Domingo 29 de enero de 2012
Carmen Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba celebraban ayer en Madrid sendos actos públicos. Destacó especialmente el de Rubalcaba, por contar con el apoyo explícito de Felipe González. Persona de enorme peso en el partido, González conserva aún intacta su influencia entre la militancia socialista; de ahí la importancia de que se significase con una de las candidaturas. Lo hizo de manera elegante, dedicando palabras amables a Carmen Chacón, pero dejando claro al mismo tiempo que tanto él mismo como la llamada “vieja guardia” -y todo lo que ello representa- están junto a Rubalcaba.
No conviene ahora deificar a González. La herencia de paro, sectarismo y corrupción que dejó a José María Aznar fue considerable, aunque prácticamente una minucia al lado de la que ha recibido Mariano Rajoy de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, entonces había un sentido de estado incuestionable; ese que ha brillado por su ausencia durante las dos últimas legislaturas. Carmen Chacón es la candidata de Zapatero; los dos comparten la misma óptica política. Esa misma proximidad es que la existe entre González y Rubalcaba. Ambos amortizados ya -sobre todo el ex presidente-, pero con una experiencia y un empaque bastante más aprovechables que lo que pueda aportar Chacón tanto al PSOE como a España. En breve los delegados socialistas deberán optar por una de las dos alternativas. En sus manos está no sólo el futuro del partido, sino también parte del de España en los próximos tiempos.
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