Opinión

De SOPAs, PIPAs y otros frenos

Margarita Márquez | Viernes 20 de enero de 2012
La versión norteamericana de la página más visitada en el mundo, Wikimedia, estuvo en “auto-apagón” (black-out) durante todo el jueves ofreciendo a cambio a sus seguidores información sobre las polémicas leyes SOPA y PIPA cuya confección en esos momentos se discutía en el Congreso estadounidense. El futuro de Internet gratuito y libre estaba en juego. Con mayor o menor razón, con intereses altruistas o con afán de lucro, la praxis democrática que el secular liberalismo dicta las normas de aquel país, encarrilaron la feroz indignación no a una manifestación populosa por las calles de las principales ciudades, no a una protesta en forma de acampada y resistencia pasiva ante las fuerzas de seguridad, sino a facilitar los contactos más directos –correo electrónico y teléfono- de los representantes elegidos en las urnas para dirigir a ellos sus reproches.

La fundación Wiki solicitaba un código postal –de uno de los 50 estados federados, claro- y una vez tecleado, de forma inmediata, aparecía en la pantalla del usuario, el nombre, apellido y datos de contacto del congresista de la zona así como un formulario casi rellenado para hacer una protesta en firme contra esa ley cuya aprobación haría tambalear la red de redes tal y como la conocemos hoy. Muchos otros portales y páginas de visitas millonarias hicieron también campaña para que se rechazase lo que se considera vulnera libertades civiles de muchos a cambio de preservar derechos no tan fundamentales de unos pocos. Entre otras medidas la banda que censura las fotos como la que encabeza este artículo haciendo que en el mundo de las redes sociales (Facebook, Twitter, Tumble, Blogger,…) sus usuarios militen en contra de tan polémica aprobación.

El resultado, por ahora, ha sido la saturación de los buzones electrónicos de los legisladores estadounidenses y el aplazamiento indefinido de la votación de estas leyes. Harry Reid, el senador demócrata encargado de dar a conocer esta moratoria sine dia, tampoco advierte de la muerte prematura de dos normas que no han llegado a ver la luz, sino que anuncia una revisión de los proyectos cuyo objetivo, en teoría, es dar con la dimensión áurea que acabe con la piratería online a la vez que permita el libre acceso a la red sin levantar sospechosas. Ni SOPA ni PIPA parecen ser la solución. Y el respiro de los internautas no es completo. Las páginas advierten de que el peligro a perder Internet abierto y libre es más que serio y recomiendan no dejar descansar a sus políticos representantes en las cámaras con continuos requerimientos particulares. La sombra del tercer presidente norteamericano se deja sentir en estos días, con aquella sentencia que perpetuó su relación con el periodismo: “si tuviera yo que decidir si hubiéramos de tener gobierno sin periódicos, o periódicos sin gobierno, no vacilaría ni un momento en preferir lo último”, Jefferson dixit.