Isabel Sagüés | Martes 15 de enero de 2008
El libro "Palacio Real de Olite. 1869" es una reedición ilustrada del documento que Juan Iturralde y Suit envió a la academia de San Fernando para instar la declaración de las ruinas del Palacio de Carlos III el Noble como monumento nacional y evitar así su anunciada demolición.
Si desde el punto de vista histórico, se considera todo un símbolo del esplendor del Viejo Reyno navarro, desde el artístico, el castillo de Olite constituye un valiosísimo conjunto del gótico civil europeo. Más palacio que castillo, es de factura arquitectónica poco común a la arquitectura palaciega española por su influencia francesa. Las torres de pizarra, los salones, los corredores, los jardines y los fosos semejan los castillos típicos de los cuentos de hadas centroeuropeos.
La antigua corte de los Champagne, situada en el centro de Navarra, a 40 kilómetros de Pamplona y a 350 de Madrid, forma un conjunto urbano bien trazado, cuajado de palacios y caserones de piedra con escudos de armas, aleros de madera y torres medievales como la del Chapitel. Cuenta con dos magníficas iglesias: la de San Pedro, con claustro románico y la gótica de Santa María, de la que destaca su portada de gran riqueza iconográfica y el retablo mayor renacentista. También merece una visita el monasterio de San Francisco, fundado según la leyenda por el propio San Francisco.
Olite es una magnífica opción para un fin de semana o como centro logístico para visitar Navarra. El tren Altaria que une Madrid con Pamplona tiene parada en Tafalla, a 5 kilómetros y entre ambas ciudades hay una salida de la autopista AP15. El antiguo palacio de los Teobaldos alberga el único parador de Turismo que hay en Navarra.
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