Martes 24 de enero de 2012
La Unión Europea aplicará sanciones contra Irán, cuyo aspecto más relevante se pondrá de manifiesto el próximo 1 de julio, cuando comience un embargo del petróleo de aquel país. Dichas sanciones afectan igualmente al Banco Central de Irán y a la exportación de tecnología que podría destinarse al programa nuclear llevado a cabo por Teherán. Este es precisamente el quid de la cuestión: llamar la atención sobre un programa nuclear de tintes claramente belicistas, por más que Ahmadineyad lo quiera disfrazar de “humanitario”.
Europa se adelanta así a las amenazas iraníes de cerrar al tráfico el estrecho de Ormuz -algo complicado, dada la presencia de la VI Flota norteamericana en aquellas aguas-, y muestra por primera vez en mucho tiempo su potencial. En efecto, pocas veces hasta ahora los 27 habían actuado de modo conjunto, aunando energías y voluntades. No ha sido fácil -la propia España importa el 20 por ciento de su crudo a Irán; sustituirlo va a ser una tarea nada sencilla-, pero se ha conseguido. De esta manera, Irán sabe ya que no sólo Estados Unidos le planta cara, sino también Europa. Y el daño que pueden hacer a su economía con este bloqueo es peor que cualquier amenaza militar. Es de esperar, pero no confiar, que Ahmadineyad entre en razón, de una vez.
TEMAS RELACIONADOS: