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El legado de Kraus se sube al escenario del Real

sábado 25 de octubre de 2014, 17:26h
El coliseo madrileño se llenaba de aficionados para recordar a Alfredo Kraus en el 15º aniversario de su fallecimiento. Por A. Huerta
El legado de Kraus se sube al escenario del Real
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A diferencia del concierto protagonizado por Piotr Beczala en la noche del viernes, el acto de este sábado tenía un carácter más cercano y también mucho más centrado en su persona. Porque era el propio tenor canario, quien, a través de las imágenes de algunas de sus interpretaciones más famosas, daba inicio a un recital de voces acompañadas tan solo por el piano de Patricia Barton. Así, en la pantalla que presidía el sobrio escenario con iluminación dorada se han ido intercalando actuaciones del gran tenor desaparecido, con las de los cantantes que han querido contribuir, sin otra remuneración que la de los aplausos, a esta conmemoración que despeja el camino para el verdadero homenaje que, como aseguraba el director artístico del Real, Juan Matabosch, aún le debe el Teatro Real. Se ha tratado de cantantes especialmente vinculados al maestro, por diferentes razones y en momentos también distintos de sus carreras. Entre ellos, el bajo Simón Órfila, alumno de Kraus, intenso y emotivo en su interpretación de “Mi barca vieja”, de la obra de Salvador Codina La Galeota, con la que se ha dado inicio al recital. Al bajo menorquín se le ha podido volver a escuchar en “Soli noi siamo”, correspondiente a la ópera de Donizetti “Lucrezia Borgia”, a dúo con la soprano Mariola Cantarero, quien, a su vez, había interpretado en solitario el vibrante aria de Romeo y Julieta, “Je veus vivre”.

El barítono Javier Franco, por su parte, demostró ser un potente Rigoletto, durante su súplica para que le devuelvan a su hija, en el aria “Cortigiani, vil razza dannata”. Y repitió actuación interpretando junto a la joven soprano venezolana Ana Lucrecia García “Ciel, mio padre”, de la ópera Aída. Otra cantante que tuvo ocasión de asistir a clases magistrales con Kraus, Isabel Rey, fue la encargada de interpretar “Air des bijoux”, de la ópera Faust de Charles Gounod, y de formar pareja más tarde con el tenor alicantino Antonio Gandía, ganador del Concurso de canto Alfredo Kraus, para la interpretación, cargada de sentimiento, de “Un dì felice etérea”, de La Traviata. Gandía fue, además, quien interpretó una de las arias más relacionadas con la carrera de Kraus: “Pourquoi me réveiller…”, de la ópera de Massenet, Werther. Una gran responsabilidad, con un magnífico resultado. Por último, la soprano canaria Yolanda Auyanet, la única que tuvo la oportunidad de compartir escenario con Kraus en una gala celebrada en 1996 en el Teatro de la Zarzuela, interpretó “E Sara… in quiesti orribili momenti… Vivi, ingrato… Quel sangue versato…”, perteneciente a la ópera Roberto Deveraux.

El broche final lo puso la hija del gran tenor español, Patricia Kraus, con una versión muy particular de otro de esos inolvidables temas tan asociados con la figura de su padre: “Je crois entendre encoré”, de la obra de Bizet Los pescadores de perlas, en la que ha estado acompañada de Gherardo Cantanzaro al piano y de Enrique Barnero, contrabajo eléctrico.

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