Opinión

¿Feliz año nuevo para las Naciones Unidas?

Aurora Mateos | Lunes 23 de enero de 2012
Recientes descubrimientos desde la caída del dictador Gadafi apuntan a que la sofisticada civilización de los Garamantes de Libia, única por su habilidad para sobrevivir en el Sahara, desapareció allá por el siglo VII porque sus reservas acuíferas se secaron.

Durante las misma semanas en que los noticiaros nos ponían al día de la realidad libia del pasado de los Garamantes y del presente de la guerra civil, la XXXVI Conferencia General de la UNESCO votaba a favor de la entrada de Palestina como nuevo Estado Miembro de la Organización, dando lugar a una forma de reconocimiento internacional, aunque no concluyente, del Estado Palestino.

Palestina fue admitida el último día del mes de octubre con 107 votos a favor, 14 en contra y 52 abstenciones. Las negociaciones preliminares no tuvieron desperdicio, digna de una trama de Le Carré, en las que el lobby israelí jugó fuerte para evitar la entrada de Palestina.

A Estados Unidos le tocó ser el malo de la película, sin que sus razones propiamente dichas fueran las de enturbiar aún más las relaciones internacionales, sino a causa de una traba administrativa nacional que le impide formar parte de la UNESCO si una Organización Internacional incluye a un socio que no está reconocido a su vez como Estado por Estados Unidos. La realidad es que la Administración Obama tiene las manos atadas por la ley interna HR 2333 y cambiar la ley llevaría su tiempo.

Sin embargo, en época de crisis y recortes, ahorrarse el 22% del total de la contribución anual a la UNESCO, unos 70 millones de dólares, incluidas las cuotas atrasadas, no le viene mal, sobretodo por los créditos políticos que puede sacarle, dadas las pocas simpatías que el multilateralismo despierta en muchos de los conciudadanos americanos.

La situación actual de la UNESCO, agencia especializada de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura fundada hace 66 años es dramática: los recortes en algunos sectores están alcanzando el 31%, lo cual significa que para salvar los órganos vitales de la organización, o sea, los funcionarios, hay que cortar las manos de la organización, es decir, las actividades, en un 80%. Muchos se quejan del status privilegiado de estos funcionarios, pero la realidad es que en la mayoría de los casos suele ser un personal altamente cualificado cuya carrera en puestos de responsabilidad en la organización está diseñada para ser corta.

Muchos Estados, incluidos países menos desarrollados como Timor del Este, han reaccionado aportando donaciones, pero hay que recordar que la UNESCO no es una ONG sino que necesita contribuciones continuadas que nutran el presupuesto regular para realizar un trabajo serio.

La dependencia del dinero americano es de tal grado que la estabilidad financiera de la UNESCO está siendo seriamente amenazada y esta consecuencia era sobradamente conocida por los votantes a favor de Palestina. ¿Es que lo hicieron par a perjudicar a la UNESCO o es que lo han hecho porque la bandera azul que ondea a la entrada de la organización guarda todavía su valor?

El discurso de bienvenida para Palestina de Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, daba la respuesta: “Ésta debe ser una oportunidad para la reforzar la organización, no para debilitarla.” Se refería naturalmente al espíritu con que fue redactada la Carta de Naciones Unidas: “procurando fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos.”

Muchos dirán, que el hecho de que Estados Unidos no contribuyan a programas de educación, alfabetización, protección de patronio cultural y medioambiental o la alerta de tsunamis no es el fin del mundo y tal vez tengan razón. Pero lo que sí es cierto, es que lo que acaba de pasar en UNESCO es sólo el principio. Si Palestina va pidiendo su admisión en el resto de agencias de Naciones Unidas y es aceptada, Estados Unidos sistemáticamente va ir ahorrándose algún dinero, pero al retirándose de Naciones Unidas este país quedará aislado.

¿Puede Estados Unidos permitirse salir de Naciones Unidas y por tanto, no participar con voz y voto es un mecanismo imperfecto, pero que es el mejor foro de diálogo creado por el ser humano hasta ahora? ¿Pueden los Estados del Mundo discutir de temas y adopter decisions sin que una super potencia participe?

Muchos se quejan que los programas de Naciones Unidas deberían ser eficaces y que una reforma de la organización es necesaria, lo cual es incuestionable; sin embargo, Naciones Unidas es un “seguro de vida” para la paz mundial, y por muchas quejas que abunden, ningún Estado puede verdaderamente hacer que no existe.

Esperemos que el 2012 no sea el inicio del final de ese pueblo de los pueblos, esa Nación de Naciones, que como los Garabantes se empeñaron en vivir en mitad del desierto.