Luis María ANSON | Sábado 28 de enero de 2012
El XVII Congreso del Partido Popular promete debates esclarecedores. Mariano Rajoy ha estado siempre en contra del concepto de Zapatero, inspirado por Philip Pettit, de que España es una “nación de naciones” y que el propio término nación es “discutido y discutible”. El presidente popular se atiene a la Constitución y quiere una “nación de ciudadanos”, consagrada desde las Cortes de Cádiz hace dos siglos.
Esa nación de ciudadanos, iguales y libres, desbarata los secesionismos impulsados por Zapatero en Cataluña, País Vasco y Galicia. Además, exige la devolución de algunas de las transferencias hechas a las comunidades autónomas como, por ejemplo, la Educación. Si se quiere mantener una nación unida no se pueden aceptar diecisiete fórmulas de Educación distintas. Asignaturas, como la Historia, exigen una enseñanza igual para todos.
El Estado de las Autonomías ha dado libertad y prosperidad a España y su balance resulta altamente positivo. Hay algunas cosas, sin embargo, que deben ser corregidas. Una es el gasto público que ha cruzado en muchos casos la frontera del despilfarro; otra, y más importante, es la educación, materia que, al menos en gran parte, debería ser recuperada por el Estado.
Vamos a ver lo que da de sí el XVII Congreso del PP. Pero por lo pronto resulta positivo que se plantee una definición de nación concorde con la Constitución, así como la devolución al Estado de algunas de las transferencias que administran hoy las comunidades autónomas.
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