Estabilidad presupuestaria
Miércoles 25 de enero de 2012
La firmeza con la que el Gobierno ha repetido una y otra vez que iba a cumplir el objetivo del déficit del 4,4% se ha resquebrajado. Este miércoles, Mariano Rajoy se ha desvinculado del objetivo del 4,4%, mientras el ministro de Economía, Luis De Guindos, hablaba de fomentar medidas de estímulo al crecimiento en Europa en la próxima cumbre del 30 de enero.
La contundencia con la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha repetido una y otra vez que iba a cumplir el objetivo del déficit del 4,4% se está resquebrajando. El primer aviso lo dio el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, la semana pasada, en la entrevista para Financial Times Deutschland publicada el viernes, en la que ponía en duda que pudiera llegarse al porcentaje comprometido, ya que se basa en previsiones económicas “obsoletas”. Un día después de que el FMI publicara que no se bajará del 6% de déficit en los próximos dos años, el ministro de Economía, Luis de Guindos, dejaba entrever un cambio de rumbo radical en la política económica del Gobierno: ha hablado de estímulos al crecimiento y ha sugerido que se debe revisar el objetivo de déficit ante la recesión que se prevé para toda Europa. Rajoy remataba la jugada al atenerse tan sólo a lo que dicte el próximo programa de estabilidad que se presentará el próximo marzo.
Según De Guindos, en una entrevista concedida a la televisión pública, los líderes europeos son "sensibles" a la necesidad de volver a fomentar el crecimiento económico y en la cumbre del día 30 de enero propondrán medidas que favorezcan el crecimiento económico. "Vamos a poner más énfasis en el crecimiento económico", aseguró. Es decir, medidas que, previsiblemente, cuestan dinero público y, por tanto, son contrarias a la austeridad propugnada.
Apenas un mes después de que tomaran posesión los ministros de Rajoy, las previsiones económicas traen ‘de cabeza’ al Gobierno. La política macroeconómica que iba a servir de guía al Ejecutivo era la que hasta ahora se propugna desde Berlín: austeridad y cuentas públicas saneadas eran la prioridad. Incluso si ello comporta más paro y más recesión. Se trataba de sentar las bases del crecimiento futuro sobre unas cuentas saneadas.
Sin embargo, las previsiones han rebasado las intenciones del nuevo Gobierno. El déficit de 2011, que según mantuvo la anterior ministra de Economía, Elena Salgado, hasta el último momento, acabaría el año en el 6%, se ha disparado, a falta de datos definitivos al 8,2%. Esta desviación implicaba recortes de 40.000 millones de euros, frente a los 16.500 previstos.
Por ello, el Ejecutivo aprobaba apenas unos días después de tomar el poder una medida contraria a lo prometido a sus electores en noviembre: se subieron los impuestos. Se trata de intentar ajustar el desequilibrio por la vía de los ingresos.
En medio de esta batalla por la reducción del déficit, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro se sinceraba con los lectores alemanes del Financial Times Deutschland: el objetivo de déficit del 4,4% estaba previsto en relación a un crecimiento del 2,3% y no en un panorama de recesión –tres trimestres de crecimiento negativo de la economía-, en el que se encuentra la economía española. Por tanto, ha quedado “obsoleto”.
Preguntada horas después de que saliera a la calle el rotativo germánico, la vicepresidenta del Gobierno se mostraba tajante en la rueda de prensa concedida tras el Consejo de Ministros del pasado viernes: el objetivo del 4,4% era irrenunciable.
Pero este celo con el que el Gobierno se pronunciaba sobre el ajuste de las cuentas públicas españolas se ha socavado a medida que aparecen más informes. El martes, el FMI destrozaba los propósitos del Ejecutivo de sanear la economía este año y comenzar a crecer el siguiente.
Según el organismo internacional, la realidad está bien lejos de esas intenciones. España caerá un 1,7% este año y un 0,3% el siguiente, es decir, dos años de pérdida de riqueza (y de paupérrimos ingresos para las cuentas públicas). Por tanto, debido a esos exiguos ingresos, el déficit no podrá llegar al 4,4%. De hecho, será del 6,8% y del 6,3% en los próximos años, respectivamente. Una previsión en línea con la del Banco de España hecha pública un día antes, en la que se auguraba un crecimiento negativo del 1,5% para este año.
Es lo que ha llevado tanto a Mariano Rajoy como a Luis de Guindos a añadir el adverbio “hoy” en la frase “cumpliremos con el déficit del 4,4%” en sus últimas intervenciones, sugiriendo que “mañana” no podrá sostenerse esa aseveración.
En rueda de prensa junto al presidente de Perú, Ollanta Humala, el presidente del Gobierno lo dejaba más claro: ya no se refería al 4,4%, sino a lo que marque el programa de estabilidad, que ha de presentarse en marzo o abril. “España cumplirá siempre el objetivo de déficit que marque nuestro programa de estabilidad”, ha asegurado el presidente, “que ha de negociarse con la Comisión Europea”.
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