Economía

Un gobierno, dos ministros, dos desmentidos

Crónica económica

Viernes 20 de enero de 2012
Este viernes han hablado los dos ministros más importantes del área económica. Cristóbal Montoro, de Hacienda, y Luis de Guindos, de Economía. Nos han adelantado un poco del futuro que nos espera.

Quien ha hablado del futuro que nos espera es el FMI. La agencia italiana Ansa, una vez más (porque no es la primera), ha vuelto a publicar con días de antelación las conclusiones del informe Perspectivas Mundiales del FMI. Ya lo comentaremos cuando se publique (que es el día 24), pero sabemos que cree que España decrecerá un 1,7 por ciento este año y otras 3 décimas el año que viene, 2013.

Recordamos esto porque es el contexto en el que se deben entender las primeras palabras que vamos a traer, que son las de Cristóbal Montoro. Ha hablado con el Financial Times Deutschland, y han recogido sus palabras en modo indirecto, no en el formato pregunta-respuesta. Lo que dice Montoro es que, a la vista de las previsiones del FMI, está “preocupado” por el objetivo de déficit público de este año, que es del 4,4 por ciento. Y sugiere que la Comisión Europea podría fijar un objetivo más realista para España.

¿Por qué? No hay más que pensar dos cosas: 1) La reducción del déficit prevista era del 6 por ciento al 4,4 por ciento, no desde más del ocho por ciento del PIB con que cerraremos 2011. Y 2) Ese objetivo se había diseñado con unas tasas de crecimiento oficiales esperadas del 2,3 por ciento. Pero si en realidad vamos a decrecer un 1,7 por ciento, las previsiones sobre los ingresos se desploman y tendríamos que hacer más recortes que los 40.000 millones de euros de los que ya ha hablado Mariano Rajoy. Luego Soraya Sáenz de Santamaría ha rectificado y ha dicho que el Gobierno está plenamente comprometido con el objetivo del 4,4 por ciento, y que tomará las medidas que haya de tomar.

Sí, la vicepresidenta se atiene al objetivo asumido por el Gobierno, pero el ministro encargado de realizarlo ya muestra sus dudas sobre las posibilidades del Ejecutivo de lograrlo.

Pero vamos ahora al otro ministro, Luis de Guindos. En su caso ha escrito un artículo en el Wall Street Journal con alguna de sus ideas sobre las reformas que tiene el Gobierno sobre la mesa. La situación de De Guindos es muy extraña para un ministro de Economía. Tiene más poder el titular de Hacienda. Por un lado porque el cometido de éste es más importante. Y por otro, porque la reforma laboral, que es la más importante de las referidas al mercado, está en manos de Fátima Báñez, que es una mujer del ámbito de Montoro.

Pero Luis de Guindos debe de pensar que por él que no falte. Él va a decir lo que considera que sería bueno para nuestra economía. Dice que “la consolidación fiscal no es una opción”, sino “un requisito para garantizar la confianza de los inversores en la sostenibilidad de nuestras cuentas públicas”. Recuerda y defiende las medidas aprobadas en el segundo consejo de ministros del gobierno Rajoy, el recorte del gasto y aumento de los impuestos, y recuerda que España ha sido la primera en introducir una reforma en la Constitución para asegurar (aunque ya explicamos nosotros que, en realidad, no era así), la estabilidad presupuestaria. Y que el Gobierno aprobará una Ley Orgánica que desarrolle ese cambio en la Constitución antes del 31 de marzo.

Sobre las reformas, De Guindos menciona las dos más importantes. La primera, la reforma laboral. Defiende que se acabe con el sistema de los convenios colectivos, y que se logre que los salarios dependan de la productividad. Y pide (sí, pide, porque no depende de él), que el Gobierno acabe con los más de 40 tipos de contratos actuales, para dejar uno sólo.

La segunda es la reforma financiera. Ha descartado, finalmente, la creación de un banco malo. El agujero del sistema financiero es demasiado grande y el del Estado también lo es. Los bancos tendrán que retirar fondos de los beneficios para destinarlos a provisiones, mientras bancos y ex cajas van reconociendo en sus balances el verdadero valor de sus activos.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, también ha desmentido a Luis de Guindos, y ha dicho que aunque el Gobierno está comprometido con la reducción y simplificación del número de contratos, no ha tomado una decisión en el sentido de que se debe dejar en uno sólo. Un gobierno, dos ministros y dos desmentidos.

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