010, habría que incluir la recuperación de la caída registrada en el 2009. Recordemos que ese año 2009, con una reducción del PBI del 2 por ciento, es el único año recesivo de este siglo para las economías de América Latina y el Caribe; esta caída en el 2009 es la prueba que en este mundo globalizado es difícil evitar el impacto negativo que este asociado con los gigantes de la economía mundial, en este caso todas las economías al sur del Rio Bravo se vieron negativamente afectadas por la crisis financiera generada a fines del 2008 en los Estados Unidos.
El crecimiento del año pasado no fue parejo en toda la región, ya que por encima del promedio del 4,3 por ciento de crecimiento encontramos a: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay. Entre los países que crecieron, pero por debajo del promedio regional encontramos a: Brasil, Costa Rica, Cuba, México y Venezuela. El 2011 fue el mejor año (desde el 2002) para la región desde el punto de vista del aporte de inversiones directas extranjeras, es decir de las inversiones vinculadas a la producción. Todala región recibió 130.000 millones de dólares, lo que significa un 73 por ciento por encima del año 2010 y 85 por ciento más que en el 2009. Brasil recibió 81,000 millones de dólares (es decir nada menos que el 62 por ciento del total), seguido por México con 9.800 millones, Perú 7.300, Chile 6000 y Argentina 4.000 millones. El 2011 fue un año muy favorable para toda la región latinoamericana desde el punto de vista de los precios internacionales de sus exportaciones básicas (alimentos, minerales y petróleo). Es así como sus términos generales de intercambio treparon un 9 por ciento con respecto al 2010, por eso los términos de intercambio regional están en su valor más alto de la década pasada:22 por ciento por encima del nivel del 2005 y alrededor de 40 por ciento por encima del 2002. Los principales beneficiados fueron los países exportadores de petróleo y minerales; es así como los términos de intercambio del 2011 están 68 por ciento por encima del nivel del 2005 en Venezuela, 57 por ciento en Bolivia, 53 por ciento en Chile, 37 por ciento en Brasil, 33 por ciento en Perú, 28 por ciento en Colombia y 27 por ciento en Argentina y Ecuador. La mayoría de los países centroamericanos, por el contrario, registran moderada reducción en los niveles de sus términos de intercambio. El nuevo mundo globalizado, impulsado dinámicamente por las grandes y antiguas naciones, hoy llamadas emergentes, ha significado la perdida de significancia del obsoleto postulado del “deterioro secular de los términos de intercambio”.
Estas naciones que hoy lideran el crecimiento mundial no solo crecen aceleradamente a tasas altas, sino que además albergan a miles de millones de habitantes del planeta que demandan no solo alimentos (proteínas animales) sino también minerales y energía para sus crecientes niveles de producción de bienes y servicios. Mientras estas grandes naciones sigan creciendo, no será difícil para la América Latina seguir por la senda de la expansión de sus economías y la reducción de la pobreza. Claro que el crecimiento económico es condición necesaria, pero no siempre suficiente para la mejora de la situación social de la población. Las buenas políticas públicas son imprescindibles siempre, con prosperidad y mucho más sin prosperidad económica.
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