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Slim apuesta por España

domingo 06 de marzo de 2016, 09:52h
Carlos Slim ha cumplido con las expectativas que se habían puesto en él, y ha lanzado una OPA por el total del capital de la compañía constructora española FCC. Recientemente, ha alcanzado el control del 30 por ciento de las acciones de la compañía, y la ley le obliga a optar por la totalidad para seguir avanzando. En cualquier caso, este fue su objetivo desde el comienzo. Para lograrlo ha valorado la acción en 7,6 euros. Supone una prima de más del 15 por ciento sobre su última cotización, pero para poner el precio en perspectiva cabe recordar que las acciones habían superado los 80 euros, y que en 2014 alcanzó una cora de 18,2 euros.

Por supuesto, nada asegura que la oferta de Slim sea un negocio seguro. Todo depende de la capacidad de la empresa de generar beneficios futuros, y la gestión de los últimos años ha sufrido varios reveses. La empresa, como el resto de las constructoras que aún están en pie, se ha visto obligada a reconvertirse ante el desplome de la demanda interna tanto en la construcción de viviendas y espacios de trabajo como en infraestructuras. Ahora, cuenta con una mayor presencia en el exterior, mientras que España está en una franca senda de recuperación, como demuestran los últimos datos de cotizaciones en la Seguridad Social, que se corresponden con el mes de febrero.

La inversión del importante empresario mexicano sólo puede recibirse con alegría. Por un lado, FCC pasaría a formar parte de un gran grupo internacional. Y la capacidad de Slim para conseguir contratos en concursos internacionales favorecerá a la empresa española. Por otro lado, la OPA es también una muestra de confianza en nuestro país en el medio y largo plazo. Ello nos permite alzar la cabeza sobre las incertidumbres presentes, procedentes del ámbito político. Y, de este modo, nos permite ver que nuestro país cuenta con excelentes profesionales, muchos de los cuales tienen una gran experiencia internacional, y que nuestro talento, gracias a la inversión extranjera, puede tener más oportunidades que antes.

Por último, esta gran inversión muestra hasta qué punto hemos avanzado en ciertos aspectos. Mientras que el discurso de alguno de los partidos de nuevo cuño ha levantado las alcantarillas por las que corrían viejas falacias, en este caso, por el momento, nadie ha alzado los mensajes nacionalistas e intervencionistas de otras épocas: Sectores “clave” que merecen la “protección” frente a las “invasiones” foráneas y demás mensajes estólidos. Como colofón de este movimiento, cabe decir que puede ser el empujón que necesitan otros inversores para volver a ver en España un país en el que merece la pena emplear su capital. Si fuésemos por este camino, el de la inversión, el empleo y la flexibilización, la liberalización, la integración y el crecimiento, no sólo mejoraremos el bienestar de los españoles sino que perderán sus colmillos quienes desde la política sueñan con convertir en nuestro país en una réplica de otras naciones fallidas, y asaltar así el poder para no soltarlo.
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