Enrique Barón | Martes 24 de enero de 2012
Un abedul plantado en medio de la platea, rodeado de una cruz, un sendero de espejos, una mesa de trabajo, libros y un diván… El público sentado en torno. El Teatro, convertido en escenario gracias a un original juego de luces y textos que crea un ambiente entre fantasmagórico y onírico. Original puesta en escena obra de los docentes y estudiantes del Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia guiados por Luca Ronconi con la que La Fenice ha inaugurado temporada rescatando del olvido la Lou Salomé.
Una Opera contemporánea del compositor veneciano Giuseppe Sinopoli en el décimo aniversario de su prematura desaparición, con libreto del alemán Kart Dietrich Gräwe inspirada en la aventurada vida de la escritora y psicoanalista rusa Lou Andreas-Salomé.
Una mujer nacida en San Petersburgo en 1861, año del fin de la servidumbre en el Imperio zarista en una familia de militares, que rompió con su mundo, emigrando a Suiza y después a Viena, donde trabajó con Freud y vivió el final del Imperio. A su alrededor giraron el poeta Rilke, el orientalista Andreas con el que se casó sin mantener relaciones y dos personajes como los filósofos Nietzsche y Ree con los que viajó a Italia, inmortalizados en la famosa foto en la que tiran de un carrito con Lou mandando triunfante látigo en mano. Una ronda melódica de enamorados subyugados por una mezcla de pasión, mística, erotismo, filosofía y necrofilia.
La gran soprano española Ángeles Blancas Gulín encarnó a Lou Salomé. Unión de dos ilustres apellidos de la mejor lírica, de sólida formación germánica y felina expresión corporal. Interpretó una joya de partitura con acentos de Mahler y Berg, pinceladas de Puccini y una cita de la Tosca, un lamento de Gorecki y una escena de Kabarett con toques de Korngold alternando canto y prosa. En palabras del gran crítico Mario Messinis “ posee la intensidad de la declamación junto a un intimismo lírico, incluso con elegancias belcantistas: emerge la relación con el lied romántico”.
La compañía fue extraordinaria, tanto los cantantes –Abbondanza, Schulz, Pasolini- como los actores – Stahl. Puglisi-. El Director Lothar Zagrosek dominó con acierto la compleja partitura acompañado por la Orquesta del Teatro y el coro dirigido por Claudio Marino Moretti.
Una arriesgada apuesta por la creación contemporánea, basada una vez más en el despliegue de imaginación que de medios. El público lo reconoció con 10 minutos de aplausos que se convirtieron en encendida ovación para Ángeles.