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EL ACTO MÁS IMPORTANTE DE LA CAMPAÑA PARA EL 26J

Así se vivió el debate delante y detrás de las cámaras

Así fue el debate delante y detrás de las cámaras

martes 14 de junio de 2016, 00:53h

Todos con camisa blanca. Rajoy, Sánchez y Rivera con traje. Los dos primeros con corbata. E Iglesias sin ella y sin chaqueta. Muy sonrientes, aparentemente tranquilos, se confesaban "con ganas"... aunque la procesión, quizás, iba por dentro.

Como contamos horas antes en El Imparcial, todo estaba planificado al milímetro. Los partidos sabían que sus candidatos se la jugaban en el Deb4te2016, organizado por la Academia de Televisión en colaboración con RTVE, Atresmedia y Mediaset, convertido en el acto más importante de la campaña para el 26J.

La cita era a las diez de la noche, aunque finalmente empezó con unos minutos de retraso. Ello a pesar de que Rivera, Iglesias, Sánchez y Rajoy, según el orden estipulado, llegaron al Palacio Municipal de Congresos de Madrid con cierto adelanto sobre el horario previsto. Quizás alentados por la programación especial en las cadenas de televisión, reflejo del peso de un espacio al que acudían con dos objetivos principales: convencer a los indecisos (más de un 30% según el último sondeo del CIS) y recuperar la confianza de los fugados el 20D.

Todos con camisa blanca. Rajoy, Sánchez y Rivera con traje. Los dos primeros con corbata. E Iglesias sin ella y sin chaqueta. Llegaban con sus asesores (el socialista, además, con su mujer y su hermano), eran recibidos por la dirección de la Academia, posaban para los medios en el exterior, saludaban y accedían al photocall. Muy sonrientes, aparentemente tranquilos, se confesaban "con ganas"... aunque la procesión, quizás, iba por dentro.

Y Rajoy salvó los muebles

Ya en el plató, mayoritariamente en tonos neutros, tocaba pasar a la acción. Hablar. Presentar propuestas. Defender programas. Contraponer políticas. Presumir de gestión (Rajoy) o reprochar lo hecho en los últimos cuatro años (Sánchez, Rivera e Iglesias). Pero antes un recuerdo para Estados Unidos tras lo ocurrido en Orlando.

Y a partir de ahí el guión previsto. Vicente Vallés, Ana Blanco y Pedro Piqueras, en una mesa frente a los candidatos, proponían los bloques y daban y quitaban la palabra. Se habló de economía y empleo, de política social, de reformas institucionales y regeneración democrática, de política exterior y de pactos.

En líneas generales, se vio un todos contra Rajoy en el que el presidente del Gobierno en funciones salvó los muebles tirando de datos. El candidato de Ciudadanos fue el más duro con el popular al hablar de corrupción. Sánchez responsabilizó una y otra vez a Iglesias de las nuevas elecciones. Y el de Unidos Podemos gesticulaba, repetía y murmuraba que el rival de Ferraz está en Génova.

Hubo momentos de indignación para todos, referencias al sorpasso, ofrecimientos de vicepresidencias... Y se vislumbró la sombra de unas terceras elecciones, aunque, en el comienzo, todos se comprometieron a trabajar y hacer todo lo posible por evitarlas.

Cuando nos dimos cuenta estábamos en el minuto de oro. "No voy a pedir el voto, voy a hacer una reflexión", explicó Iglesias. "No me resigno. Tengo un sueño para este país. España se puede volver a levantar. Empieza el futuro", afirmaba Rivera. "Hay algunos que están empeñados en recordarnos todos los días lo que no funciona, pero hemos superado la peor crisis en décadas", expuso Rajoy. Y Sánchez quiso movilizar al electorado socialista recordando que "son unas elecciones muy importantes. Necesitamos un PSOE fuerte y ganador". Sigue la campaña.

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