La eurozona se tambalea: Grecia no acuerda su quita con los bancos y peligra el fondo de rescate

Crisis de deuda

Viernes 13 de enero de 2012
Ni siquiera la advertencia de los acreedores de que el tiempo se agota ha servido para cerrar un acuerdo que condone el 50 % de la deuda griega, en lo que es una dura negociación entre los bancos y Atenas, que este martes terminó sin conclusiones y que se retomará la próxima semana. Esta circunstancia se añade a la posible rebaja de la 'triple A' de Francia y Austria, que a su vez conllevarían la rebaja de la máxima solvencia del Fondo de Rescate europeo.

Ni siquiera la advertencia de los acreedores de que el tiempo se agota ha servido para cerrar un acuerdo que condone el 50 % de la deuda griega, en lo que es una dura negociación entre los bancos y Atenas, que hoy terminó sin conclusiones y que se retomará la próxima semana.

Tras dos días de encuentros en Atenas entre el Gobierno de Grecia y el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que agrupa a los bancos y aseguradoras que poseen la mayor parte de la deuda griega, la negociación quedó hoy postergada para la semana que viene, seguramente para el miércoles 18.

"Retomaremos las negociaciones seguramente el miércoles", declaró el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, tras la infructuosa reunión.

El propio IIF anunció en un comunicado que "desafortunadamente, pese a los esfuerzos de los líderes griegos", no ha habido una respuesta consolidada y constructiva de todas las partes para cerrar un canje de bonos.

Un canje, que como recuerda el IIF, supone una reducción "sin precedentes" de la deuda griega en manos privadas, lo que significa que se le perdonarían al país 100.000 millones de euros.

El nudo gordiano de estas conversaciones es el tipo de interés que tendrán los nuevos títulos de deuda que sustituyan a los actuales.

Aunque poco se ha filtrado de las negociaciones, los medios griegos indican que Atenas pretende que el tipo sea del 4 %, aunque estaría dispuesta a llegar al 5 %, mientras que los acreedores privados habrían reducido sus demandas del 8 % hasta el 6 %.

Aparte de este regateo, otro de los puntos claves es la legislación que se aplicaría a los nuevos títulos, que Grecia quiere sea la suya propia, mientas que el IIF, que representa a unas 400 entidades financieras, pretende que sea la normativa británica.

La condonación de la deuda griega es uno de los pilares principales del segundo programa de rescate anunciado el pasado octubre por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) por valor de 130.000 millones euros.

Este retraso en la negociación se produce después de que el IIF advirtiera ayer de que el tiempo para el acuerdo se agota.

Los representantes del IIF, Charles Dallara y Jean Lemierre, reconocieron ayer "discrepancias en varios aspectos clave de la negociación" y advirtieron de que el plazo para llegar a un acuerdo "se está acabando".

Algunos medios griegos se han referido a que varios fondos de alto riesgo que poseen deuda griega están negándose a una quita de la deuda, una postura que podría llevar al Gobierno griego a aprobar una ley que obligue a todos los acreedores a aceptar la condonación.

Según el diario Kathimerini, Pantelis Kapsis, portavoz del Gobierno, aseguró hoy que esa posibilidad existe, aunque se remitió a ver en qué queda el acuerdo final antes de hacer más comentarios.

Esa ley supondría la introducción de la llamada cláusula de acción colectiva, que obligaría a todos los tenedores de deuda a aceptar la quita, siempre y cuando la mayoría esté de acuerdo.

Sin embargo, ese paso podría provocar que las agencias de calificación de riesgo declararan a Grecia en quiebra y abriría la puerta a que los tenedores de permutas de incumplimiento crediticio reclamaran el pago de su dinero.

La reunión de la semana que viene coincidirá casi con la llegada a Atenas de los inspectores del FMI y la Unión Europea, cuya misión es verificar si Grecia está cumpliendo con sus compromisos de reducción del gasto público, condición impuesta para aplicar el plan de rescate.

En cualquier caso, el FMI y la UE quieren que el acuerdo con la banca esté cerrado antes de poner en marcha ese mecanismo de rescate.

La quita de la deuda, junto a los planes de austeridad del Gobierno, tienen como objetivo reducir la deuda griega (y evitar así la quiebra) hasta el 120 % del PIB en el año 2016, frente al 160 % actual.

El fondo de rescate, en peligro
La posible pérdida de la máxima calificación crediticia ('triple A') de Francia y Austria pondría en riesgo la supervivencia del actual fondo de rescate de 440.000 millones de la UE para países endeudados, que no cuenta con capital propio sino que se basa en las garantías de los países de la eurozona para captar fondos en los mercados.

El denominado fondo europeo de estabilidad financiera (FEEF) ha sido calificado con la máxima nota por las tres grandes agencias de 'rating' gracias a la 'triple A' que ostentaban Alemania, Francia, Austria, Países Bajos, Luxemburgo y Finlandia. Ello le permite captar fondos a bajo precio para luego prestarlos a Irlanda, Portugal y, cuando se concrete el segundo rescate, a Grecia.

De confirmarse la rebaja de la nota de Francia y Austria supondría con casi toda seguridad la degradación también del FEEF, lo que encarecería sus costes de financiación y cuestionaría los rescates en marcha. Así, si los países de la eurozona quisieran mantener la 'triple A' del fondo sin aumentar las garantías tendrían que reducir considerablemente su capacidad de préstamo, con lo que no quedarían fondos suficientes en caso de que España pidiera ayuda para sus bancos o de que Italia necesitara asistencia.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ya avisó en diciembre de que "las consecuencias de que Francia pierda la 'triple A' para el fondo europeo de estabilidad financiera" constituyen "una cuestión importante". "Estamos trabajando activamente en todos los posibles escenarios, y no sólo en éste de Francia", explicó Draghi en una comparecencia en la Eurocámara.

A su juicio, la "mejor respuesta" debe ser "acelerar" la puesta en marcha del fondo de rescate permanente, el denominado mecanismo europeo de estabilidad (MEDE). "Y la recapitalización del MEDE también debería acelerarse", ha sostenido.

A diferencia del actual mecanismo de rescate, el fondo permanente contará con capital desembolsado por valor de 80.000 millones, lo que le permitirá mantener con más facilidad la máxima calificación crediticia.

Los líderes europeos se han comprometido a adelantar al 1 de julio de este año la puesta en marcha del MEDE (en lugar de junio de 2013 como estaba previsto). Además, en marzo revisarán la dotación de 500.000 millones de euros de este mecanismo, aunque la canciller alemana, Angela Merkel, ya se ha negado en varias ocasiones a aumentarla.

El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, pidió este jueves "hacer más" para reforzar los cortafuegos financieros de la UE contra la crisis de deuda, haciéndose eco de la preocupación del primer ministro italiano, Mario Monti. Además de los dos fondos de rescate, los países de la eurozona han acordado prestar 150.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) para combatir la crisis.

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