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EN LA FRONTERA

Crónica religiosa: La 'lucecita encendida' en Bailén

Crónica religiosa: La "lucecita encendida" en Bailén

domingo 22 de febrero de 2015, 12:57h
El cardenal Rouco ya vive en su nueva residencia. Por Rafael Ortega

Hay ya quien dice que en una ventana de la calle madrileña de Bailén habrá siempre una “lucecita encendida” que vigilará la buena marcha de la Iglesia en España. Son los nostálgicos que hacen referencia a esa “lucecita” recordando aquella otra de El Pardo. El cardenal Rouco, arzobispo emérito de Madrid, ya se ha trasladado a su nueva residencia de la calle Bailén, no lejos de catedral de la Almudena y por lo tanto bastante cerca de las oficinas del arzobispado. Un traslado bastante costoso, no solo en el aspecto material, sino en el sentimental.

Haría bien el cardenal Rouco en apagar esa “lucecita” que muchos esperan ver encendida y acompañar en su labor al arzobispo Carlos Osoro, un hombre de talante y discurso diferente, pero para nada heterodoxo, como intentan calificarle los de la “lucecita”.

La labor en Madrid es mucha y el Vaticano tiene puestos sus ojos en esta diócesis que es el centro de la Iglesia de nuestro país y que sirve de referente a los demás pastores. Carlos Osoro está recibiendo ya las respuestas solicitadas a los sacerdotes, para ver cuáles pueden ser los más idóneos para ser los hombres de la curia diocesana. Una buena praxis que nos estaría mal que otros pastores copiasen.

Otra diócesis importantísima es Valencia y allí, tras la magnífica labor de Osoro, está el cardenal Cañizares que, liberado de ataduras y compromisos, está realizando una gran labor en sintonía completa con el Papa Francisco. La prioridad son los pobres y la Iglesia, toda la Iglesia, tiene que salir al encuentro de los más necesitados.

Las piezas se encajan y este domingo ha tomado posesión como nuevo obispo de la diócesis de Barbastro Monzón, Ángel Pérez Pueyo, que no llega por casualidad ni por carrera, sino por apuesta personal del Papa.

Apaguen, pues “lucecitas” y a trabajar codo con codo, que es lo que esperamos los fieles.

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