grave crisis en europa
Viernes 13 de enero de 2012
La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) ha rebajado en dos escalones la nota de España, desde 'AA-' hasta 'A', según indica la firma en un comunicado. Otros ocho países de la eurozona caen entre uno y dos puestos, perdiendo Francia y Austria su 'triple A' y entrando Portugal y Chipre en "territorio basura".
La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) ha rebajado en dos escalones la nota de España, desde 'AA-' o sobresaliente bajo, hasta 'A' o notable, con perspectiva negativa. Así lo ha asegurado la firma en un comunicado, en el que atribuye el golpe a la solvencia española al incremento de la crisis de la zona euro y al aumento de los costes de financiación del sector privado.
En dicho comunicado S&P anuncia la rebaja de la nota de nueve países de la eurozona. La agencia resta un escalón de la calificación de la deuda de Francia, Austria, Malta, Eslovaquia y Eslovenia, y la degradación en dos escalones de la nota de Italia, España, Portugal y Chipre. "Las acciones de hoy son fruto de nuestra creencia de que las iniciativas políticas tomadas por los líderes europeos en las últimas semanas pueden ser insuficientes para atajar totalmente el estrés sistemático en la zona euro", dijo la agencia de calificación en un comunicado
El Gobierno francés ya había confirmado horas antes de la emisión del comunicado que su economía perdía la 'triple A', la máxima calificación posible, quedando en 'AA+'. Austria también pierde el 'AAA' (y queda en 'AA+'), que la agencia mantiene para Alemania, Finlandia, Luxemburgo y Países Bajos
Por su parte, la rebaja de dos escalones a Italia, desde 'A' a 'BBB+', sitúa al país por primera vez en su historia en la clase B. "Es un ataque a Europa y, por lo que respecta a nuestro país, no se ha tenido en consideración el trabajo sobre el plan de ajuste y sobre las liberalizaciones", han afirmado a medios locales fuentes gubernamentales que añadieron que "se debe reaccionar unidos y, por ello, se tomará una posición común por parte del Eurogrupo".
La deuda de Eslovenia pasa de "AA-" hasta "A+" o notable alto, la de Malta ha sido degradada desde "A" hasta "A-", la de Eslovaquia desde "A+" hasta "A", la de Chipre desde "BBB" o aprobado hasta "BB+" y la de Portugal desde "BBB-" o aprobado bajo hasta "BB", lo que supone que esos dos últimos países entran en "territorio basura".
La agencia atribuye estas decisiones a cinco factores: las restrictivas condiciones del crédito, el incremento de las primas de riesgo para un amplio grupo de países, un intento simultáneo de "desapalancamiento" de los Gobiernos y las familias, los pronósticos de débil crecimiento en la zona y una "amplia y prolongada disputa" entre los líderes europeos para solventar esos problemas.
"Los resultados de la cumbre europea del 9 de diciembre, y las consiguientes declaraciones de los líderes europeos, nos llevaron a creer que el acuerdo alcanzado no haya sido un paso suficiente ni tenga alcance para acabar con los problemas financieros de la eurozona en su totalidad", manifestó la agencia de calificación.
La firma detalló que los acuerdos de esa reunión no proveen con suficientes recursos adicionales o de una flexibilidad operativa suficiente para reforzar las operaciones de rescate en Europa o extender de forma suficiente el apoyo a los países con mayores presiones de los mercados.
El pasado 5 de diciembre, la agencia puso bajo revisión para una posible rebaja la nota que de la deuda de 15 de los 17 países de la zona euro, que se sumaron al análisis que ya había iniciado sobre la calificación de Chipre. Esa decisión incluía a las seis naciones de la eurozona que hasta entonces gozaban de la máxima calificación de 'AAA': Alemania, Francia, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo, pero finalmente sólo Francia y Austria han perdido esa nota.
El 6 de diciembre, la agencia anunció la revisión de la nota 'AAA' que otorga al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), al que podría degradar hasta en dos escalones, y un día más tarde llevó su amenaza al conjunto de la Unión Europea, a la que también podría rebajar su matrícula de honor.
La agencia también puso bajo revisión ese día la nota de algunos de los mayores bancos de la zona euro, entre ellos el alemán Deutsche Bank y los franceses Societé Générale y BNP Paribas.
