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LAS DOS GRANDES FUERZAS OLVIDAN DEL SIGNIFICADO DEL ESCAÑO

PP y PSOE, encallados en el insulto

jueves 12 de marzo de 2015, 12:26h
35 es una décima parte de 350. La primera cifra corresponde a los diputados que llegó a haber este miércoles en el hemiciclo del Congreso y la segunda, a los que los ciudadanos eligieron y sentaron en un escaño en 2011 para defender sus intereses. Este miércoles, pasadas las principales intervenciones de la sesión de control, ya sin necesidad de jalear al propio y desacreditar al de enfrente, y con adecuadas tomas de televisión y la prohibición de fotografiar las bancadas desde la tribuna de prensa, los legítimos representantes determinaron por mayoría absoluta estar a otra cosa.
Imagen de archivo del hemiciclo del Congreso vacío, momentos antes del pasado debate sobre el estado de la nación. Efe
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Imagen de archivo del hemiciclo del Congreso vacío, momentos antes del pasado debate sobre el estado de la nación. Efe

Es en el Parlamento donde Partido Popular y Partido Socialista pueden sacar músculo ante al electorado sin interferencia de las alternativas que torpedean su hegemonía desde los platós o el Círculo de Bellas Artes. Perdieron la oportunidad de demostrar iniciativa en el debate sobre el estado de la nación, manchado de descalificativos, como la petición del presidente del Gobierno al líder de la oposición de que no volviera por allí "a hacer ni a decir nada". A su espalda, una Celia Villalobos que aprovechó la cita, al parecer menor, para jugar con la tableta pagada por los contribuyentes.

Pero había margen de rectificación tras el esperpento. Por ejemplo, este miércoles. Pedro Sánchez preguntaba a Mariano Rajoy por su gestión frente al desbordamiento del Ebro. Tal interés debía tener para el socialista el asunto, que empleó parte del escaso tiempo del que disponía para reprochar Gürtel al presidente. Jesús Posada recordó a Rajoy que sólo estaba obligado a responder lo previsto en el orden del día. "Así lo haré", le contestó. No cumplió. En un acto ya reflejo, contraatacó con los ERE. Jaleo generalizado. Y desde un lado gritaban al otro "¡Gürtel!" y desde el otro al uno, "¡ERE!".

Eso sí, los de fuera son una amenaza para las conquistas de los demócratas, mientras que los de dentro garantizan moderación y estabilidad, reproducen 'populares' y socialistas cuando son preguntados por Podemos o el Ciudadanos de 'Naranjito', como Rafael Hernando rebautizó a Albert Rivera para regalarle una fructífera campaña de visibilidad. El vocabulario ha caído ("¿qué coño tiene que pasar para que Rajoy salga de Moncloa y pise el barro?", declaró Sánchez en uno de los lugares afectados por la crecida del Ebro) y no menos, el tacto, la sensibilidad ("a mí me han organizado la visita, voy donde me llevan", dijo Rajoy en Zaragoza, donde estaba -porque le habían llevado- para interesarse por la riada).

La inercia de los que garantizan moderación y estabilidad es autodestructiva y no podrán sostener que no estaban avisados. Queman ocasiones para proponer itinerarios, que no promesas, para demostrar que tras sus palabras, las que no son lanzadas contra nadie, hay largas jornadas de trabajo y verdadera preocupación. Pero ni siquiera hay disimulo: 35 de 350. Entretanto, surgen aspirantes a no levantarse del escaño, unos ya políticos; otros, profesionales de otros campos que creen poder aportar, ilusionados.

Denunciar su inexperiencia no basta, ni filtrar sus irregularidades, cuando las hay, si en el día a día, PP y PSOE, bloqueados en el "¡Gürtel!" vs "¡ERE!", se empeñan en dar la razón a quienes piden regeneración o en negar a los que votarán en noviembre preguntas y respuestas dignas en la Cámara que habla y decide por ellos. Ya lo deslizó Posada horas después de la sesión de control, en la presentación de un libro: o hay reacción o habrá desalojo. El tiempo se agota.

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