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Más allá del antisistema: altermundistas ante el 15 M

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Hace algunos años dio que hablar un documental titulado “Comprar, tirar, comprar” que hablaba de la 'obsolescencia programada, el motor secreto de nuestra economía de consumo'. Solo el término requería prestar atención para entender su significado, tras lo cual llegaba el más absoluto asombro al saber que el sistema de producción programa su ciclo en base a la escasa durabilidad programada de sus productos, llevando a todos sus extremos posibles aquello de “usar y tirar”.

Mientras llenamos de basura, programadamente, el mundo, nuestra vida diaria se ha convertido en un concienzudo sistema implacable de consumo en el que ya no hay sujetos sino devoradores necesariamente y desde hace ya más de diez años hay muchos que se preguntan ¿no hay otro modo de vivir? ¿Es el capitalismo el único sistema tal como el propio mercado se encarga de inculcar?

Tras el movimiento 15-M que comenzó en Madrid y se propagó con gran fama por todo el mundo logrando réplicas hasta en EEUU, muchos se preguntan si lo único que podemos hacer para expresar que no gusta este 'sistema' es salir a la calle y reunirse para luego volver a la cola del paro, a la oficina y a aceptar la subida del costo de vida y la bajada del salario, la precarización de los trabajos y el giro de tuerca hacia una mayor injusticia social. Los que estén pensando en el comunismo caen en el pensamiento opositivo dialéctico propio de la Guerra Fría y del reduccionismo que conviene al capitalismo. Hoy se trata de crear, de imaginar, de buscar en cada pequeña cosa, en cada pequeña acción nuevas formas de relacionarse, de producir y reproducir.

Las críticas vienen de todas partes, desde comentarios de La calle es de todos y no se puede ocupar, que más allá de la evidente falacia cae de nuevo en el nosotros=sistema, ellos=medios en el que 'ellos' no goza de los mismos derechos que 'nosotros', hasta mucho hablar, pero después de un año, qué.

Pues quizá la más importante de esos cuestionamientos es que una vez más la cobertura mediática solo se hace eco solo de lo que le permite llenarse la boca sin decir nada reduciendo la realidad a unos titulares que hacen parecer a una sociedad empobrecida cuando en sus raíces está en plena efervescencia. Se está criminalizando la desobediencia civil pacífica en un retroceso de las libertades y derechos más propio de régimen autoritarios que de democracias pretendidas. Pero quizá es que también la democracia está obsoleta tal como ha funcionado en el siglo XX.

Hace ya años hay multitud de experiencias que no hablan solo de “antisistema” (sistema opositivo dialéctico) sino de “altermundistas”, bajo la consiga de “otro mundo es posible” y con la idea clara de decir y hacer a la vez, como diferentes filosofías prácticas.

Frente a la necesidad del capitalismo de crecer y siempre crecer que ya diagnosticara Marx, hoy se habla del decrecimiento como sistema económico alternativo basado en la bioeconomía y en la sustentablidad ambiental, pero sobre todo, un sistema económico ético (www.decrecimiento.info). Ésta requiere que se vuelva hacia atrás, rectificando, como aquel que sabe que se ha equivocado y así se desate el matrimonio conceptual entre desarrollo tecnológico y progreso humano que ha resultado ser una falacia más de la economía liberal.

Entre tanto, los movimientos cooperativos se están multiplicando y aprovechando la crisis para generar mundos alternativos de manera integral. Ya no se trata de las cooperativas de consumo que cultivan una huerta colectivamente, sufragan los gastos colectivamente y reparten sus frutos colectivamente. Se trata de generar sistemas de vida fuera del sistema tanto político como económico sin renunciar a una vida compleja y rica (no sólo cuantitativamente sino también cualitativamente).

Vuelven a pensar en las necesidades que tenemos y en base a ello redefinir las bases sociales. Han generado en Cataluña, con la participación del denominado nuevo Robin Hood, o mejor Robin Bank, Eric Duran, una Cooperativa Integral catalana que tiene hasta una moneda alternativa que goza de amplia difusión y uso incluso más allá de tierras catalanas. Pero reconocen ciertas dependencias difíciles de superar en los primeros niveles de desarrollo cooperativista: la cobertura sanitaria por ejemplo.

En Italia mientras el cómico Beppe Grillo se hacía oír en medio de la burguesía con sus sátiras de los políticos, los italianos compraban por internet sus shows como quien sigue a un ídolo de la música pero buscando mensajes, ideas, links, nuevas formas de crítica lejos de los sesudos nocturnos que pueblan las teles. Ahora se presenta a las elecciones municipales con varias listas denominadas antipolíticas. Los más simples se quedan en la paradoja del que ve en este intento querer política pero sin política. Los que le escuchan sin embargo ven otro modo de entender para qué sirve la política y qué deben hacer los políticos. ¡Pero sobre todo cómo!

En Argentina encontramos teatro cooperativo en el que aplican, por ley, la regla platónica de Las leyes en las que ningún ciudadano podía tener menos de una unidad de riqueza y no más de cuatro veces esa unidad políticamente establecida en lo que hoy llamaríamos una Constitución. Se limitaba tanto la pobreza como la riqueza. Hoy los teatreros en sus producciones autofinanciadas no pueden ganar menos de uno ni más de tres.

Sírvase al gusto. Reparto justo de la riqueza, trabajo solidario, vivir para vivir, no para trabajar, tener lo necesario, volver a pensar para aprender a vivir de otras maneras. Este es el reto del siglo XXI y de todas las generaciones.
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