Cultura

[i]Loca[/i]: El teatro como experiencia vital

PRODUCIDA POR BLANCA MARSILLACH

Martes 07 de febrero de 2012
El próximo miércoles, en el Auditorio del Hospital San Carlos de Madrid, la compañía teatral de Blanca Marsillach presenta Loca, un montaje sobre la lucha contra los miedos y las inseguridades preparado con tres actrices amateurs procedentes de diversos centros de acogida para personas en riesgo de exclusión social. Según asegura Marsillach, la profesión de actriz es “muy útil para la vida”, para “conocerse a una misma y adquirir confianza”.

La actriz y productora de teatro Blanca Marsillach se embarcó, hace aproximadamente dos años, en un proyecto de apoyo a mujeres en riesgo de exclusión social a través una serie de talleres y coloquios en diversos centros de acogida de la Comunidad de Madrid. “Al final de una de las charlas, una de las chicas del centro se me acercó y me dijo que quería ser actriz”, cuenta Marsillach.

La chica en cuestión se hace llamar Aisha. Es el nombre –ficticio, debido a la política de protección de la intimidad a la que están acogidas las chicas de estos centros- que ha elegido para su debut en Loca, la última apuesta de la productora de Marsillach que aúna teatro y conciencia social. Aisha, de origen magrebí, está estudiando un curso formativo de peluquería. Su única experiencia previa con la interpretación fue “de pequeña, en el colegio”, aunque, a juzgar por la naturalidad de su comportamiento y la contundencia de su exposición durante la charla mantenida con este periódico, bien podría haber vivido sus 22 años entre flashes y preguntas directas.


Aisha, durante la charla con El Imparcial.

Marsillach continúa. “Al cabo del tiempo me acordé de ella, la llamé y le expliqué un proyecto teatral que quería arrancar con chavalas de los centros; le pregunté que si conocía otras chicas que quisieran participar, y entonces me presentó a ‘la princesita’”.

‘La princesita’ tiene 18 años y es bastante más tímida que Aisha. Alicia tampoco es su verdadero nombre. “Ha sido duro”, dice, en referencia a los ensayos con Marsillach que desde el mes de noviembre ha compaginado con sus estudios de segundo de bachillerato. “Pero como nos gusta, no nos ha importado mucho”, se apresura a aclarar.

Junto a Meya Lan –la tercera de las chicas, cuya situación “más delicada” le impide mantener encuentros con los medios-, Aisha y Alicia conforman el reparto de Loca, en la que, además, Blanca Marsillach realiza “un cameo”.

La obra se mete de lleno y sin miramientos en el interior de Blanca, interpretada por Alicia, y explora sus miedos, sus complejos, sus fortalezas y sus debilidades mediante la superposición de diferentes planos narrativos. En primer término, la protagonista, “que está un poco loca”, según su intérprete. En un segundo plano se cuentan las voces internas de ésta, dónde se mueve Aisha.

“Yo hago el papel de Carolina, que es como el ‘diablito’ que hay dentro de Blanca, la que le machaca la autoestima diciéndole que no vale nada, que no sirve para nada…” explica Aisha sobre su personaje, que no es más que “esa parte de inseguridad y miedos que tenemos todas las mujeres”, según Blanca Marsillach.


Alicia, que interpreta a Blanca en la obra Loca

Por último, la tercera actriz amateur, Meya, se sitúa en el último plano narrativo, el del futuro, desde el que la protagonista anima a ‘su yo’ pasado a vencer a Carolina.

Loca parte de una obra original de Elise Varela, Buscando a Hilary, que sufrió varias transformaciones en el texto y terminó por configurar un monólogo. Ahora, en una adaptación de Luis Ojea especialmente preparada para “las chicas”, el monólogo se divide en tres partes interpretadas por tres personajes distintos. “Todos los personajes son parte de la misma Blanca, que es muchas mujeres a la vez… como somos todas las mujeres”, explica Marsillach.

Vencer al ‘diablito’
Al final, Loca no es más que una representación dramatizada y ficcionada del trabajo que Blanca Marsillach, en colaboración con la Dirección General de la Mujer de la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y El Corte Inglés, viene desarrollando en los centros de acogida de la comunidad desde hace dos años. Marsillach vendría a ser ‘la Blanca del futuro’ de la obra de teatro -¿mera coincidencia?- que entona el ‘¡tú puedes!’ en base a experiencias pasadas.


Blanca Marsillach, durante la entrevista con este periódico.

Observándola, nadie lo diría. Blanca Marsillach se mueve segura de sí misma, habla pausada pero firmemente y manda callar, tajante, cuando hace falta. Sin embargo, según confiesa, sigue “superando día a día” sus “miedos, porque es algo que, aún hoy, a veces se” le “va de las manos”.

Ese trance es su arma en los talleres con las chicas. “Consiste en establecer una conexión a través de la cual ellas se puedan identificar conmigo, con mis miedos, con mi falta de autoestima, con mi adolescencia… Les cuento cómo he superado o voy superando mis miedos, cómo he conseguido mis sueños y una vida mejor”, explica Marsillach.

“Aunque aparentemente pueda venir de una familia con suerte, mi percepción es que no ha sido así; he tenido muchas insuficiencias como mujer, no me he sentido suficientemente querida”, confiesa la hija del conocido actor, director y dramaturgo Adolfo Marsillach.

Para Marsillach, su ejemplo puede servir a estas chicas que, por diferentes circunstancias, se encuentran en centros de acogida donde se las prepara para integrarse de nuevo en la sociedad y abandonar la situación de riesgo de exclusión social en la que se encuentran. “Es enriquecedor poder darle mi mano a otra mujer y decirle que no está sola, que es normal que tenga miedo, que tenga una falta de autoestima… que eso nos ocurre a todas y tiene solución”, cuenta la productora de Loca.


Blanca Marsillach, Aisha y Alicia en el piso en Madrid de la primera.

“Impertinente, arrogante e insolente”
“¡¿Asustada?¡ No, ¡qué va!”. Aisha se siente fuerte de cara al estreno de Loca este miércoles. “La verdad es que no sé porqué, pero me crezco cuanta más gente haya mirándome”, explica la ‘neo actriz’. “Además, son 400 personas que han ido a verte a ti… aunque en realidad somos algo muy pequeño, en ese momento te puedes sentir grande, valiosa”, termina Aisha, quien recurre al pensamiento positivo para aplacar la ínfima presencia de nervios, si es que los hay: “Si piensas que lo vas a hacer bien, sale bien”.

Alicia no lo tiene tan claro. “400 personas, ahí, mirándote… ¡yo voy a salir corriendo ese día!”, bromea la ‘princesita’ de Marsillach.

Desde su experiencia, Blanca Marsillach trata “de serlas útil”, como lo fue para ella la veterana actriz Amparo Baró en el día de su estreno. “Tenía 18 años y estaba atacada, muerta de miedo”, recuerda. “Llamé a Amparo y me dijo que saliera al escenario y fuera ‘impertinente, arrogante’ e insolente, y así lo hice”, cuenta Marsillach y asegura que aún sigue pensando en aquello cuando lo necesita en su vida diaria.

Según la actriz, “esta profesión sirve mucho para la vida, se aprende mucho de la interpretación, a conocerse a una misma, a adquirir confianza… al fin y al cabo, la vida es puro teatro”, asegura.

Por eso, Marsillach se ha propuesto que el proyecto, que empezó como terapias y coloquios y ha terminado –como no podía ser de otra manera siendo quien es su madrina- mutando en teatro, no muera aquí. “Queremos que se haga una escuela de interpretación y que ellas tengan un sitio donde seguir, tanto si quieren convertirse en actrices como si quieren continuar con esto como experiencia vital que las va a enriquecer a todos los niveles”.


Alicia, Blanca Marsillach y Aisha.

De momento, la cita del miércoles, en el Auditorio del Hospital San Carlos de Madrid a las 19.00 horas, dará la oportunidad a Aisha, Alicia y Meya de demostrar de lo que son capaces. “No es una obra profesional, sino que tiene una connotación mucho más personal y social que transmite el mensaje de dar oportunidad a los jóvenes valores”, termina Marsillach.

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