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El sistema austríaco reduciría el paro

miércoles 26 de noviembre de 2014, 09:33h
En España no se hablaba de otra cosa que de economía... Por José Carlos Rodríguez

En España no se hablaba de otra cosa que de economía, hasta las elecciones europeas de mayo. A partir de ahí, los términos del discurso son otros, y los han impuesto otros actores. Pero la economía sigue siendo importante. No para votar, para desgracia de Mariano Rajoy, pero sí para la gente. Y el principal problema, el primero de todos, sigue siendo el paro.

El Consejo Español para la Competitividad, nombre con el que se revisten las grandes empresas españolas, hizo un conjunto de propuestas para reducir el paro. BBVA Research tiene las suyas. En su Observatorio Económico España titulado Medidas para favorecer la contratación indefinida comienza por reconocer la situación actual. La tasa de temporalidad en España es del 23,6 por ciento. En los menores de 25 años supera el 60 por ciento, de 25 a 34 supera el 30 por ciento, y sigue cayendo a medida que aumenta la edad.

BBVA propone reducir el número de contratos a sólo tres: uno indefinido, uno temporal causal y otro para la formación y el aprendizaje. Hasta ahí, las propuestas de BBVA van en el mismo sentido que muchos otros analistas, alguno de los cuales va incluso más lejos y pide un contrato único.

Pero la propuesta más audaz es otra, y llegó a estar propuesta por quien era entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. De fondo de aquéllas palabras resuenan los murmullos de Miguel Sebastián. Se trata de la de la llamada “mochila austríaca”. La realidad del mercado español es que, pese a la reforma laboral, el despido sigue siendo de los más caros de Europa.

En este contexto, “se propone un sistema mixto en el que una parte de la indemnización por finalización del contrato dependería de la antigüedad del trabajador en la empresa y otra, de una cuenta de ahorro individual, similar al modelo austriaco”.

¿Cómo sería este “modelo mixto”? “El nuevo sistema indemnizatorio sería de adscripción obligatoria para todos los nuevos contratados. La transición sería de mutuo acuerdo entre el empleador y el empleado para los preexistentes. Todos los nuevos asalariados dispondrían de una cuenta de ahorro individual nutrida de aportaciones periódicas por un importe equivalente a 8 días de salario por año trabajado. Se sugiere un tipo de cotización estable del 2,19 por ciento del salario bruto anual (dsat)”. Es parte de su retribución, claro está. Eso sí, “Cuando la remuneración estuviese limitada por el salario mínimo interprofesional (SMI), la contribución a la cuenta de ahorro individual sería realizada por la administración pública, lo que equivaldría a establecer una bonificación de 2,19 puntos a la cuota patronal a la Seguridad Social para la contratación de los trabajadores peor retribuidos”.

A ello se suma la indemnización por despido, que iría a la misma cuenta. Lo que proponen los autores es: 1) Si el despido es procedente, o dsat si la antigüedad es de un año o menos, 4 si es dos años, 8 si es tres y 12 si es cuator o más. 2) Si es improcedente, 4 el primer año, “aumentando en 3 dsat cada año de antigüedad del trabajador en la empresa hasta un máximo de 25 dsat”. Para los empleados de 8 o más años, la indemnización sería de 33 días.

BBVA señala como ventajas las siguientes: “A corto plazo, la tasa de conversión de contratos temporales en indefinidos crecería como consecuencia del abaratamiento relativo de estos últimos”. Para los jóvenes, “sus tasas de creación de empleo indefinido aumentarían por el reequilibrio de los costes de despido”.

Pero hay otros beneficios, que sólo marginalmente trata el informe. Puesto que limita el coste marginal del despido, no desincentiva en exceso la contratación. Y el empleado no pierde los derechos al abandonar la empresa, por lo que facilita la movilidad, lo que “beneficiaría la necesaria reasignación sectorial del empleo”. Y puesto que es un ahorro, complementaría la pensión, al final de la vida laboral.

¿Funciona bien el sistema austríaco? Según el último dato de paro de eurostat, del mes de septiembre, el país con un menor desempleo de la UE es Alemania, con un 5,0 por ciento. El siguiente es Austria, con 5,1. La media de la UE es del 10,1 por ciento. La media de la zona euro es del 11,5. Y la tasa en España es del 24,0.

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