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TRIBUNA

¿Está Australia en el punto de mira tanto de ISIS como de Al-Qaeda?

Ely Karmon
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ekarmonidcacil/7/7/11/14
martes 30 de junio de 2015, 18:26h
La amenaza del terrorismo yihadista no es nueva para Australia. Desde la década de 1980, ha habido militantes yihadistas que han actuado en Australia.

Al-Qaeda (AQ), incluida su franquicia regional Jemaah Islamiyah (JI), ha estado detrás de la mayoría de los atentados terroristas fallidos o frustrados cometidos en su territorio. Da incluso la impresión de que AQ está obsesionada con el único reactor nuclear de Australia en Lucas Heights, que ha sido su objetivo en varias ocasiones, en diferentes atentados. Los intereses australianos han sido el punto de mira de JI principalmente en el extranjero, en Indonesia.

La actividad yihadista más intensa tuvo lugar entre 2003 y 2005.

La guerra civil en Siria ha sido el principal desencadenante de los cambios que se han producido en el panorama yihadista australiano desde 2012.

En julio de 2014, tras el revuelo causado por los tweets y las espantosas fotografías colgadas por dos yihadistas australianos, ahora famosos, el Director General de Seguridad y jefe de la ASIO David Irvine declaró que decenas de personas ya habían regresado de Oriente Medio y otras 150 se sentían inclinadas a apoyar movimientos extremistas en Australia.

Luego, a los ojos de millones de personas de todo el mundo, Australia se convirtió en un símbolo de la amenaza global de ISIS cuando, por la mañana del 15 de diciembre de 2014, Man Haron Monis, un hombre perturbado de 50 años de origen iraní al margen de la comunidad musulmana de la ciudad, tomó como rehenes a 18 personas en un café situado en el centro de Sydney, paralizando prácticamente la zona céntrica de la metrópoli. El episodio televisado terminó después de un asedio de 16 horas en el que dos personas y Monis resultaron abatidos.

En el prólogo del número 6 de su revista en inglés Dabiq, ISIS describía cómo Monis “sembró el terror en toda la nación” y hacía un llamamiento para que otros copiaran su “audaz asalto”. Monis también era elogiado por su conversión al sunismo. Asimismo, aparecía discretamente mencionado en una breve nota en el número de diciembre de 2014 de Inspire, la revista de Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).

Andrew Zammit, un destacado investigador en este campo, observa que el elevado número de australianos involucrados con grupos como ISIS excede ampliamente a cualquiera de las movilizaciones yihadistas que hayan podido producirse anteriormente en Australia. Aunque esto suscita temores fundados sobre la posibilidad de una creciente amenaza en el país, Zammit opina que “la amenaza de combatientes extranjeros en Australia posiblemente no resulte tan grave como se teme”, ya que ni Jabhat al-Nusra (JN) en Siria ni ISIS parecen haber cometido ataques en Occidente con un carácter estratégico prioritario, como en su día lo hicieron los principales dirigentes de Al-Qaeda.

ISIS sí considera, en realidad, los ataques en Occidente –el anillo del “Lejano Extranjero” (Europa, Estados Unidos, el Sudeste asiático)- como parte de su estrategia global para fomentar una guerra de mayor alcance. ISIS alienta a perpetrar ataques en el Lejano Extranjero con el fin de provocar que los gobiernos y las sociedades occidentales elijan como blanco a las comunidades musulmanas y se ganen su antipatía, de modo que los musulmanes busquen el amparo de ISIS.

Paradójicamente, cuanto más encajonada esté ISIS en Irak y Siria, así como militarmente derrotada por la amplia coalición reunida a tal efecto contra ella, más combatientes extranjeros, que de momento sirven principalmente como carne de cañón, se verán impulsados a volver a casa o emigrar a tierras más hospitalarias.

Esta tendencia ha empezado a materializarse desde enero de 2015: el ataque de enero de 2015 contra las oficinas de Charlie Hebdo y la tienda judía de alimentación kosher en París, Francia; las redadas preventivas de la policía belga en la ciudad de Verviers contra un grupo sospechoso de estar preparando un ataque importante, que acabó con dos yihadistas de ISIS muertos; los ataques de febrero contra un acto público denominado “Arte, blasfemia y libertad de expresión” y contra una sinagoga en Copenhague, Dinamarca; el arresto en abril de nueve personas en Barcelona y Tarragona, España, sospechosas de estar vinculadas a ISIS, y varias operaciones policiales llevadas a cabo en abril en Malasia, dieron lugar a la detención de 95 individuos vinculados a ISIS.

La detención en abril de 2005 de cinco jóvenes potenciales terroristas en Melbourne acusados de conspirar para sembrar el terror en las calles de Melbourne durante las celebraciones del centenario del Día de Anzac, forma parte de la misma tendencia.

Merece la pena destacar que ISIS invierte escasos recursos y actividades operacionales en la mayor parte de estos ataques, con la salvedad de una propaganda muy efectiva y precisa tanto a través de Internet como de los medios de comunicación convencionales, que a veces están hipnotizados por los terribles acontecimientos y, por lo tanto, hacen las funciones de una caja de resonancia. La toma de rehenes por Monis en diciembre de 2014 es un buen ejemplo de un éxito tan considerable.

Además, hay una feroz competencia entre el Estado Islámico bajo el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi y Al-Qaeda bajo el liderazgo de Ayman al-Zawahiri para ganarse los corazones y los espíritus de los yihadistas de todo el mundo.

Ayman al-Zawahiri anunció en septiembre de 2014 la constitución de un nuevo grupo afiliado, “Al-Qaeda in the Indian Subcontinent” (AQIS), que cubre las actividades yihadistas llevadas a cabo en Paquistán, Bangladesh, Burma y los Estados de la India de Assam, Gujarat y Kashmir. Curiosamente, no se menciona quién es el responsable de Indonesia o Australia, territorios en los que AQ y sus aliados estuvieron activos en el pasado.

La competencia entre las dos organizaciones yihadistas ha pasado claramente a desempeñar un papel en el caso de los atentados de Francia. AQAP asumió la responsabilidad de la masacre de las oficinas de Charlie Hebdo perpetrada por los dos hermanos Said y Cherif Kouachi. Pero Amedy Coulibaly, que mató a una policía y a otras cuatro personas en la tienda parisina de comestibles kosher, prometió lealtad al Estado Islámico en un vídeo publicado online tras su muerte. Un mes más tarde, ISIS se refería a Coulibaly en su revista inglesa Dabiq como un “valiente mujahid” que había sacrificado su bay’ah por el Califato.

Todavía está por ver si AQ o AQIS intentarán en el futuro desafiar a ISIS en Australia recuperando viejas redes o reclutando a una nueva generación de yihadistas.

Ely Karmon

Investigador del ICT Herzliya, Israel

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