Opinión

Recortes: ¿caprichos o realidades?

Domingo 22 de enero de 2012
Este pasado fin de semana, Izquierda Unida acordaba iniciar una “gran movilización sostenida contra la política de recortes, por el empleo y en defensa de la democracia”; o lo que es lo mismo, manifestaciones en toda España para protestar contra los recortes. Coincidía esta declaración de intenciones en el tiempo con las palabras del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien recordaba que una de las prioridades básicas del Gobierno es la de cumplir con los objetivos de contención del déficit público acordados con la Unión Europea.

Para la consecución de dichos objetivos es imperativo llevar a cabo una política de austeridad presupuestaria en todos los ámbitos. Esa política pasa por recortar o suprimir partidas más o menos prescindibles, aunque ante el volumen de despilfarro habido durante las dos últimas legislaturas puede que resulte imprescindible adoptar decisiones complicadas. Ha llegado a insinuarse la posibilidad de reducir costes en materia policial, algo tan grave como impopular. Habrá que creer en los motivos de los actuales gestores públicos a la hora de afrontar cuestiones de tanto calado.

Ante todo ello, Izquierda Unida está en su perfecto derecho de protestar del modo que estime más conveniente. De todos modos, sería bueno recordar al señor Cayo Lara que, en democracia, a cada derecho corresponde un deber; y el deber de un responsable político que ocupa un cargo como el suyo es el de velar porque los poderes públicos hagan su trabajo como es debido. ¿Dónde estaba el señor Lara cuando se destruían casi cinco millones de puestos de trabajo? ¿Cuál fue su reacción ante el exorbitante modo de gastar dinero público, con el que se sufragaban “prioridades” como la “resolución de conflictos de los hipopótamos en Guinea” -proyecto éste visado por Trinidad Jiménez- y otras semejantes? El señor Cayo Lara debe entender que, además de derechos y responsabilidades, hay realidades materiales insoslayables. Los números son los que son y es inútil rebelarse contra ellos. Los recortes no son plato de gusto para nadie; y seguramente no habría que hacerlos si esas movilizaciones previstas para ahora se hubieran hecho antes.

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