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En la FRONTERA

Las lecciones de los laicos

domingo 21 de agosto de 2016, 12:37h

En semanas pasadas hemos hablado de obispos y de sacerdotes. Hoy, en esta crónica religiosa, es el turno de los laicos y de su labor en la Iglesia, tan olvidada por muchos, denostada incluso por los intransigentes y tan necesaria en estos momentos.

En el verano, cuando todos salimos a la calle y esta nos muestra todas sus carencias y virtudes, cuando las gentes se desnudan, no solo de cuerpo, sino de inhibiciones, vemos pasar a nuestro lado a prójimos de los que desconocemos todo, pero que en ocasiones nos dan grandes lecciones de vida. Son laicos comprometidos.

Personas mayores que necesitan ayuda y que son aparcadas en residencias porque pueden molestar en vacaciones, niños discapacitados que, gracias a Dios, no son ocultados por sus padres como sucedía antaño, y matrimonios que intentan recomponer relaciones casi rotas con copas de medianoche.

Estas situaciones son lecciones de vida que laicos comprometidos escriben diariamente para luego relatarlas en apartadas parroquias, donde el sacerdote encargadas de ellas apenas puede acudir una vez cada quince días, o como en el caso del pueblo cántabro de Bárcena la Mayor, el diácono-laico es el único que abre el templo desde hace años.

Laicos que trabajan en las periferias, no solo geográficas, sino del corazón. Laicos que, por ejemplo, a través de Cáritas o de Manos Unidas son el mejor ejemplo de esa Iglesia que quiere FRANCISCO.

Laicos que nunca serán sacerdotes, obispos o cardenales, pero que son la sal de la Iglesia, dominada en muchas ocasiones por poderes terrenales. En fin laicos a los que las palabras misericordia y esperanza no se les caen de los labios.

Y antes de poner punto y final a esta crónica, queremos felicitar al cardenal Rouco Varela por ochenta cumpleaños. Ahora el cardenal Rouco ha dejado de ser elector en un fututo cónclave y es posible que en el próximo consistorio el Papa nombre cardenal a monseñor Osoro, arzobispo de Madrid, ya que hay una regla no escrita en la Santa Sede, que dice que mientras haya un arzobispo emérito de una ciudad y que sea cardenal elector, no se nombrará a un nuevo purpurado de esa sede.

No quería yo terminar esta crónica religiosa hablando de cardenales, ya que esta va de laicos. Debe ser cosa del verano.
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