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ESTRENA CANTINFLAS

Óscar Jaenada: "No sé si es inteligente o infantil, pero no me afecta nada de lo que me dicen"

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
jueves 14 de abril de 2016, 11:32h
Dos años después de su estreno en México, llega a España Cantinflas, el biopic sobre el icónico actor mexicano Mario Moreno envuelto en polémica por estar protagonizado por un español: Óscar Jaenada. El intérprete asegura en un encuentro con los medios que la reacción de los mexicanos "era de esperar", y que su respuesta fue la película, alabada finalmente por los mismos que cuestionaron su elección.
Foto: Efe
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Foto: Efe
La de Óscar Jaenada con Cantinflas ha sido una historia de película, como una carrera de obstáculos con final feliz de esas que arrancan inevitablemente el aplauso. Casi dos años después de su estreno en México, la perseverancia ha traído por fin el biopic de la estrella mexicana Mario Moreno, dirigido por Sebastián del Amo, a las salas españolas. Antes, Jaenada se enfrentó a un país que no quería ver a un español representando en la gran pantalla a uno de sus mayores iconos patrios. El actor asegura en un encuentro con los medios que estuvo “un año y medio callado” para poder responder a las críticas con un trabajo bien hecho.

Confiesa Jaenada que su empeño en protagonizar Cantinflas, a pesar de las primera críticas, radica en una especie de afán de justicia. “Mi entusiasmo por hacer esta película era separar a Mario Moreno de Cantinflas. Como actor que soy, el que un intérprete esté directamente relacionado a uno de sus personajes me parecía insultante, hiriente. ‘Mario Moreno Cantinflas. Mario Moreno Cantinflas’. No nos engañemos más: Mario Moreno va por un lado y Cantinflas por otro, y da la casualidad de que este tipo no tiene nada que ver con el personaje”.

Así que el ganador de un Goya por la también biográfica Camarón se concienció de separar bien uno del otro. Lo de Cantinflas, dice, era laborioso, pero no difícil. Jaenada se pasó horas engullendo una y otra vez las películas y las corridas de toros del ‘Charlot mexicano’ en el apartamento en el que residió en el DF mientras duró la preparación y el rodaje de la cinta. A base de repetición, de ensayo y error, el actor hace magia y revive a Cantinflas.




El verdadero reto de la película para Jaenada era desentrañar Mario Moreno. Y para eso no podía quedarse en el apartamento: “O salía a la calle o estaba jodido; y salir a la calle como español queriendo ser el más mexicano de los mexicanos, aún lo ponía más jodido”. Tras la grata experiencia de Camarón, para la que estuvo en constante contacto con la viuda del cantaor, Dolores Montoya, Jaenada quiso repetir técnica: acercarse a la familia.

“Me preparé una escena de Cantinflas, la monté y se la puse al hijo de Mario Moreno con una idea: ‘vamos a intentar creer que lo puedo hacer’. A partir de ahí, cogí confianza con él, y ya me fue pasando contactos y teléfonos, tanto de compañeros suyos de trabajo, como de socios de empresas o de amantes que tuvo. Así pude descubrir quién era Mario Moreno”.

Y descubrió, cuenta, “una vida privada muy mala, horrible, muy mal estructurada”, que sigue alimentando problemas hoy en día, 22 años después de su muerte, como los litigios que enfrentan a su único hermano y al que dice ser su hijo por una herencia de más de ochenta millones de euros en derechos audiovisuales de algunas de sus películas. A pesar de que la película se entiende como un homenaje al actor y a su personaje, que llevaron la identidad mexicana por bandera en medio mundo, Jaenada asegura que hay “cosas delicadas que descubrieron” que están en la película, aunque de manera más sutil que la evidente celebración de su figura. “Todo lo que descubrí, lo metí; no me dejé nada. Cada uno que saque la conclusión que quiera, pero vamos, está”, asegura el actor.

De todo lo que subyace a la inexplorada personalidad de Mario Moreno, Jaenada se muestra especialmente contrariado con su relación con Cantinflas. “Él se preocupó muy mucho de estar parapetado por ese Cantinflas”. Jaenada había cruzado el charco para dar visibilidad a un gran actor eclipsado por su propia creación, pero no encontró lo que esperaba. “El entender que era él mismo el que quería eso fue mi descubrimiento para esta película: él quiso parapetarse en Cantinflas”.

