Cultura

[i]Giandomenico Tiepolo (1727-1804): diez retratos de fantasía[/i]

Crítica de arte

Jueves 02 de febrero de 2012
Giandomenico Tiepolo (1727-1804), hijo de Giambattista Tiepolo, reconocido artista del Barroco, hubo de encontrar un hueco en el panorama artístico del siglo XVIII más allá de la herencia de un apellido de renombre. Tras la recuperación de su memoria por parte de historiadores en el siglo XX, la Fundacion Juan March expone por primera vez diez óleos de este pintor veneciano en los que se sirve de rostros inventados para reflejar conceptos como la sabiduría o la belleza.


Compuesta por diez óleos, la nueva exposición de la Fundación Juan March muestra una parte de la producción artística de Giandomenico Tiepolo (1727-1804), hijo de Giambattista Tiepolo y hermano de Lorenzo Tiepolo.

En una sala de paredes rojas que simulan el tapiz de un salón de palacio cuelgan las pinturas firmadas por este artista veneciano, quien trabajó con su padre hasta su muerte y que tuvo que, a partir de entonces, desvincularse de la herencia fácil de un apellido de tal renombre. Fue en el siglo XX cuando los historiadores Antonio Morassi y George Knox contribuyeron a rehabilitar su memoria y reconocer su autoría en, por ejemplo, los frescos de la Villa Valmarana ai Nani, en Vicenza.

Gracias a la muestra que acoge esta institución hasta el 4 marzo, es posible contemplar diez pinturas que, aunque presentadas como retratos, no son tal cosa, sino lienzos enmarcados en el género fantástico. Pero, ¿qué significa? Tiepolo, como otros artistas, no siempre reflejaron la realidad tal y como la percibían, sino que la inventaron. Tal es el caso de estas obras, en las que dibujó a ocho mujeres y dos hombres como él los imaginó con la intención de transmitir a través de ellas conceptos universales como la sabiduría o la belleza.

Esta peculiaridad ayuda a entender por qué las ocho jóvenes se parecen tanto que el visitante siente estar ante la misma persona. Comparten todas ellas una postura parecida, con el mentón elevado –salvo una que lo dirige a su hombro derecho- y con flores que adornan sus vestidos y sus cabellos castaños. Vestidas con abullonadas camisas y vestidos de mangas abultadas, sólo dos de ellas se distinguen del resto por llevar una un tambor y otra, granadas, que simbolizan la pasión en la iconografía.

El ideal de belleza representado a través de los delicados rasgos de estas jóvenes nada tiene que ver con la imagen que proyectan los dos únicos hombres pintados por Tiepolo. De aspecto más rudo, ambos lucen una poblada barba blanca que denota años de experiencia y una vejez sabia. Así como uno frunce el ceño malhumorado, el otro deja entrever los rasgos de su edad en una frente poblada de arrugas.

Según la Fundación Juan March, se desconoce la cronología de estas pinturas, que pertenecen ahora a una colección privada. Sí afirma que los llamados Retratos de fantasía constituyen uno de los capítulos "menos estudiados de la producción de la familia Tiepolo", por lo que el interés por esta muestra se acrecienta, pese a que la ausencia de las cartelas en la sala de exposición impida saber cómo se llama cada una de las pinturas, cuáles son sus medidas o con qué materiales fueron elaboradas.

Información sobre la exposición:

Lugar: Fundación Juan March, en Madrid.

Fechas: desde el 1 de febrero al 4 de marzo.

Horario: de lunes a sábado de 11.00 a 20.00 horas y domingos, de 10.00 a 14.00 horas.

Entrada gratuita.

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