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Egipto revuelve todo el equilibrio geopolítico medioriental

un año después del derrocamiento de Mubarak

Viernes 27 de enero de 2012
Hace un año decenas de miles de egipcios se congregaron en el “viernes de la cólera” para pedir la dimisión del presidente Hosni Mubarak. Un año después, la plaza Tahrir reepleta de cairotas, ha celebrado el aniversario en un “viernes de la dignidad”. Sin embargo, la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes inquieta a Occidente y a las monarquías árabes del Golfo.

A pesar de la presión popular, manifestada desde hace semanas en las calles y plazas del país, los militares que detienen el “poder transitorio” egipcio, no han cedido a las exigencias populares que piden su vuelta a los cuarteles y elecciones anticipadas. El Consejo Militar que dirige el país con el mariscal Hussein Tantaui a la cabeza, mantiene la convocatoria de las presidenciales para el mes de junio. En este intervalo, los países occidentales, las monarquías del Golfo e Israel, activan sus diplomacias para preparar la transición.

El resultado de las Elecciones políticas celebradas en Egipto ha sido el esperado. El Partido de la Libertad y la Justicia (brazo político de la cofradíua de los Hermanos Musulmanes) han obtenido el 47% de los escaños, con 235 sobre los 498 en liza. Seguidos del partido salafista Al Nur con 121 escaños, un 24%. El partido liberal Wafd sólo ha conseguido el 9%, es decir 45 diputados. El movimiento Corriente egipcia, que también se reclama de la Revolución, ha obtenido un 8%. El resto de formaciones son meramente testimoniales.

Con un hemiciclo de la Cámara baja del Parlamento dominado por las corrientes islamistas no ha sido sorpresas que el presidente de la asamblea ha sido el miembro de la hermandad Saad el Katatni. Lo novedoso es que el partido salafista también le ha votado, lo que deja entrever una fuerte alianza entre las dos formaciones islamistas, que supone por otra parte un desmentido a quienes exageran la disputa existente entre ambos por la interpretación de los textos sagrados musulmanes.

Si se mantienen los pronósticos que dejan traslucir los actuales comicios, el próximo presidente egipcio será un islamista, con gran probabilidad el candidato del Partido de la Libertad y la Justicia, el brazo político de la cofradía de los Hermanos Musulmanes. Aunque hay otros candidatos con perfil islamista como Abdelmoneim Aboul Fotouh, antiguo miembro de la cofradía o Hazem Saleh Abou-Ismaïl. Las Elecciones presidenciales han sido fijadas para mediados de junio, según ha anunciado el general Mohsin Fanjari, miembro del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que ostenta el poder desde la caída de Mubarak hace un año.

Este escenario de la victoria islamista en junio significará una verdadera revolución en el actual esquema geopolítico en la región del oriente próximo. Por muy cauto, dialogante y tolerante que se muestre el próximo raiss egipcio, Occidente no las tiene todas consigo. Hasta el momento una veintena de personalidades se muestran dispuestas a presentar su candidatura a la magistratura suprema, pero todos los sondeos y previsiones dan como triunfador al candidato de la hermandad. Porque detrás de Mohamed Selim al-Aoua se encuentra la organización islamista mas enraizada y popular en el mundo árabe. Los Hermanos Musulmanes ha sido la matriz de todos los movimientos y corrientes islamistas, desde las más moderadas hasta el más violento yihadismo. Y en sus propios fundamentos, en sus principios filosóficos y religiosos, la cofradía es intrínsecamente anti-occidental, opuesta por esencia a los valores de la cultura judeo-cristiana imperante en Occidente desde hace siglos.

A pesar de que la nueva Constitución que va a elaborar el Consejo de la Shura y la Asamblea del Pueblo, tras conocerse los resultados definitivos de las actuales Elecciones legislativas, intente recortar de alguna manera los poderes presidenciales, la cultura y la tradición en este país responde más al concepto del caudillismo. Por lo que el futuro Jefe del Estado mantendrá los poderes actuales en lo esencial, en una combinación de régimen semipresidencial y parlamentario. La nueva Constitución será sometida a Referendum probablemente en el mes de abril.

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