Mario Moreno definió su estrategia. Apostó por confundirse con Cantinflas, llegó a otros países, muy especialmente a España, en una época en la que no existía la globalización y la interconexión facilitadas por Internet y se convirtió en el hombre más rico de México. “Era un tipo que creó algo único, una genialidad como Cantinflas, pero que se dejó llevar por una decisión empresarial, no artística”, opina Jaenada, para quien “la evolución de Cantinflas de Ahí está el detalle a El padrecito refleja “perfectamente el declive” del personaje. “Cantinflas se va desinflando mientras come de esta gallina de los huevos de oro”.

Críticas

El ‘peladito’, el representante de las clases bajas de México que terminó representando la identidad mexicana a base de crítica social disfrazada de comedia. Cuando a Mario Moreno le preguntaban quién era Cantinflas, el actor agrandaba el mito: “México, Cantinflas es México”. Así que, dice Jaenada, la reacción de los mexicanos al ver aterrizar a un “gachupino” en su país pretendiendo meterse en la piel del icono nacional “era de esperar”. Era la primera vez que el actor español pisaba el país centroamericano y la bienvenida no fue lo que se dice cortés: portadas de periódicos cuestionando su elección como protagonista del esperado biopic.

“Se creó un escepticismo muy grande, pero que yo supe aprovechar a la perfección con el silencio. Mi respuesta es la película. ¿Cuánto vamos a tardar en estrenarlo? ¿Un año? Pues un año callado, aguantando. En el momento en el que se estrenó la película, los mismos periódicos que me criticaron me sacaron en portada alabándome. Me pareció muy bonito que ellos mismos reconocieran su error y me gustó culturizar a algún periódico”.

“No sé si es inteligente o muy infantil, pero no me afecta casi nada de lo que me dicen. En los biopics de estas características, la crítica que me vale es la de Dolores Montoya, en su día, con Camarón, y la de Mario Moreno Ivanova, el hijo de Cantinflas, en este caso. Antes de que salga la crítica del mejor periódico yo ya sé si lo he hecho bien o mal, no tengo que leerlo. Y luego necesito ese punto veraz que me diga si bien o mal y que viene de estos familiares”.

Mario Moreno Ivanova se presentó un día en el set de rodaje de Cantinflas. ‘Ponerme la escenita del español a ver’. Jaenada, ataviado como solía aparecer ante las cámaras el padre de aquel señor, lo observaba de lejos. Lo veía de espaldas, atento al monitor, pero se le notó un “cambio de semblante”. Cuando terminó, se acercó “al español” y le dijo: ‘Se me achicó la piel, Jaenada, se me achicó la piel’.

La tele: "la hija malcriada del cine"

Con la piel achicada se quedó México entero tras el estreno, que dio a Jenada el Premio Platino al mejor actor. El intérprete es consciente de que “si arriesgas yéndote a otro país y luego el trabajo sale bien, se te abre un nuevo mercado en el que trabajar”, y admite que ya le han llegado ofertas de otras producciones mexicanas.

Mientras tanto, confiesa haber sentido “vergüenza” cuando tenía que explicar que en su país no estaban tan contentos porque la película no se había estrenado. “Creo que es un retrato cultural o social de lo que nos está pasando aquí”, critica Jaenada y señala el camino que, a su juicio, hay que seguir en relación al cine que se hace en nuestro país: “No permitamos más que la televisión decida el cine que hay que hacer

“No me parece normal es que la televisión esté decidiendo qué cine se hace, porque la televisión es la hija malcriada del cine. Busca la comercialidad y la cantidad, y el cine tiene algo de eso, claro. Pero es mucho más: arte, calidad, independencia. Necesitamos que los directores puedan hacer lo que quieran; si los que deciden son tíos con traje, corbata y engominados, vamos mal. El cine lo tiene que hacer la gente del cine, subvencionados por quién tenga que ser, a mí eso me da igual. Lo que no puede ser es que cojamos el dinero público para hacer una determinada serie de películas, sobre todo comerciales, que son las que dan riqueza a cuatro”, termina.
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