www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EL EL MUSEO THYSSEN

Dufy: la expresividad del color y la luz

jueves 26 de febrero de 2015, 16:23h
El Museo Thyssen expone hasta el 17 de mayo 93 obras de Raoul Dufy, pintor francés educado en los principios impresionistas que formó parte de la corriente fauvista y que coqueteó con el constructivismo y el cubismo.
El hedonismo atribuido por la historiografía a la obra de Raoul Dufy (1877-1953) ha dificultado el acercamiento a su obra a través de una perspectiva que no sea la de pintura creada para gustar. Una exposición en el Museo Thyssen repasa ahora la trayectoria de este artista francés nacido en la ciudad por excelencia del impresionismo, El Havre, que desarrolló su trayectoria de acuerdo con el lenguaje fauvista y constructivista.

Aunque no hay duda de la huella del impresionismo en su obra, como así se aprecia en El mercado de pescado, Marsella, de 1903, que recuerda a las escenas de interior de Degas, lo cierto es que no tarda en asimilar el fauvismo liderado por Matisse como un lenguaje que le permite experimentar con la luz y el color, dos de sus obsesiones.
"Ante aquel cuadro (Lujo, calma y voluptuosidad, de Matisse) comprendí todas las nuevas razones que justificaban la pintura, y el realismo impresionista perdió para mí su encanto al contemplar el milagro de la imaginación en el dibujo y el color" (Dufy)
Plataforma marítima del casino Marie-Christina, Saint Adresse, de 1906, es una de esas obras fauvistas con las que comienza a gozar de la expresividad del color; una tendencia que mantiene durante toda su obra, incluso cuando introduce el constructivismo heredado de Cézanne – véase Estatua con dos jarrones - y llevado al clímax por Picasso y Braque.

La relación que estableció con Braque durante la estancia de ambos en L’Estaque es clave en el recorrido por la concordancia que es posible establecer entre Casas en L’Estaque, pintura de Braque considerada como una de las primeras obras cubistas, y Paisaje de L’Estaque, de Dufy, de similares características. Asombra la semejanza entre ambas obras.

Es muy interesante, por tanto, llevar a cabo un ejercicio de correspondencia entre los contemporáneos de Dufy y quienes lo precedieron para así comprender la cantidad de influencias a las que se vieron expuestos los artistas de principios del siglo XX, ya fuera por el contacto directo entre ellos o por las visitas a museos como el Louvre, que, en la época de Dufy, ya conservaba obra de Gauguin, Pissarro o Monet.
"Seguir la luz solar es perder el tiempo. La luz de la pintura es otra cosa muy distinta: es una luz de distribución, de composición, una luz-color" (Dufy)
Asimismo, es posible encontrar una cita al primitivismo que tanto gustó a los cubistas o al propio Gauguin en La gran bañista, de 1914, en la que Dufy también aborda la cuestión de la simultaneidad de planos.

Si bien, son el color y la luz los recursos que caracterizan sus obras. Explica el Thyssen que Dufy alcanzó su madurez a comienzos de la década de 1920: “El contacto con el severo paisaje de Vence, en la Provenza, otorga a sus cuadros una luminosidad abstracta, basada en los propios colores y su relación entre sí; lo que el artista denominó 'color-luz'. La estructuración de sus cuadros en varias franjas de color sugieren espacialidad y los motivos adquieren independencia en función de su relación cromática con el tono dominante”.

A partir de 1937, su pintura se volvió más intimista como se aprecia en sus obras dedicadas a la música, “en las que recurre a la monocromía y a un trazo rítmico para expresar la sonoridad de instrumentos como el violín”.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios