www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DE DAVID CRONENBERG

Maps to the stars: el placer de lo desagradable

viernes 06 de marzo de 2015, 00:59h
Maps to the stars: el placer de lo desagradable
Lo peor del ser humano se hace carne en los personajes de esta sátira terrible y ácida del Hollywood contemporáneo dirigida por David Cronenberg.
En más de una ocasión David Cronenberg (Una historia de violencia, La Mosca) ha aconsejado mirar sus películas “desde el punto de vista de la enfermedad”. Quizás en Maps to the stars el cineasta canadiense aborde algunas enfermedades del siglo XXI, eso sí, en fase terminal. El ego y la inseguridad hechos cóctel molotov, la juventud como valor soberano, el egoísmo y la ausencia de empatía, la ironía como credo y la dictadura de la apariencia. Lo peor del ser humano se hace carne en los personajes de esta sátira terrible y ácida del Hollywood contemporáneo. Cronenberg sigue la senda de la exploración psicológica marcada por sus últimos trabajos, aunque los ‘monstruos’ que pueblan el mundo de Maps to the stars traen reminiscencias del terror viscoso de sus primeras películas.

A eso juega la película, a remover al espectador, a obligarle a mirar en los recovecos más deplorables de la conducta humana, a imprimirle un racimo de sensaciones de congoja que no le abandonarán fácilmente una vez fuera de la sala. Sugerente y no aceptable para todo tipo de espectador. Y posiblemente el objetivo de Cronenberg sea ese: hacer un retrato satírico de cierto mundillo turbio de estrellas, puede que extrapolable de alguna forma a la sociedad del individualismo predominante, pero sin ánimo de buscarle tres pies al gato. Maps to the stars no pretende ser la metáfora definitiva del hoy, y tomarla como tal puede desembocar en situaciones frustrantes.

Al final, la cinta no es más que un drama familiar con tantas desgracias casuales y encadenadas que bien podría sostener el típico film de sobremesa. Pero Cronenberg lo lleva a un barrio exclusivo de Los Ángeles, lo rodea de dinero y fama, lo vacía de escrúpulos y se lo entrega a unos personajes infames con los que es difícil identificarse. Incluso aquellos cuyos errores y debilidades se perciben con cierto cariño a lo largo del metraje, terminan aniquilando cualquier rastro de empatía. Y ahí está la gracia de la película: como espectador, acabas odiando a todo bicho viviente que se pasea por el argumento, rehúyes de moralejas y das las gracias por ser un mortal más. Por el camino, se experimenta el placer de lo desagradable –acariciando el punto masoquista que (casi) todos tenemos-, al calor de unos diálogos cargados de ingenio y cinismo, de una dosis de comedia negra que imprime ritmo y, sobre todo, de unas interpretaciones de sobresaliente.

Julianne Moore ha recibido este año (por fin) su primer Óscar por interpretar a una enferma de Alzhéimer. ¡Sorpresa! A la Academia de Hollywood le encantan los desgarros emocionales por enfermedad. Pero la percepción es que su Havana Segrand de Maps to the stars ha tenido mucho que ver con la estatuilla que decora ya ¿el baño? de la actriz. El retrato de Moore de la estrella venida a menos (quizás nunca estuvo en un “más” real), cargada de traumas, quebradiza y en el límite de edad para un sector en el que envejecer es más que difícil, rezuma el patetismo insoportable, casi doloroso, que Cronenberg, seguro, quería obligar a sentir al espectador.

Ya hace tiempo que Mía Wasikowska salió del País de las Maravillas de Burton y en Maps to the Stars clava el misterio y la inocencia vulnerada en el personaje de Agatha, cuya llegada a Los Ángeles perturba la de por sí perturbada existencia del resto de protagonistas. Y luego está la familia del niño prodigio Benjie Weiss (interpretado por Evan Bird), de padre terapeuta y exitoso escritor de libros de autoayuda (excelente John Cusack en este registro) y madre convertida en representante y alcohólica (Olivia Williams). Por último, Robert Pattinson es un chófer de limusina aspirante a guionista.

Maps to the stars es sordidez, es sexo y drogas, es horror y malestar, es turbiedad e impureza. Lo último de Cronenberg dejará pocos espacios a los grises. Adorarla u odiarla serán las opciones posibles.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios