Opinión

Recortes, protestas y cargas policiales

Jueves 23 de febrero de 2012
Valencia, Barcelona y Madrid volvían a ser escenario de protestas contra la política de recortes. Por fortuna, no han vuelto a repetirse los incidentes del pasado fin de semana en Valencia donde, entre las provocaciones y actos de vandalismo de muchos, más una cierta descoordinación y torpeza policial, se ofreció un espectáculo lamentable. A propósito del orden público, hay que recordar que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están para velar por el cumplimiento de la legalidad vigente. Legalidad que es subvertida si hay concentraciones no autorizadas, se destroza el mobiliario público o se corta el tráfico -como ayer en Madrid-.

La Constitución ampara las libertades de expresión y reunión, aunque también dispone de una serie de deberes anejos al disfrute de dichas libertades; en el caso de la “reunión pacífica y sin armas”, comunicación previa a la autoridad y respeto del orden público. Quienes se manifiestan civilizadamente en contra de los recortes en sanidad y educación están en su perfecto derecho. No lo están, sin embargo, los que intentan volver a tomar la Puerta del Sol o la Plaza Cataluña, ni quienes cortan el tráfico y queman contenedores. Ante hechos así, la Policía tiene en deber de actuar. Durante la anterior legislatura hubo una clara dejación de funciones en esta materia, sobre todo en todo lo relativo a las acampadas del 15-M. Eso es algo que no puede volver a repetirse; de ahí que la actuación policial, por más que en ocasiones deba ser mejorable, es algo vital para el buen funcionamiento del estado de derecho. Y así debe seguir siendo.

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