Es una técnica totalmente pionera y revolucionaria. De hecho, España es el único lugar donde de momento se realiza. El Dr. Luis de la Cruz, cirujano plástico de la Clínica la Luz, lleva un año haciendo crecer los centímetros suficientes a la gente para conseguir un tipo de trabajo determinado, como el de bombero, modelo, azafata, del ejército profesional; o, incluso, superar algún complejo. “Somos totalmente pioneros en este tipo de intervención.
Hace un año y medio tuve una paciente que llegó a mi consulta desesperada. Se trataba de una azafata que no había sido seleccionada en un trabajo porque le faltaban dos centímetros para dar la talla y me planteó si había alguna solución. Al principio la dije que no, pero me puse a pensar y me di cuenta de que quizá podíamos exporta una técnica que venimos empleando desde hace 30 años para aumentar el mentón”, dice el doctor. Consiste en implantar al paciente, entre el cuero cabelludo y su cráneo, láminas de un material totalmente inerte, diseñadas según la forma o morfología de su cabeza. Dependiendo del número de láminas que se metan, pueden obtener una mayor o menor altura. “Es una operación importada de otros lugares corporales pero en un sitio donde nunca se había realizado”, puntualiza.
“Para aumentar la talla se hacía hasta ahora alargamientos de tibia y fémur, pero eran muy traumático. Lo bueno de nuestro método es que es una cirugía poco agresiva, que no se nota, porque la cicatriz queda tapada por el pelo, que no se corta; y, además, no hace falta ni anestesia general cuando es un aumento de dos o tres centímetros. Si luego lo que el paciente lo que quiere es crecer cinco centímetros, hay que hacerlo en una segunda intervención, con diferencia de tres meses”, especifica el Luis de la Cruz.
Nuestra pregunta era obvia: ¿no existe el riesgo de que nuestra cabeza quede como la de la mujer de los Simpson? “Claro que no, hay que estudiar bien las cabezas. Estas alargadas a las que usted se refiere se llaman turricefalias y en esa gente, desde luego, estéticamente no va bien este implante. En cambio, cuadra con personas que tienen el cráneo más ancho, que no sólo ganan de altura y sino también en proporción. Hay que estudiar bien cada caso. En la mayoría de la gente que no tiene cabezas alargadas se pueden aumentar de dos a tres centímetros, con una intervención que sólo requiere un día de ingreso”, especifica.
En este año han operado a cerca de 25 pacientes, entre los que hay personas de múltiples profesiones: desde modelos y azafatas a bomberos, y no ha habido ningún tipo de problema o rechazo. La prótesis está realizada de silicona sólida, “que es mucho más segura que el gel de silicona que se emplea en las prótesis mamarias y que está homologado en todo el mundo. No migra y no tiene ninguna reacción inmunológica. El único problema que puede existir es la tirantez de la piel que puede hacer que la herida tarde algo más en curar”, dice el doctor. Pero lo normal es que al día siguiente de la intervención, que se hace con sedación, el paciente abandone el hospital. Eso sí, con la cabeza vendada. “Tendrá que regresar a los tres días para que le demos el alta. Entonces, ya podrán empezar incluso a lavarse la cabeza”.
También puede plantearse la duda de si esto, a la hora de pasar un reconocimiento médico, es legal. “La prótesis en sí tiene la misma textura que el hueso. Aunque te digan que estás operado, tú cumples con la talla. Es totalmente legal, porque esa persona tiene esa talla. Además, la legislación va después de la ciencia. Nadie ha tenido ningún problema hasta el momento”, dice De la Cruz.
En cuanto a las secuelas físicas de los primeros días, “se nota casi menos que una operación de párpados, que es precisamente a la que más se someten los hombres. Se trata de una técnica muy sofisticada. La prótesis cada vez la estamos perfeccionando más para que no se noten los bordes. Se coloca sobre la bóveda craneal, que es donde se talla, y luego va en disminución”, explica. La cicatriz hace una forma de “s” en un lateral, “pero no sé nota, porque está dentro del cuero cabelludo, que cicatriza muy bien”.
Lo que sí nos cuenta el doctor es que no pasan nunca por alto el perfil psicológico del paciente. Ha habido casos en los que, por ejemplo, han dicho que no intervenían: “ha venido algún hombre que quería aumentar unos centímetros para recuperar a su mujer y le hemos dicho que no. El buen paciente de cirugía plástica es el que quiere verse bien el mismo, pero no quiere operarse para que vuelva su esposa o su marido. Hay libros escritos que marcan las pautas de a quién se le debe decir que sí o que no en estos casos”.
Precio: 4.000 euros
Más información. Dr. Luis de la Cruz: 91 453 02 76
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