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HA SIDO SOMETIDO A UNA RESTAURACIÓN INTEGRAL

Un díptico inédito de Villaamil con 42 vistas monumentales

miércoles 17 de diciembre de 2014, 12:52h
El Museo del Prado lo ha presentado este miércoles tres años después de su adquisición.
Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Pérez Villaamil. Foto: Museo del Prado
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Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Pérez Villaamil. Foto: Museo del Prado

El Museo del Prado expone por primera vez el Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas de Genaro Pérez Villaamil, que fue adquirido en 2011 en una subasta de Sotheby’s por 100.000 libras, aproximadamente 126.000 euros.

Definido por Javier Barón, conservador de pintura del siglo XIX, como el paisajista “más importante” del periodo romántico, Pérez Villaamil pintó el díptico entre 1835 y 1839 para el embajador inglés en España, George Villiers, uno de sus coleccionistas más fieles.

Tras su restauración, la obra exhibe todo su esplendor tras los trabajos que han permitido devolverle la luz y diseño original, pues en una intervención en el siglo XX había sido montado como un biombo. Ahora, el díptico está compuesto de dos piezas individuales con marco de madera rematado en ojivas, una estructura que actúa como un “envolvente perfecto”, según Barón.

La minuciosidad ornamental es una de las características más destacadas del díptico, que incluye vistas de ciudades como Toledo y monumentos como la Torre del Oro de Sevilla o la Mezquita de Córdoba.

La profundidad de campo conseguida por el pintor mediante el uso magistral de la perspectiva contribuye a generar espacio y, con él, a la tridimensionalidad, lo que acentúa la monumentalidad de lo representado.

Este “conjunto inédito”, en palabras de Barón, adquiere además importancia por tratarse de vistas pintadas del natural, una práctica habitual entre los románticos. Según explica a este periódico Lucía Martínez, restauradora del Prado, Pérez Villaamil eligió la hojalata como soporte precisamente por tratarse de un material “barato y fácil de transportar”, que facilitaba la pintura del natural. Antes, Goya o Paret también habían utilizado la hojalata, cuya conversación depende de las condiciones de humedad en la que sea preservada.

Martínez explica más detalles en la nota de prensa del museo: "Sobre el metal es necesario aplicar una preparación que permita la absorción de la pintura. Pérez Villaamil utilizó una pintura oleosa de un tono claro, ligeramente ocre, pensado para facilitar los efectos lumínicos. Sobre esta capa, realizó el encaje, a pincel, de la composición y distribución de las zonas de sombra y a partir de aquí terminó la escena utilizando la pintura al óleo con tal destreza que consiguió efectos similares a los de sus dibujos o acuarelas".

"Pocas obras de Villaamil tienen todas las terminaciones intactas", ha dicho Martínez durante la presentación de la obra, que conserva un "tono acaramelado" pocas veces conservado en las pinturas del artista romántico.

El díptico, definido por Barón como una "guía turística" por las ciudades españolas de hace 175 años, ha sido instalado en la sala 60 del museo hasta el 6 de septiembre, cuando está previsto que pase a formar parte de la colección permanente junto a otras obras enmarcadas en el Romanticismo. Hasta entonces, la obra de Pérez Villaamil podrá ser contemplada junto a otros dibujos y obras suyas en diálogo con dos óleos del paisajista David Roberts, una de sus más destacadas influencias.

Información sobre la exposición:

Lugar: Sala 60 del Museo del Prado.

Fechas: del 17 de diciembre al 6 de septiembre.

Horario: de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 19:00 horas.

Entrada: 14 euros (permite el acceso a la colección permanente y a las exposiciones temporales).

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