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'crowdfunding'

¿Necesita la cultura una ‘cura’ renacentista?

sábado 28 de abril de 2012, 01:00h
Ante los últimos recortes anunciados por el Gobierno en la partida destinada a Cultura, que reduce los presupuestos públicos para la música, el cine, el teatro o la literatura en un 15,1 por ciento con respecto a 2011, el sector español de lo cultural se enfrenta a una necesidad de renovación en algunos de sus planteamientos, pasando, más que probablemente, por un mayor protagonismo de la participación privada. Nuevos sistemas de financiación cultural van moviendo, poco a poco, las entrañas de la cultura de nuestro país, renovando el aire que respira y proponiendo esquemas de entendimiento de la cultura, si no sustitutivos, al menos sí compatibles. Uno de ellos, el ‘crowdfunding’, apuesta por una mirada hacia el mecenazgo renacentista, lo disecciona y lo contextualiza en pleno siglo XXI, el siglo de las redes sociales.
A la cultura española le cuesta respirar. El último ajuste de cinturón dictado por el Gobierno en los Presupuestos Generales –un 15,1 por ciento menos que en 2011- ha dejado al sector al borde de la asfixia. ¿Cómo seguir funcionando con esta drástica reducción del que ha sido, históricamente, el principal sustento de la cultura de nuestro país? Según defendió hace unas semanas el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, la solución pasa por "un nuevo modelo de política cultural" que suponga "mayor implicación de la sociedad civil". Con la futura Ley de Mecenazgo en ese limbo político en el que no existe la concreción del tiempo, sí parece que la mirada de herencia renacentista hacia la apuesta privada por la cultura está empezando a calar en, al menos, un sector de la sociedad.

“No se trata sólo de conseguir dinero, también es otra forma de consumir cultura”. Joan Sala es el creador de Verkami, la primera plataforma española de financiación colectiva o ‘crowdfunding’, una modalidad de financiación privada de proyectos mayoritariamente culturales que está adquiriendo un cada vez mayor impulso en nuestro país después de su proliferación por los Estados Unidos. Precisamente fue allí, al otro lado del charco, donde Sala encontró la inspiración, a partir de páginas como Kickstarter o Indigo que ya echaban a andar en el mercado cultural estadounidense. “Nos atrajo la idea, sobre todo, como consumidores de cultura, porque significaba poder acceder a cosas exclusivas, elegidas y financiadas por uno mismo”, explica.

El ‘crowdfunding’ consiste en la cobertura de los costes de un proyecto o negocio a través de las donaciones de terceros a cambio de una recompensa relacionada con dicho proyecto en lugar de un retorno de tipo económico. El número de inversores puede ser infinito y la retribución, que va desde el propio producto a financiar –una copia del disco, libro o película- hasta una cena con el autor pasando por reconocimiento en los créditos del proyecto, varía según la cantidad aportada.

Conocida también como micromecenazgo, esta modalidad de financiación retoma el interés privado por la cultura generalizado en el Renacimiento, aunque en una vertiente, hasta el momento, más ‘underground’. Con el cimiento de la financiación pública cada vez más raquítico, los pequeños inversores, más interesados en perpetuar algunas manifestaciones de lo cultural que en percibir un beneficio monetario, se pueden convertir en la llave del necesario apuntalamiento.

“Es sobre todo útil para pequeños proyectos que de otra manera no saldrían y que a través de este sistema, con 80 ó 100 financiadores, pueden salir adelante”, opina Sala. Sin embargo, y aunque es cierto que la tendencia en las comunidades españolas de ‘crowdfunding’ es hasta ahora la de presupuestos más o menos ajustados, la película El Cosmonauta lleva tres años siendo la excepción que confirma la regla. 462.340 excepciones, una por cada euro conseguido a través de los micro-mecenas.

La clave de la promoción
Desde el departamento de comunicación de El Cosmonauta, Blanca de Balanzó reconoce que el proyecto, que nació a finales de 2009 y se encuentra actualmente en fase de montaje después de rodar durante el verano en Letonia y España, no fue todo un camino de rosas. “Sí hubo momentos en los que intentamos encontrar otras vías de financiación porque nos veíamos atascados en el mismo punto, aunque en cuanto a la subvención pública nunca hemos tenido mucha expectativa”, afirma.


Trailer de El Cosmonauta, el aperitivo para los miles de micro-inversores que han financiado la película.


Siempre renqueante en sus objetivos de financiación, el cine español ha recibido el mayor batacazo de toda la partida de Cultura en los últimos Presupuestos Generales del Estado -35 millones de euros menos que en 2011-, a lo que se suma la creciente dificultad de las cadenas de televisión y grandes productoras para invertir en nuevos proyectos.

“Tampoco hemos llegado nunca a un acuerdo como tal con agentes privados ya asentados en el negocio, pero sí hemos conseguido apoyo y promoción de gente del mundo del cine, como el cineasta Nacho Vigalondo, que nos ha ayudado a dar visibilidad al proyecto”, explica Balanzó.

En base a las opiniones de media docena de creadores que han costeado proyectos culturales mediante ‘crowdfunding’ consultados por este diario, la publicidad es clave para alcanzar el éxito partiendo de estas vías de financiación alternativa. Según el bloguero Javier Peláez, una buena idea es fundamental, pero no más que la existencia, en torno a esa idea, de una comunidad de gente “bastante potente”.

