Nacional

Zapatero se autoexculpa en su despedida

crónica política

Viernes 03 de febrero de 2012
Por fin comenzó en Sevilla el 38 Congreso del PSOE que elegirá este sábado al sucesor José Luis Rodríguez Zapatero al frente de la Secretaría General del partido. Y lo ha hecho con la última intervención del ex presidente del Gobierno como máximo dirigente de los socialistas, en un discurso auto exculpatorio sobre las últimas derrotas electorales en las autonómicas y municipales y en las generales del pasado año. Mientras, el Gobierno de Rajoy aprobaba la reforma financiera con una medida drástica contra los directivos de entidades financieras que hayan tenido que recibir fondos públicos: limitarles el sueldo hasta los 600.000 euros anuales, lo que supone la reducción en algunos casos del 67 por ciento de los emolumentos.

Último informe de gestión de José Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE que ha utilizado para despedirse del “partido de mi vida” y asegurar que la crisis que vive España no la provocó su Gobierno, sino la situación económica internacional, principalmente de Estados Unidos. No obstante, ha admitido que “hubo errores, somos el único partido que hacemos autocrítica, y se ha dicho que tardé en reconocer la crisis, es verdad”, pero ha se mostrado tajante al asegurar de que “no puedo asumir la crítica, que se irá ponderando, de que trabajamos con imprevisión, no, trabajamos, en función de la situación que se producía”. En el tono auto exculpatorio utilizado durante su intervención, ha utilizado el argumento del estallido de la crisis mundial, similar al desastre de 1929, para justificar la mala situación de nuestro país y se ha preguntado que “habría pasado en España de no haber tenido que hacer frente a tantos problemas”. Además ha destacado que gracias a las medidas tomadas por su Ejecutivo “España hoy no está en situación de colapso”.

Analistas políticos consultados por “El Imparcial” subrayan que “Zapatero se equivoca al reconocer sólo un error al haber admitido de forma tardía la existencia de la crisis, sino que lo que en realidad hizo fue negarla durante muchos meses. Mientras la economía española se desangraba, desde el PSOE se llamaba antipatriota a quien denunciaba la situación y él mismo aseguraba que las finanzas se encontraban dentro de la “champions league” de los países europeos, como Alemania o Francia.”. “La realidad, como ha quedado demostrada, era completamente diferente, tal y como lo ha podido constatar el propio Partido Socialista en las urnas el pasado año en las autonómicas y municipales del 22 de mayo y en las generales del 20 de noviembre.

En clave interna, ha pedido a los delegados, una vez que hayan votado al próximo responsable socialista, que “estén todos detrás de quien tenga el nuevo liderazgo del partido. Se lo merece el partido, el respeto al acto soberano que hemos ejercido y, ante todo, lo necesita España: un partido fuerte, unido y con un liderazgo claro”. Las mismas fuentes consultadas señalan que Zapatero ha querido dejar claro su llamamiento a la unidad dentro del PSOE, después de unos últimos días protagonizados por la tensión y el enfrentamiento entre los partidarios de Alfredo Pérez Rubalcaba o Carme Chacón.

En Madrid, el Consejo de Ministros ha aprobado la reforma del sistema financiero que incluye una medida, la limitación de los sueldos de los directivos de entidades que hayan recibido ayudas del Estado o hayan sido intervenidas, según ha anunciado el titular de Economía, Luis de Guindos. La reducción es más que significativa, señalan las fuentes consultadas y “bien podían haber sido tomadas por el PSOE, que no se atrevió. Es paradójico que haya sido el PP quien haya cortado las alas a los banqueros que no hicieron los deberes y dejaron a sus entidades en situaciones críticas que necesitaron la intervención del Estado”.

La reforma aprobada reduce a 600.000 euros el salario anual de los directivos cuyas entidades hayan recibido ayudas de las cuentas públicas y a 300.000 a aquellos de bancos o cajas intervenidas. Según ha explicado De Guindos, este recorte se sitúa en el 67 por ciento respecto a la media que cobraban hasta ahora los presidentes y un 65 por ciento para los consejeros delegados y los directores generales.

Una de los directivos más perjudicados será Rodrigo Rato, presidente de Bankia, que verá como sus emolumentos pasaran de los 2,3 millones actuales a “sólo” 600.000 euros. La entidad que dirige recibió fondos del Estado por valor de 4.465 millones de euros.

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