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SI NO, INTENTARÁ QUE SE DISUELVAN LAS CORTES EN SEPTIEMBRE

Rajoy solo irá a la investidura con el “sí” de Ciudadanos

Rajoy solo irá a la investidura con el “sí” de Ciudadanos
sábado 23 de julio de 2016, 08:57h
El PP quiere acudir al Congreso con 169 escaños, a siete de la mayoría necesaria, que serían seis si se suma Coalición Canaria.

El “sí” de Ciudadanos es insuficiente, pero puede ser imprescindible. Así lo estima Mariano Rajoy, para quien la XII legislatura “ha comenzado bien”. Y así quiere (y espera) que siga. Constituidas las Cortes, falta formar Gobierno. A pesar de los vientos que soplan en contra, el PP no pierde de vista el horizonte: hay que devolver la estabilidad a España. Llegar a buen puerto depende de muchas negociaciones y de las matemáticas.

La travesía contempla diferentes aritméticas. En estos momentos Rajoy rema a destajo para que C’s pase de la abstención al “sí”. Si eso ocurre, el PP se presentará en el Congreso con el respaldo de 169 escaños: 137 azules y 32 naranjas. Es decir, estaría a solo siete de la mayoría necesaria. Siete que serían seis si Rajoy sube a su barco a Coalición Canaria.

En ese escenario no son pocos los socialistas que apuestan abiertamente por una abstención responsable, por atracar en el puerto de la oposición y, desde allí, reconstruir un buque que ha de seguir siendo alternativa de Gobierno en España, para lo que hay que arreglar varias vías de agua.


El PP mira a C’s; C’s, al PSOE... y Moncloa estudia la Constitución

Por eso, y porque le es más cercano, Rajoy busca el “sí” de Rivera. Tanto es así que, de recibir el encargo del Rey, se plantea ir al debate de investidura solo si cuenta con su voto afirmativo.

Si persiste en esa idea y agosto acaba sin Gobierno, intentará que se disuelvan las Cortes en septiembre. Antes habría que buscar la fórmula: el artículo 99 de la Constitución, en su apartado 5, contempla que “si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso”. Es decir, mientras no haya candidato, no empieza a correr el tiempo para una nueva llamada a las urnas.

No es ese el único elemento de presión hacia C’s: en los últimos días, varios dirigentes populares han avisado de que “la abstención no es suficiente” para que prospere la investidura y, sin embargo, hay una suma alternativa que, “si encalla la opción de centroderecha, sí da”, es la advertencia de Fernando Martínez-Maillo.

De momento, Ciudadanos mantiene su postura, que supuso un cambio de rumbo con respecto a la campaña: “No” en la primera votación; abstención en la segunda. Lo repiten una y otra vez. Tanto que la decisión parece inamovible: pretenden, y dicen, que sea el PSOE el que dé el siguiente paso.

Pero cada vez son más los que piensan que la formación naranja completará el viraje hacia el “sí”, no solo por la estrategia de presión que ejerce el PP, sino también por su disposición a “buscar soluciones”, “desbloquear” la situación y permitir que España “se ponga en marcha”: “Somos un partido realista y responsable”, proclamó Rivera tras su primera reunión pública con Rajoy tras el 26J.

Pesos pesados del PP como Pablo Casado y Javier Maroto reconocen que “todas las opciones están abiertas”, aunque no ocultan su “esperanza” de que C’s pase “de la abstención al sí”. Rajoy quería un Gobierno funcionando a pleno rendimiento a principios de agosto. Ahora lo más probable es que el calendario se retrase. Si no hay cambios, un segundo escenario posible pasa por aceptar ir al debate de investidura, someterse a las votaciones y dejar en evidencia la negativa de los demás a facilitar la gobernabilidad y, por ende, evitar unas terceras elecciones.

Y eso, como todo tras el 26J, también tendría consecuencias: por un lado, incrementaría la presión sobre el PSOE; por otro, ayudaría a C’s a justificar un cambio de postura que presumiblemente se traduciría en un “sí” por sentido de Estado y responsabilidad institucional ante los españoles. Es decir, como ya describió Rivera al comunicar la decisión de abstenerse, escoger entre “lo malo y lo menos malo”. Ese voto afirmativo naranja arrastraría a los de Sánchez y haría más fácil su abstención.

"Tiene que acabar habiendo acuerdo"

Al final todo se reduce a desbloquear la situación y facilitar la formación de un Ejecutivo. Y eso es tanto como evitar unas terceras elecciones para las que ya se barajan fechas. “Un disparate” y “ridículo mundial”, según Rajoy; “un horror”, según Ciudadanos.

Eso es, precisamente, en lo único en lo que coinciden unos y otros. “Sea como sea tiene que acabar habiendo acuerdo”, afirmó hace unos días Juan Carlos Girauta, de C’s. Un histórico socialista, Alfonso Guerra, resumía así la situación: “Es contradictorio votar no y decir ‘no quiero elecciones nuevas’. Tiene que decidir lo uno o lo otro”.

“Yo quiero gobernar, tomar decisiones, quiero mojarme, voy a seguir dando la batalla para tratar de convencer a quien quiera dejarse convencer”, reconoció Rajoy tras su última reunión pública con Sánchez.

A renglón seguido lanzó un mensaje a navegantes: “Si yo tuviera la seguridad de que era imposible que me eligieran, tendría que hacer una reflexión, pero los demás también. Tendríamos que ver qué salida le vamos a dar a esto”. Dicho de otro modo: “No vamos a hacer ningún número ni ningún circo; por lo tanto, acudiremos si tenemos mayoría suficiente para tener un Gobierno. Si no, volveremos a hablar con las formaciones y tomaremos las decisiones oportunas”, en palabras de Rafael Hernando, portavoz popular en el Congreso.


El calendario económico apremia

Ahora mismo la sensación es de que todo está en el aire, de que cualquier escenario se puede plantear. Según Soraya Sáenz de Santamaría, el candidato del PP “está muy activo, pero en la manera que él considera que puede obtener mejores frutos”, para lo que trabaja “de manera constante y discreta”. El martes por la mañana empieza la ronda de consultas de Felipe VI. El turno de Rajoy, que será el último en acudir al Palacio de la Zarzuela, llegará la tarde del jueves.

Hay días para seguir negociando hasta entonces. De momento, el PP ha enviado a C’s algunos datos económicos con los que construir los Presupuestos Generales del Estado para 2017, que deberían estar cerrados en septiembre. El calendario apremia: hay que cuadrar números, negociar el techo de gasto y cumplir con Bruselas a cuenta del déficit. Y eso es solo el principio, lo más urgente.

Las apuestas por un acuerdo en el último minuto crecen. Todos se miran de reojo por aquello de evitar unas terceras elecciones generales en menos de un año: Rajoy a Rivera; Rivera a Sánchez; y Sánchez no está. Hay que activar el reloj de la democracia. Y para eso, hoy por hoy, hace falta un candidato a la investidura.

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