Cultura

Young Adult, el error de volver la vista atrás

crítica de cine

Domingo 19 de febrero de 2012
Con una magnífica interpretación de Charlize Theron, la cinta dirigida por Jason Reitman, que se acaba de estrenar en nuestros cines, propone una forma ácida y a la vez amarga de volver la vista atrás cuando la vida se ha puesto fea y parece que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La actriz sudafricana interpreta a Mavis Gary, una divorciada más cerca ya de los cuarenta que de los treinta, cuya vida personal y profesional ha empezado a declinar de forma demasiado evidente. La protagonista del último trabajo de Reitman después de su exitoso filme “Up in the air”, sólo encuentra una manera de luchar contra tal declive: regresar al pueblo donde nació y recuperar a su novio del instituto. Y, de paso, intentar también recuperar la autoestima que tenía cuando era la más guapa del lugar y se permitía mirar a la mayoría por encima del hombro. Escritora de una serie de novelas para el público juvenil que también han pasado de moda, Mavis no recibe la acogida que ella cree merecer como única representante del pueblo que “ha hecho algo” en la vida y le parece increíble que su ex novio se dedique a cambiar pañales junto a una mujer que a ella le parece mediocre. Pero antes de verlo y aceptarlo sin remedio, vivirá toda una serie de situaciones en las que tratando de engañar a los demás y, por supuesto, a ella misma, cae de lleno en el patetismo, y la comedia se torna tremendamente amarga y dura.

Aparte de la muy buena interpretación de Theron, Reitman ha contado con toda una serie de impecables secundarios como Patton Oswalt, que interpreta a un ex compañero de instituto a quien Mavis jamás se dignó en mirar pero que ahora se convierte en su único amigo, a pesar de sus incapacidades. Patrick Wilson interpreta, por su parte, a Buddy, el ex novio idealizado por Mavis, felizmente casado con Beth, a quien da vida Elizabeth Reaser, otra de esas reconocidas caras en el mundo de los papeles secundarios, ese mundo que, como en el caso de la historia que narra Young Adult, hay muchas veces más felicidad que en el de los protagonistas. O, por lo menos, menos presión por alcanzarla, así como mayor preparación a la hora de aceptar que la vida no siempre viene como se espera. O, simplemente, una coherencia aprendida desde la infancia, en el sentido de que cuando uno no es especial, lo mejor es que se quede con las cosas más sencillas sin aspirar a nada más.

El esperado guión de Diablo Cody, oscarizada por aquel maravilloso trabajo en Juno, también con Jason Reitman como director, incide mucho en este último argumento. La protagonista era especial desde niña y se esperaba mucho de ella, empezando por la propia Mavis y su familia. Y cuando regresa, no falta quien verá en su fracaso un rayo de luz para su propia vida, especialmente en el caso de las compañeras mediocres de clase, quienes demuestran haber madurado tan poco como la protagonista, porque aún albergan la misma intensa antipatía que sentían de pequeñas hacia “la reina del baile”. Así, si la guionista de Juno apelaba en su primer trabajo a la madurez de unos adolescentes capaces de ser los mejores padres, en esta ocasión nos obliga a poner la atención en la falta de madurez de muchos adultos que a pesar de ser padres, aún siguen mirando la vida con los mismos complejos que tenían a los quince años.

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