El opositor argelino Murad Dhina, detenido por la policía francesa en el aeropuerto de Orly el 16 de enero, sigue en espera de que las autoridades judiciales galas decidan sobre su extradición a Argelia. El doctor Dhina, un físico nuclear de renombre por sus investigaciones sobre las partículas, goza del estatuto de refugiado político en Suiza, país en el que reside desde hace un cuarto de siglo.
El mandato de captura internacional emitido por las Autoridades judiciales argelinas el 22 de septiembre de 2003 concierne a “hechos terroristas cometidos por
Murad Dhina durante los años 1997, 1998 y 1999 en Zurich, Suiza”, ha podido saber El Imparcial de fuentes de la defensa del doctor Dhina. “Lo más notable del asunto, apunta uno de sus abogados, es que Murad Dhina nunca ha sido objeto de investigación en Suiza”. Además, añade, “los pretendidos hechos terroristas no han sido especificados en el mandato, por lo que las autoridades francesas no deberían haberlo aceptado”.
La detención del opositor argelino está levantando una ola de denuncias y protestas tanto en Francia como en Europa. Varias organizaciones de derechos humnanos ya se han pronunciado sobre el tema, pidiendo su liberación a Francia, como Human Rights, Amnistía Internacional y otras.
Por otra parte un grupo de 400 intelectuales, profesionales, periodistas, universitarios y militantes de derechos humanos de todo el mundo están organizando lo que llaman un sit-in virtual, con una petición que circula por Internet (www.freemourad.org/petition), Faceebok y Twiter, exigiendo al primer ministro francés François Fillon la liberación del detenido. Hasta el momento ha recogido 400 firmas, algunas muy renombradas en el mundo árabe como la del abogado argelino Abdenur Ali Yahya, la del opositor sirio Haitham Al-Maleh, la de la defensora de los derechos humanos egipcia Aida Seif Al-Dawla o del militante reformista saudí Said Bin Zair.
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El sit-in virtual ha recogido igualmente el apoyo de antiguos miembros de la oposición que con el desarrollo de la primavera árabe han accedido a puestos oficiales en sus respectivos gobiernos, como Hurya Mashur, ministro de Derechos Humanos yemenita.
Además de un nutrido grupo de intelectuales franceses, la petición ha sido firmada igualmente por numerosos magrebíes, de Argelia, Túnez y Marruecos. Entre ellos, la presidenta de la Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH) Amina Buayach.
“La repercusión de la detención de Murad Dhina y el pronunciamiento de personalidades de todos los horizontes políticos, hay que verlo también según la óptica de lo que es el movimiento de oposición Rachad, al que contribuyó a crear el doctor Dhina”, señala una fuente del movimiento. “Es la expresión de un verdadero esfuerzo solidario” afirma el abogado Rachid Mesli.
El movimiento Rachad “reagrupa militantes de todas las tendencias políticas, incluidos defensores de los derechos humanos y gente que viene de corrientes de izquierda laica, presentes en el Comité ejecutivo de Rachad”, declaró Mesli a El Imparcial. Es algo así como un efecto derivado de la primavera árabe.