Miércoles 01 de febrero de 2012
Francisco Alvarez Cascos tomaba la decisión a principios de semana de disolver el parlamento autonómico asturiano, ante la imposibilidad de sacar adelante las cuentas públicas. Se queja Cascos de que PSOE y PP le han tumbado los presupuestos a sabiendas de que con ello la situación del Principado se haría poco menos que ingobernable, y puede que algo de razón tenga. Los socialistas intentan pescar en río revuelto y, dada la honda factura que hay en la derecha asturiana, no parece mala estrategia. Los populares, por su lado, aún están digiriendo que Cascos y los suyos creasen su propio partido y ganasen las elecciones. La cerrazón del PP local ha tenido mucho de resentimiento en este sentido y es, desde luego, una de las claves para entender la actual situación.
Sin embargo, también Cascos debe admitir su cuota de responsabilidad en la falta de cintura política que ha demostrado a la hora de pactar con sus antiguos compañeros. Están en lo cierto los socialistas cuando afirman que los programas electorales de PP y Foro Asturias son casi idénticos. Razón de más, pues, para tratar de ponerse de acuerdo y cimentar una mayoría consistente en una comarca que tradicionalmente llevaba tiempo resistiéndosele a la derecha. Ahora, los asturianos deberán volver a las urnas por tercera vez en menos de un año. Pase lo que pase entonces, la totalidad del arco parlamentario asturiano tiene una responsabilidad para con sus votantes, -tanto Foro Asturias como PP, PSOE y el resto-, cual es la de articular una legislatura estable. Y no como ahora.
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