entrevista
Jueves 16 de febrero de 2012
Periodista, novelista, filosofo, mediático, el filólogo alemán Richard David Precht, verdadera estrella en su país, está hoy en Madrid, promocionando su último libro Amor. Un sentimiento desordenado. (Siruela). Su voz se escucha en los diferentes medios de comunicación y en debates. Elimparcial.es ha estado con él y le hemos podido hacer unas preguntas, sobre este libro, que ya se ha publicado en más de 30 idiomas, y está siendo un verdadero best-seller.
Su formación humanista, estudio historia del arte, filología y es doctor en filosofía por la Universidad de Colonia, le permite barajar diferentes teorías sobre la evolución del sentimientos del amor humano desde ópticas diferentes como es la zoología, la biología, la psicología y la filosofía. Su erudición se pliega a una narrativa accesible para personas no expertas y, a la vez, satisface a las mentes más brillantes.
Háblenos de la génesis de este libro, ¿cuánto tiempo ha tardado en escribirlo, cómo se desarrolla la investigación para definir un sentimiento tan amplio, tan heterogéneo y universal como es el amor?
Dediqué diez meses a la escritura del libro. Suelo investigar en mi propia casa, tengo una biblioteca enorme. La mayoría de lo que manejo son artículos científicos en inglés que están accesibles en internet. Las cuestiones principales de toda la primera parte del libro, sobre la evolución del amor en el ser humano, son temas que hace veinte años de los que hablo. La tesis central siempre la tengo antes de empezar a escribir el libro. Diseño una estructura y me atengo a ella.
¿Su experiencia personal le ha llevado a desmentir lo que le enseñaban los libros?
No todo. Sí que es cierto que, al principio, desmiento las teorías evolucionistas, ya que propagan la idea de que el amor es biológicamente justificado. Para mí, el amor es innecesario y contraproductivo biológicamente. Yo busco la explicación de por qué algo que es psicológicamente necesario para vivir tiene, sin embargo, un origen absurdo e innecesario. El sexo es biológico pero el amor biológicamente es absurdo.
En la segunda parte del libro resumo muchas de las ideas psicológicas que ofrecen los manuales de autoayuda. El altruismo en esos libros es exagerado. Son malos manuales. Esto es lo que se pensaba en los años 70 y 80, el reducir el amor propio y dar todo al otro. Pero eso no funciona. Uno quiere por razones egoístas, para sí mismo. El amor es egoísta. El amor romántico, lo es. Es asocial, ya que destruye a todos los demás. Es el aislamiento de dos personas frente al resto, por esa razón suele fracasar cuando nacen los hijos ya que destruye esa relación.
¿Piensa usted que un buen conocimiento de este sentimiento puede reducir el fracaso que muchos seres humanos sienten frente al amor?
Es una pregunta difícil, filosófica. El saber no garantiza la felicidad. No es bueno saber mucho sobre el amor para triunfar en él. En el último capítulo, hablo de la sonrisa de mi mujer cuando llego a casa, o la maravillosa cita de Kafka “la dulzura de la tristeza y del amor. Recibir de ella una sonrisa en el barco. Esto fue lo más hermoso de todo. Siempre sólo el deseo de morir y el mantener-se-aún; únicamente eso es el amor” que también lo explica.
Si puede servir este libro para algo es para explicar que el amor tiene dos raíces, el sentimiento de cobijo y el sentimiento de excitación. Es una liberación el entender que esos dos conceptos no tienen nada que ver. El amor es una lucha entre estos dos estados. Un estado de excitación constante, provocaría conflictos y no se sentiría la persona cobijada. El ser humano no puede mantener estos dos niveles en alto. Es un juego entre la dopamina y la serotonina.
Entonces, a las teorías de que el amor entre dos personas es un tema de química, ¿qué contesta?
En mi opinión, no, porque los bioquímicos no pueden definir al hombre o a la mujer de la que uno se va a enamorar. Solo se puede explicar psicológicamente. Uno se puede enamorar de una persona de la cual no se siente atraído. Y, por el contrario, se puede encontrar una pareja biológicamente perfecta pero no enamorarse de ella.
A usted le gustan las grandes preguntas filosóficas sobre la identidad del ser humano en ¿Quién soy y… cuántos? Un viaje filosófico. Ahora sobre el amor… ¿Ha llegado al final de la cuestión? ¿Cuál es su próximo campo de batalla?
Este libro se editó en Alemania en 2009. Pero francamente, no tengo intención de escribir un segundo volumen. Antes de escribir este libro, escribí una novela romántica Los cosmonautas que se publicó en Alemania en 2003, un libro muy poético y muy literario, y, por esta razón, no tuvo ningún éxito.
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