Reversión del modelo tradicional
Peláez acaba de cerrar la financiación, a través de la comunidad de ‘crowdfunding’ Lanzanos, de la segunda edición de la revista Amazings, una publicación de divulgación científica para la que han recaudado 24.948 euros –mucho más del mínimo de 16.000 que marcaba el proyecto- a través de 1.866 micro-inversores. La hermana mayor de esta revista, el primer número, se publicó en octubre de 2011, también gracias a este mecenazgo colectivo y como edición ‘deluxe’ del que es el padre de ambas, el blog Amazings creado por Peláez junto a otros tres blogueros con la intención de “acercar la ciencia a la calle”.

Con menos de dos años de vida, Amazings.es puede presumir de ser la bitácora científica más seguida en España, con más de 100 colaboradores –entre profesores, investigadores, catedráticos y periodistas- y unos 16.000 seguidores en Twitter. “Nosotros lo hemos conseguido gracias a la comunidad previa que ya habíamos construido a través del blog”, reconoce Peláez. “Siempre aconsejo a la gente trabajarse esa comunidad antes de lanzarse al ‘crowdfunding’”, termina.

El cambio radical del consumo de cultura del que hablaba el fundador de Verkami parece alcanzar aquí su máximo exponente. El micro-mecenazgo se deslinda del actual modelo de la oferta y la demanda según el cual un músico, un cineasta o un escritor coloca su disco, su película o su libro en un escaparate para que el público lo busque y lo compre. En este nuevo orden de cosas, el creador busca primero a su público, lo calibra, lo enfrenta a su propuesta y, solo entonces, arranca el proceso de producción definitivo.

Borja Prieto, empresario 2.0, bloguero y escritor, se enamoró de esa característica esencial del ‘crowdfunding’ que abre en canal la barrera entre creador y público. Con un amplio número de seguidores a través de su blog de emprendedurismo Desencadenado.com, Prieto ya puso un libro en el mercado a través de una editora, al estilo clásico, y ahora acaba de cerrar la micro-financiación de su segundo manual a través de la aún incipiente red de ‘crowdfunding’ Injoinet, “a modo de experimento”, según señala.

La última propuesta del bloguero resume las claves para nadar en las aguas de crisis económica, que pasan por entender el porqué del movimiento de las olas. “Hay que darse cuenta de que esto no es una crisis económica, es un cambio de modelo”, resume Prieto, para quien el ‘crowdfunding’ es, precisamente, una muestra de cómo muchos de los esquemas aprendidos hasta ahora se están resquebrajando a la par que aparecen otros nuevos que hay que aprehender a tiempo.


Vídeo presentación del libro Desencadenados, de Borja Prieto.


Futuro
El ‘crowdfunding’ no se ha quitado aún los pañales en nuestro país y las expectativas con respecto a un nuevo horizonte en la financiación de la cultura se mueven en un abanico más que amplio desde la incredulidad o la precaución al más absoluto optimismo.

“Algunos creadores no se sumarán a esta iniciativa porque viven a gusto en la comodidad de que sean las discográficas o las productoras quienes hagan el trabajo de promoción y, sobre todo, de contacto y feedback con el público”, opina Joan Sala, responsable de Verkami, para quien “este modelo no va a sustituir nada, pero es una alternativa o un complemento a otras formas de financiación tradicionales”.

En un año y medio, la plataforma de Sala ha publicado 480 proyectos, de los que un 70 por ciento han conseguido la financiación necesaria para ponerse en marcha. En total, más de un millón de euros donados a productos culturales según los gustos del consumidor final, de las 32.000 personas que antes que consumidores han sido mecenas. Además, según cifras de Verkami, se puede decir que el ‘crowdfunding’ tiene un ‘factor percha’ que lleva a los micro-inversores de proyecto en proyecto: un 40 por ciento del total ha invertido en más de una propuesta.

En consonancia con estas cifras que colocan al nuevo sistema, aún por detrás de su desarrollo en Estados Unidos, pero, en el buen camino, el autor de Desencadenados señala que el ‘crowdfunding’ “tiene futuro” en España. “Quizá no permita hacerse rico, como se hacían los artistas hasta ahora, pero sí va a favorecer que más gente pueda vivir dignamente de su arte”, vaticina Pietro, quien asegura haber reunido ya más dinero con este segundo libro, aún por publicar, que con el primero.

Balsa de aceite económica frente a la crisis, salida a proyectos no respaldados por grandes nombres, experimento de retroactividad con el consumidor cultural… Las posibilidades futuras del ‘crowdfunding’ son, por el momento, tan variadas como inciertas. Puede que, lejos de consolidarse como medio de financiación, se convierta en un fin en sí mismo, en una concepción más altruista y artesanal de la cultura, no tan apegada a la industria.

“El ‘crowdfunding’ es la esencia de El Cosmonauta”, defiende Balanzó. Centrados en la fase de montaje, el equipo del gran proyecto español de ‘crowdfunding’ ha pulsado el botón de ‘standby’ en las cuestiones económicas cuando resta un “30 o 40 por ciento para completar el presupuesto necesario”, a falta de distribución y promoción. El factor paciencia de un grupo de creadores que ha dedicado ya tres años a su proyecto audiovisual suma, quizás, un plus a su visión sobre el futuro. Futuro que Balanzó tiene claro: “Creo que el ‘crowdfunding’ va a ser la solución para proyectos culturales; la solución pasa por la creación, y las nuevas propuestas se impondrán, sobre todo en lo relativo al cine, nacidas de la necesidad de sacar proyectos adelante sin la ayuda del Estado”.
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