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Los toros y la burbuja JT

domingo 20 de julio de 2008, 21:50h
¡Aviso a navegantes! ¿Crisis?, ¡¿Qué crisis?!

El domingo, 13, en Barcelona –El Cid, Castella y Perera- 4.000 personas.

El pasado sábado, Roquetas de Mar, las 500 entradas vendidas fueron insuficientes para proveer el caché de 17 millones, de las antiguas pesetas, de Morante de la Puebla con la resultante “ley de fugas” por parte del torero -embutido en el “chispeante” y en el patio de cuadrillas- a la hora prevista del “ta-ra-rí”.

Y esto no ha hecho más que empezar. ¡Pasen y lean!, hasta la “cocina” –último párrafo-, que ¡al fondo hay sitio! y, a lo peor, a alguno se le caen “los palos del sombrajo” con la última del prócer más prócer de toda la historia de la tauromaquia.

Si fuera Zapatero el gurú de la tauromaquia actual no habría por que alarmarse. La “macrotauromaquia” va bien y crece razonablemente- llenos en Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona-; otra cosa es “la cesta de la compra y las hipotecas”.

Sin embargo la calidad de los espectáculos y los resultados artísticos –cierto es que a veces inciden factores externos como el mal manejo de la espada y la incompetencia de los presidentes- no han respondido a las expectativas creadas tomando como referencia las temporadas anteriores: ni en toros ni en toreros; sólo Miguel Ángel Perera está en crecimiento constante con regularidad de triunfos inobjetables.

El escalafón está en “desaceleración” con previsiones de leve “recesión”.

No se puede, ¡no se debe! –sería de antipatriotas taurinos- hablar de “crisis”.

Cierto es que el “petróleo” de las figuras del que depende la “macrotauromaquia” no pasa por su momento más voltaico y que nadie se ocupa –ni preocupa- de energías alternativas, de valores emergentes (nadie quiere programar ni aficionados a asistir a las novilladas o corridas de jóvenes valores pero (como Bogart en Casablanca) siempre nos quedará José Tomás:¡tal que “la burbuja inmobiliaria”!, para no hablar de “crisis” si no al contrario: de bonanza.

La “burbuja JT” desde el 17 de junio de 2o07 ha experimentado una subida continuada al alza, muy por encima del IPC (la realidad taurina), en caché -65.000.000 de pts. (dicen) por tarde en Las Ventas-, en expectación –llenos de no hay billetes, tardes de “reventa y carteristas” y largas jornadas de vigilia y frustración, de interminables colas para sacar entradas para al final 3 o 4.000 personas quedarse en la periferia de las plazas sin poder entrar- y en difusión –los más insospechados medios y escritores de ocasión esperan ansiados su “minuto de gloria” en que realizarse como creativos-.

El secreto de la “burbuja JT” se cimenta (como cualquier burbuja de índole económica) , además de tratarse de un torero genial en el plano artístico, en factores externos como la especulación: a que grado de riesgo llegará en las próximas actuaciones, donde pondrá límite, cuantas veces irá por los aires en una tarde, o más…etc. Todo con el morbazo en que a corto o largo plazo, según la hipoteca emocional que soporte cada uno, se amortice en un presuntuoso ¡yo estuve allí!

A todo esto, la “burbuja JT” no ha tenido efectos colaterales en el resto del sector. Distintamente a la etapa de “El Cordobés” los toreros no han visto, por tal efecto, subir sus honorarios. La falta de competitividad con las figuras resta a la legión de espectadores de ocasión la posibilidad de engancharse a éstas como segunda o tercera opción y su selectividad de campaña en número de festejos, cosos y divisas hace no cotizar en el Íbex taurino por lo que se desconoce el valor real de mercado; parecido a otro “monstruo” genial como El Corte Inglés.

Sus actuaciones, por lo general, con “motorista” y “escolta” –teloneros- de no mucho fuste reduce la totalidad del espectáculo a sus dos toros, o en el mejor de los casos a cinco, pues antes de salir el sexto abandonan.

Aquellas gentes que han hecho hoja de ruta paralela a la del diestro desertan de cualquier otro festejo programado por glamoroso que sea, y los que se han quedado sin poder verle se resienten recelosos y antes de buscar alternativas con otros carteles y otros toreros de “champions” recelan con rencor de la corrida de toros postrándose en el umbral del antitaurinismo para destilar el revés de su ilusión.

La prensa centra todos sus esfuerzos por hablar y escribir de toros –con lo que les cuesta- en focalizarlo sobre “la burbuja JT”, sin quedarles resuello, sensibilidad ni espacio para otros avatares de la tauromaquia tanto desde la óptica triunfal como desde su prisma más duro como la tetraplejía sufrida por el banderillero Adrián Gómez (El Imparcial, opinión, del lunes 15.07.08, “Cornadas al share”)

Similares, salvando las distancias, planteamientos para este ejercicio son los de Morante, y, por lo visto en Roquetas, la “burbuja MdlP” ha sufrido un pinchazo de recauchutado complejo. Un aviso.

Por que “la burbuja JT” tiene su fecha de caducidad sólo en la mente y en el cuerpo del torero que fiel a su concepto sale al límite cada tarde sin poner cupo a entradas y salidas de “chapa y pintura”. Precedentes hay, y su decisión, si llega –y cuando llegue- no será un simple pinchazo en la burbuja si no un crak a lo “martinsa” (y los que van a ir apareciendo, ¡ya!) de consecuencia irreversibles, por unos años, a La Fiesta si en estos momentos los árboles de la “burbujaJT” no nos dejan ver el bosque de un espectáculo en “desaceleración”- controlable- pero con síntomas de “recesión” respecto del cuatrienio 2003-2006 de esplendor, expansión y gloria del espectáculo de toros.

Entonces sí que habrá que hablar de crisis, pero ahora es el momento, por no estar “los toros” en campaña electoral, de no mentir a lo “Solbes” y escuchar con atención, por tristes y aburridos que sean, a los “pizarros” de turno.

Sï es cierto que aquellas plazas, 20 o 25, elegidas por el diestro en el escrutinio de su estrategia se han visto favorecidas de la “burbuja JT” en la subida de los abonos y su repercusión a los otros festejos del paquete y al que acuden las gentes sin el menor interés por tal o cual solamente guiados en la seguridad de conseguir, con preferencia, los boletos para la corrida de JT…y otros dos.

Pero…¡la última!

El prócer, más prócer, de toda la historia taurómaca ha “sugerido” a la esforzada empresa de la Monumental de Barcelona no incluya su corrida de cierre de temporada, con motivo de la festividad de La Merced, en un mini abono en collera con el festejo de la víspera que se conjugaría con tres figuras (Juli, Perera, Cayetano; por ejemplo). Cada uno a su guerra y cuanto más tierra de por medio con el resto de los toreros mejor para patentizar su, relativa, abismal supremacía: los colegas media plaza y yo acabo el papel.

Todo sea por la Fiesta, y principalmente por la afición de Barcelona.

¡Viva el prócer!, ¡viva la “burbuja JT”!
Esto no ha hecho más que comenzar. ¡Pero hombre!, ¿por Barcelona?
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