La prima de riesgo española, disparada
La prima de riesgo española -que mide el diferencial entre la rentabilidad del bono alemán a diez años y su equivalente nacional- ha subido hasta los 346 puntos, afectada por los rumores sobre una rebaja de la calificación crediticia de varios países europeos, entre ellos España.
Al cierre del mercado, el bono español a diez años cotizaba al 5,22 % de interés, frente al 5,13 % de la apertura, mientras que el bono alemán se situaba en el 1,77 %, por debajo del 1,85 % de la apertura.
La prima de riesgo española inició la sesión a la baja, en 328 puntos básicos, pero ha subido de forma casi ininterrumpida desde las 10:00 horas, hasta anotar un máximo intradía de 350 puntos básicos a las 15:31 horas.
Grecia no llega a un acuerdo con sus acreedores
Ni siquiera la advertencia de los acreedores de que el tiempo se agota ha servido para cerrar un acuerdo que condone el 50 % de la deuda griega, en lo que es una dura negociación entre los bancos y Atenas, que hoy terminó sin conclusiones y que se retomará la próxima semana.
Tras dos días de encuentros en Atenas entre el Gobierno de Grecia y el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que agrupa a los bancos y aseguradoras que poseen la mayor parte de la deuda griega, la negociación quedó hoy postergada para la semana que viene, seguramente para el miércoles 18. "Retomaremos las negociaciones seguramente el miércoles", declaró el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, tras la infructuosa reunión.
El propio IIF anunció en un comunicado que "desafortunadamente, pese a los esfuerzos de los líderes griegos", no ha habido una respuesta consolidada y constructiva de todas las partes para cerrar un canje de bonos.
Un canje, que como recuerda el IIF, supone una reducción "sin precedentes" de la deuda griega en manos privadas, lo que significa que se le perdonarían al país 100.000 millones de euros. El nudo gordiano de estas conversaciones es el tipo de interés que tendrán los nuevos títulos de deuda que sustituyan a los actuales.
Aunque poco se ha filtrado de las negociaciones, los medios griegos indican que Atenas pretende que el tipo sea del 4 %, aunque estaría dispuesta a llegar al 5 %, mientras que los acreedores privados habrían reducido sus demandas del 8 % hasta el 6 %.
Aparte de este regateo, otro de los puntos claves es la legislación que se aplicaría a los nuevos títulos, que Grecia quiere sea la suya propia, mientas que el IIF, que representa a unas 400 entidades financieras, pretende que sea la normativa británica.
La condonación de la deuda griega es uno de los pilares principales del segundo programa de rescate anunciado el pasado octubre por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) por valor de 130.000 millones euros.
Este retraso en la negociación se produce después de que el IIF advirtiera ayer de que el tiempo para el acuerdo se agota.
Los representantes del IIF, Charles Dallara y Jean Lemierre, reconocieron ayer "discrepancias en varios aspectos clave de la negociación" y advirtieron de que el plazo para llegar a un acuerdo "se está acabando".
Algunos medios griegos se han referido a que varios fondos de alto riesgo que poseen deuda griega están negándose a una quita de la deuda, una postura que podría llevar al Gobierno griego a aprobar una ley que obligue a todos los acreedores a aceptar la condonación.
Según el diario Kathimerini, Pantelis Kapsis, portavoz del Gobierno, aseguró hoy que esa posibilidad existe, aunque se remitió a ver en qué queda el acuerdo final antes de hacer más comentarios. Esa ley supondría la introducción de la llamada cláusula de acción colectiva, que obligaría a todos los tenedores de deuda a aceptar la quita, siempre y cuando la mayoría esté de acuerdo.
Sin embargo, ese paso podría provocar que las agencias de calificación de riesgo declararan a Grecia en quiebra y abriría la puerta a que los tenedores de permutas de incumplimiento crediticio reclamaran el pago de su dinero.
La reunión de la semana que viene coincidirá casi con la llegada a Atenas de los inspectores del FMI y la Unión Europea, cuya misión es verificar si Grecia está cumpliendo con sus compromisos de reducción del gasto público, condición impuesta para aplicar el plan de rescate.
En cualquier caso, el FMI y la UE quieren que el acuerdo con la banca esté cerrado antes de poner en marcha ese mecanismo de rescate. La quita de la deuda, junto a los planes de austeridad del Gobierno, tienen como objetivo reducir la deuda griega (y evitar así la quiebra) hasta el 120 % del PIB en el año 2016, frente al 160 % actual.
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